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Marco Angulo, jugador de Liga de Quito, se encuentra actualmente en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Eugenio Espejo y en coma inducido, tras el fatal accidente de tránsito ocurrido en la madrugada del 7 de octubre.
Luego del siniestro, se trasladó al futbolista de urgencia al hospital en estado crítico, con múltiples lesiones. Según el Dr. Carlos Veintimilla, director médico-asistencial del hospital, el diagnóstico inicial incluyó trauma severo, trauma torácico, trauma pélvico y edema cerebral, entre otras complicaciones.
Después de algunas horas en el hospital, Angulo se sometió a una cirugía de emergencia. Se le practicó una craneotomía descompresiva, un procedimiento que permitió liberar la presión intracraneal y drenar el líquido acumulado en una zona crítica del cerebro. Los resultados de la operación sé catalogaron como favorables.
Actualmente, el futbolista se encuentra con respiración artificial en cuidados intensivos, y permanece en coma inducido, según confirmó una fuente de Liga de Quito a El COMERCIO.
Cabe mencionar que el jugador no ha despertado desde el siniestro.
El coma es un estado de inconsciencia en el que la persona está viva, pero no puede moverse ni responder a su entorno, ya que sus funciones neurológicas superiores están limitadas, detalló el Dr. Kenny Ruiz a El COMERCIO.
El coma inducido, por su parte, es un estado de inconsciencia generado de manera controlada mediante fármacos, utilizado en casos de hematomas, hemorragias o edemas producidos por traumatismos craneoencefálicos severos, como el caso de Marco Angulo tras el siniestro.
“Llevamos a la persona, por medio de sedación, a un nivel de inconsciencia para que todo el gasto metabólico, la oxigenación y la demanda que requiere el cerebro sea la mínima“, mencionó el galeno.
“Este procedimiento permite reducir la actividad cerebral para que el tejido no sufra alteraciones y el paciente pueda tener una recuperación adecuada. Así, el cerebro se recupera a la par de otros sistemas vitales“, agregó el Dr. Ruiz a EL COMERCIO.