
La Selección de Ecuador fue eliminada del Mundial 2026 al caer derrotada ante México la noche del martes 30 de junio en el Estadio Azteca. El elenco local impuso las condiciones dentro y fuera del campo, respaldado por una presión constante desde las gradas.
Julián Quiñones y Raúl Jiménez marcaron los goles que eliminaron a la Tri.
El Estadio Azteca es un escenario que a primera vista impresiona por su inmensidad. Si le sumamos la algarabía y euforia de más de 80 000 personas, su imagen se puede volver intimidatoria.
Desde la zona de prensa, ubicada en la parte más alta de uno de los extremos de una de sus tribunas, el panorama no puede ser mejor para ver cada detalle que envolvió a este partido.
Horas antes del encuentro, los mexicanos armaron una fiesta de color, aliento, optimismo y confianza hacia el equipo dirigido técnicamente por Javier Aguirre, que llegó invicto a este juego como ganador del Grupo A sin recibir un solo gol y con seis a favor.
“Dale, dale, dale, México” fue el primer grito de los mexicanos para animar a sus jugadores. Estos respondieron con un juego claro, directo, de pocos toques y pases vertiginosos que superaron a la defensa ecuatoriana.
Cada opción de gol malograda los animaba más, aumentando los gritos y la intensidad con la que empujaban a sus jugadores para que derroten el arco de Hernán Galíndez, uno de los sacrificados de la noche.
El oleeeeeeee fue otro de los cánticos más usados en los primeros minutos del compromiso, acompañado por el “México, México, México”, que se intensificó en varios pasajes del intenso juego.
Para los ecuatorianos, los abucheos fueron constantes. Tocar el balón hizo que se convirtieran en el blanco de los hinchas para desanimarlos y desconcentrarlos de las acciones del compromiso durante los 90 minutos.
Cada gol removió los cimientos de un escenario que en 1970 vio erigirse a Pelé como el Rey del fútbol y en 1986 a Diego Maradona poner al mundo a sus pies.
Al final, México se impuso 2-0 con goles de Julián Quiñones a los 22 minutos y Raúl Jiménez a los 31.
Con el pitazo final, la fiesta en cada rincón del Azteca continuó y el ruido se volvió aún más ensordecedor, como anunciando que, el domingo 5 de julio, Inglaterra o el Congo encontrarán un escenario todavía más potente y difícil de asimilar en los octavos de final.
El equipo de Sebastián Beccacece fue criticado por sus decisiones tácticas, que alternaron entre 4-4-1-1 y 3-4-3 con jugadores fuera de posición, generando desorden defensivo en las transiciones.
Aunque los cambios en la segunda mitad mejoraron el control del juego y las opciones de ataque, la reacción fue tardía.
México aprovechó los espacios y sentenció el partido con goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez. La Tri no logró reponerse y quedó fuera del torneo.
El domingo 9 de junio de 2002, el Tri y la Tri jugaron por la segunda fecha del grupo G del Mundial Corea–Japón.
Los mexicanos ganaron 2-1 con goles de Jared Borgetti y Gerardo Torrado, neutralizando el tanto de Agustín Delgado a los cinco minutos de iniciado el juego. Ese fue el primer gol de Ecuador en este torneo.
Este resultado marcó la eliminación de los ecuatorianos e impulsó a los mexicanos al liderato del grupo y la posterior clasificación a los octavos de final junto a la poderosa Italia, que quedó en el segundo casillero.
Javier Aguirre alineó a Óscar Pérez; Manuel Vidrio, Rafael Márquez y Salvador Carmona; Gerardo Torrado, Jesús Arellano, Johan Rodríguez (Gabriel Caballero), Braulio Luna y Ramón Morales; Cuauhtémoc Blanco (Sigifredo Mercado) y Jared Borgetti (Luis Hernández).
Hernán Gómez respondió con José Francisco Cevallos; Ulises de la Cruz, Iván Hurtado, Augusto Poroso y Raúl Guerrón; Édison Méndez, Edwin Tenorio (Marlon Ayoví), Alfonso Obregón (Álex Aguinaga) y Cléber Chalá; Agustín Delgado e Iván Kaviedes (Carlos Tenorio).
