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El reto de Anahí Suárez es llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

Anahí Suárez en uno de los entrenamientos en la pista Los Chasquis, de La Vicentina. Julio Estrella / EL COMERCIO

Anahí Suárez en uno de los entrenamientos en la pista Los Chasquis, de La Vicentina. Julio Estrella / EL COMERCIO

Anahí Suárez en uno de los entrenamientos en la pista Los Chasquis, de La Vicentina. Julio Estrella / EL COMERCIO

Anahí Suárez vio por primera vez a la velocista Ángela Tenorio en la televisión. Ocurrió en el 2016, cuando se disputaban las semifinales de los 100 metros de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

La atleta, nacida en Imbabura pero criada en Carchi, acudió a la casa de su entonces entrenador Wilmer Cortez, en Napo, donde se entrenó como corredora. Él le contó que Ángela era la más rápida del país y le pidió que mirara su técnica. A Suárez le impresionaron las grandes zancadas de la atle­ta y consideró que algún día podía ponerse a la par de ella y ­también representar al país en una Olimpiada.

El primer objetivo lo empezó a cumplir a finales del 2017, cuando se unió a la selección de atletismo oro y grana, en la Concentración Deportiva de Pichincha (CDP). Ahí se encontró a Tenorio, Álex Quiñónez y Marizol Landázuri.

El entrenador cubano Nelson Gutiérrez, de Pichincha, seguía su desempeño desde hace tres años. En los Juegos Nacionales de Cuenca en el 2017, él le dijo que se integrara a la selección oro y grana.

La imbabureña se lo pensó y decidió aceptar la oferta, puesto que en Imbabura –tras volver de Napo– estaba a punto de dejar las pistas para estudiar.

En el 2018 su talento explotó. Ganó medallas de oro en el Sudamericano Sub 18 de Cuenca y de bronce, en el Sub 23. También participó en dos mundiales juveniles y obtuvo una presea de bronce en los Juegos Olímpicos de la Juventud, en Buenos Aires.

Anahí Suárez forma parte de la posta femenina que competirá en el Mundial de Japón. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO


Anahí
tiene 17 años y frunce el ceño antes de iniciar una rutina de entrenamiento en la pista de Los Chasquis, bajo la guía del cubano Gutiérrez. Luego se aleja a un costado y permanece en silencio mientras los más experimentados como Ángela hacen bromas.

La velocista es, precisamente, a quien más se apega. La corredora que veía en televisión es su guía y le da consejos. A Anahí le gusta el carácter y la competitividad que su compañera muestra siempre.

Atrás quedaron sus inicios en el deporte, cuando se dedicaba al judo en Imbabura en su niñez. Ahora quiere aprender de Tenorio y trepar a podios de torneos mundiales.

La corredora habla despacio y cuando sonríe deja ver su dentadura cubierta por brackets. Es juvenil, pero ya se entrena con las velocistas más selectas del país. Con Tenorio, Landázuri y otra atleta por definir intervendrán en la prueba de los relevos 4×4.

Con ellas, también quiere poner la marca para competir en los Panamericanos de Lima, que se realizarán entre julio y agosto. Además, tiene previsto ir al Sudamericano juvenil, en Cali, Colombia.

Mientras hace ejercicios de calentamiento, le gusta escuchar salsa para relajarse.

Su entrenador ha priorizado su preparación técnica. “Cuando vino le faltaba técnica y ha mejorado. Este año, si establece marcas, tranquilamente podríamos decir que es la tercera velocista del Ecuador. Eso es lo que buscamos. Es una chica con ganas de triunfar”, detalla el Gutiérrez.

Suárez forma parte del plan de Alto Rendimiento. También recibe la ayuda de la CDP. Estudia a distancia en el colegio que provee el organismo a sus deportivas y vive en su concentración.

Los últimos días acudió a la casa de su tía Marina Morales, pero después volverá a la residencia oro y grana. Ya le tomó cariño a Quito.

Cuando viaja a Imbabura pasa bien los primeros días. Luego, le dan ganas de correr. “No sé qué haría sin el atletismo. El cuerpo me pide practicar”, confiesa con timidez.

Sus intenciones de retirarse del atletismo quedaron atrás y ahora su gran sueño es ir a los Olímpicos de Tokio 2020. “Sería increíble llegar hasta esa competencia. Si no se da me gustaría ir a los Juegos Olímpicos del 2024”.
Para ello, trata de asimilar todos los consejos de su técnico y sus compañeros quienes le escriben antes de sus competencias.

Eso sí, a Anahí también le agradaría ser entrenadora de atletismo y abogada. Pero por ahora su meta inmediata es ratificar sus marcas o mejorarlas. En Buenos Aires impuso 11:29 segundos en los 100 metros y alcanzó el bronce.
Quiere ser el orgullo de su madre, Rocío Suárez, y de sus 10 hermanos. A ellos les envía dinero que recibe como parte del Plan de Alto Rendimiento.

Ninguno de sus familiares se dedicó a una actividad deportiva. Quiere ser el ejemplo de sus seres queridos.

Biografía. Gabriela Anahí Suárez nació el 2 de febrero del 2001, en Imbabura.
Trayectoria. Se entrenó en Imbabura, Napo y, ahora, en Pichincha.
Logros. Ganó medallas de oro en el Sudamericano Sub 18. También logró bronce en los Juegos de la Juventud en Buenos Aires.

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