6 de octubre de 2019 00:41

Jacobo Moncayo volvió y anhela triunfar

Jacobo Moncayo, de 17 años, participó en el selectivo de La Troncal. Se clasificó al Latinoamericano MX2A. Foto: Manuel Quizhpe / EL COMERCIO

Jacobo Moncayo, de 17 años, participó en el selectivo de La Troncal. Se clasificó al Latinoamericano MX2A. Foto: Manuel Quizhpe / EL COMERCIO

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Manuel Quizhpe

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Durante seis meses, Jacobo Moncayo dejó de practicar el motocrós por la rotura del ligamento cruzado de su rodilla izquierda, tras una caída de la moto. Entró al quirófano, la operación fue un éxito y se alista para representar al país.

Hace tres semanas reapareció en la pista de La Troncal (Cañar), con motivo de la quinta válida del nacional de motocrós. Allí se estrenó en una carrera oficial del 2019, siendo parte del selectivo para el Latinoamericano MX2A que será entre el 8 al 10 de noviembre en Culiacán, México.

Terminó tercero, luego de una lucha cerrada con sus rivales, y obtuvo el ansiado cupo para el certamen internacional. Después de celebrar la clasificación con sus familiares presentes, el piloto de 17 años adelantó que su preparación será más exigente, porque a los Latinoamericanos “llegan los mejores de cada país”.

El corredor de Santo Domingo de los Tsáchilas volverá a un torneo internacional con carácter de oficial tras casi cinco años. La última vez que lo hizo fue en el Latinoamericano del 2014, en Guayaquil, cuando terminó segundo en la categoría de 85 cm³ minicrós.

En este año, desde febrero hasta julio, Moncayo no se montó en la moto y recién en agosto empezó a entrenarse. “Mantuve la calma pese a la ansiedad, el apoyo de mi familia y de amigos fue fundamental. Me sentí raro los seis meses que no me subí a la moto”.

Jacobo incursionó en el motociclismo a los 6 años, guiado por su hermano mayor Leonel, de 30 años, quien ahora es su entrenador a pesar de que sigue compitiendo. En Santo Domingo, cuenta el piloto, hay dos pistas donde practica con la moto tres días a la semana. Otros tres días los dedica al trabajo en bicicleta y trotes.

Leonel recuerda que Jacobo comenzó con una moto Yamaha de 50 cm³. Cuando subió el nivel, su padre Rubén le compró una KTM y desde entonces empezó a sumar títulos en la provincia. Después fue vicecampeón y campeón nacional en 85 cm³. El 2018 fue campeón nacional en la clase MX2B. Este año corre en la MX2A.

Su hermano mayor destaca que, en el 2017, durante un mes se entrenó en una escuela de motociclismo de Estados Unidos y compitió en el Supercross de Daytona. “Allí quedó en el puesto 11 entre 120 pilotos, fue una gran experiencia porque asistieron pilotos de todo el mundo”.

Leonel define a su hermano menor como callado, serio, que le gusta pasearse en la bicicleta, hacer los deberes y ayudar a su padre en los tiempos libres. Su progenitor es fabricante de buses y es él quien financia la mayoría de las competencias y la adquisición de equipos. Entre las virtudes del piloto destaca su concentración en las carreras.

La moto en la que actualmente compite tiene un costo aproximado de USD 15 000 y todo es fruto del esfuerzo de su padre. El piloto asegura que, “en Ecuador falta apoyo para los pilotos con proyección”.

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