La Selección de Ecuador le ganó a Alemania desde el túnel de un centro comercial

La Selección de Ecuador firmó una tarde histórica en New Jersey y su hazaña más memorable en Mundiales.

La AMT informó sobre la medida del pico y placa en Quito para este viernes 26 de junio, tras decreto de feriado nacional.

La Selección de Ecuador dio este jueves 25 de junio la gran sorpresa del Mundial 2026 al derrotar por 2-1 a Alemania en la tercera fecha del Grupo E, disputada en el imponente estadio de la sede Nueva York/Nueva Jersey.

Alemania se adelantó por intermedio de Leroy Sané, pero la Selección de Ecuador remontó con tantos de Nilson Angulo y Gonzalo Plata, consiguiendo un merecido triunfo que se empezó a gestar antes del pitazo inicial.

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Ecuador se levantó con la fuerza de sus hinchas

El combinado nacional concretó en el césped lo que sus miles de hinchas empezaron a construir horas antes en el túnel que conecta el American Dream con los múltiples accesos del escenario deportivo.

El ruido de sus cánticos hacía presagiar que este día quedaría entre los más brillantes de un seleccionado cuya historia ha estado llena de páginas emparentadas con la derrota.

Desde las 10:00, en los alrededores de la estación de Port Authority —ubicada en el centro de Manhattan, Nueva York, entre las avenidas Octava y Novena, y las calles 40 y 42—, las camisetas amarillas se empezaron a multiplicar.

Ese fue uno de los puntos de partida desde donde los ecuatorianos iniciaron su viaje hasta la zona de East Rutherford, Nueva Jersey, para acompañar al equipo conducido por el argentino Sebastián Beccacece.

Desde las 12:00, el movimiento en el centro comercial contiguo al estadio se multiplicó, dando paso a un ida y vuelta de cánticos entre ecuatorianos y alemanes, quienes llegaron en una cantidad similar.

Sin embargo, el ímpetu de los sudamericanos fue superior en todo momento. Su aliento se intensificó en el largo túnel que los conducía al estadio mientras completaban la caminata hacia sus localidades.

El “Sí se puede”, el “Vamos, ecuatorianos, que esta tarde tenemos que ganar” y el “Ecuador, Ecuador, Ecuador” retumbaron constantemente. El espacio cerrado, sumado a los cientos de gargantas alentando, hizo que el sonido se amplificara aún más.

El estadio fue ecuatoriano durante los 90 minutos

Dentro del recinto, las camisetas amarillas y blancas se emparejaron. Los tricolores se sobrepusieron al tempranero gol del rival, que quedó en el olvido con las anotaciones ecuatorianas que desataron la fiesta en las gradas.

El golpe que significó el tanto en contra pasó rápidamente a un segundo plano gracias a la reacción de los jugadores, quienes tomaron la posesión del balón y salieron con orden, y sin desesperación, en busca del empate.

El objetivo se cumplió y el plan de juego no cambió. En las gradas, la hinchada jugó su propio partido, el cual ganó por goleada desde la entonación a todo pulmón del Himno Nacional. Los goles, especialmente el de Gonzalo Plata al minuto 77, cristalizaron una remontada que quedará para la historia.

El pitazo final fue el desahogo definitivo para sepultar la frustración de las dos primeras fechas, la tensión de la previa y el fantasma de la eliminación en la fase de grupos.

Las calles contiguas al estadio volvieron a llenarse de algarabía y de eufóricos cánticos ecuatorianos, que contrastaban con la desazón y la incredulidad de los teutones, quienes en silencio y con prisa abandonaron el lugar rumbo a los transportes que los alejarían de una tarde difícil de olvidar.

Del lado de los ganadores hubo lágrimas, abrazos y felicitaciones. Se hicieron nuevas promesas para que la Tri tome, de una vez por todas, el protagonismo con una generación que, por fin, parece haber entrado en el baile mundialista al que fue invitada para ser protagonista.