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Quienes pasan por la pista Los Chasquis, en Quito, encuentran un escenario en obras. Pero detrás de los trabajos hay dos preguntas concretas para el atletismo de Pichincha: ¿cuándo estará lista y cuánto dinero se ha destinado para intervenirla?
José Eduardo Monge Simbaña, interventor de la Concentración Deportiva de Pichincha (CDP), puso fecha y cifras a esos trabajos durante una entrevista con EL COMERCIO. La intervención combina recursos públicos y autogestión de la institución, pero terminar la obra no será el último paso: después vendrá el proceso para determinar si Los Chasquis cumple las condiciones necesarias para convertirse en una pista certificada.
La entrega de la obra está prevista para noviembre de 2026, según Monge. El interventor señaló que el incremento presupuestario entregado por el Viceministerio del Deporte para este proyecto bordeó los 540 000 dólares. A esa cantidad, la CDP agregó aproximadamente 140 000 dólares provenientes de autogestión.
Con las cifras proporcionadas por el interventor, los recursos involucrados en el proyecto suman aproximadamente 680 000 dólares. Monge explicó que el aporte adicional permitió cubrir trabajos en el área central del escenario y otros componentes que considera necesarios para posteriormente buscar su certificación.
La importancia de ese proceso está en lo que podría ocurrir después. Contar con una infraestructura que cumpla los parámetros técnicos internacionales amplía las posibilidades para organizar competencias de mayor jerarquía y permite que los atletas compitan bajo condiciones estandarizadas.
El escenario mantiene actividad mientras avanza su transformación. Los Chasquis ha recibido entrenamientos y competencias de diferentes categorías y forma parte de la infraestructura utilizada por el atletismo provincial y nacional.
Para quienes entrenan allí, por tanto, la inversión no tiene únicamente una dimensión competitiva internacional. El escenario sirve también para la preparación de jóvenes que buscan integrar selecciones provinciales y avanzar hacia categorías nacionales.
Monge considera que mejorar la infraestructura puede generar un efecto adicional. Su planteamiento es que una pista certificada permitiría atraer nuevos campeonatos a Quito, con delegaciones que utilizarían instalaciones deportivas y otros servicios vinculados con la organización de competencias.
La entrega prevista para noviembre no significa automáticamente que Los Chasquis obtendrá una certificación internacional. Ese será un proceso posterior y deberá cumplir los procedimientos establecidos por World Athletics, organismo rector del atletismo mundial.
El sistema internacional contempla certificados de instalaciones Clase 1 y Clase 2. Para obtenerlos, la infraestructura debe ajustarse a las especificaciones técnicas del Track and Field Facilities Manual. El procedimiento incluye documentación formal, mediciones de la pista y comprobaciones sobre la superficie sintética.
Entre los elementos que se revisan están la geometría y las dimensiones del escenario, las áreas destinadas a las diferentes pruebas y la precisión de las mediciones. La superficie sintética también debe someterse a ensayos técnicos conforme a los procedimientos de World Athletics. La organización mantiene formularios específicos para informes de medición, pruebas de superficie e inspección de instalaciones.
Para determinadas competencias internacionales al aire libre, World Athletics exige una instalación con certificado Clase 1; otras categorías requieren como mínimo una certificación Clase 2. La certificación acredita la idoneidad técnica de la infraestructura para competencia, aunque los equipos removibles, como vallas, colchonetas o determinados implementos, deben ser inspeccionados antes de cada evento y no forman parte del certificado de la instalación.
Eso significa que después de concluir los trabajos habrá que verificar técnicamente que lo construido responda a esos estándares antes de hablar de una pista internacionalmente certificada.
Monge tiene esa meta dentro del proyecto. “Si tenemos una certificación, vamos a poder traer mejores campeonatos”, explicó durante la entrevista. Su expectativa es que una infraestructura renovada permita que Pichincha vuelva a competir por eventos que actualmente encuentran mejores condiciones en otras provincias.
La primera fecha marcada en el calendario, sin embargo, es noviembre. Allí está prevista la entrega de una obra que, según las cifras proporcionadas por el interventor, moviliza alrededor de 680 000 dólares entre recursos estatales y autogestión de la Concentración Deportiva de Pichincha. Después comenzará otro desafío: comprobar si Los Chasquis cumple los requisitos técnicos necesarios para alcanzar la certificación que la administración busca.
La entrega de las obras está prevista para noviembre de 2026.
José Eduardo Monge Simbaña, interventor de la Concentración Deportiva de Pichincha (CDP), señaló que esa es la fecha prevista para concluir la renovación. Después deberá avanzar el proceso técnico para buscar una certificación internacional.
El proyecto involucra aproximadamente 680 000 dólares.
Según las cifras proporcionadas por Monge, alrededor de 540 000 dólares corresponden al incremento presupuestario entregado por el Viceministerio del Deporte, mientras que la CDP incorporó aproximadamente 140 000 dólares de autogestión.
No automáticamente. La certificación deberá tramitarse y verificarse después de finalizar los trabajos.
La infraestructura tendrá que cumplir los procedimientos y especificaciones técnicas establecidos por World Athletics. La entrega de la obra en noviembre, por sí sola, no garantiza que la pista obtenga una certificación internacional.
La pista deberá superar mediciones, pruebas de superficie e inspecciones técnicas.
World Athletics contempla certificados Clase 1 y Clase 2. Entre otros aspectos, se revisan la geometría y dimensiones de la pista, las áreas destinadas a las distintas pruebas y las características técnicas de la superficie sintética.
Podría ampliar sus posibilidades de recibir competencias de atletismo de mayor nivel.
Una infraestructura que cumpla estándares internacionales permitiría competir bajo condiciones estandarizadas y podría facilitar la llegada de campeonatos de mayor jerarquía. La certificación, sin embargo, dependerá de que la pista supere posteriormente las verificaciones correspondientes.