Christian Lara pidió, hace un año, que sus cenizas sean esparcidas en el Atahualpa

Christian Lara fue mundialista con Ecuador en Alemania 2006.

Christian Lara volvió inesperadamente al foco mediático de Ecuador luego de ser detenido en el sur de Quito tras un fallido asalto a un local comercial dedicado a la venta de tecnología la mañana del martes 7 de abril de 2026.

Hace un poco más de un año, Christian Lara tuvo una entrevista en el espacio Un Toque de Fútbol conducido por Pepe Mera. En la entrevista reveló que tuvo una niñez complicada, que pasó hambre, que el fútbol no le dejó amigos y que espera descansar eternamente en el Atahualpa.

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Christian Lara tuvo una infancia complicada

Christian Lara nació en Quito hace 45 años. Creció entre la Mena del Hierro, Comité del Pueblo, La Bota y San Carlos, sectores que él mismo describe como “pesados”, de esos en los que resistir no era una opción, sino una obligación.

Mientras estudiaba en el colegio Alberto Mena, fue descubierto en una cancha barrial y en los recordados intercolegiales que le abrieron las puertas para integrarse a las divisiones menores de El Nacional a mediados de los 90.

Desde el inicio tuvo que pelear contra prejuicios por su contextura física. Su tamaño y biotipo representaron, durante años, un obstáculo persistente, incluso tras su consolidación en el profesionalismo.

En su debut internacional en 2001 con la camiseta de los “Puros Criollos“, le hizo un gol a River Plate en la Copa Libertadores en el Olímpico Atahualpa con el dorsal número 25, dejando sin reacción al portero Franco Costanzo.

Su talento lo llevó a clubes como Liga de Quito, Barcelona SC, Deportivo Quito, Manta, entre otros en el país y de Catar, Colombia y México, además de la Selección de Ecuador, con la que jugó el Mundial Alemania 2006.

Lara espera descansar en el Atahualpa

El “Diablito” admite que en los años de selección, de fama y de dinero, siempre hubo gente a su alrededor. No faltaban quienes querían compartir una comida, una salida o pedían una entrada al estadio.

En ese momento, rodeado de atención y reconocimiento, muchas relaciones parecían auténticas, pero con el pasar de los años se dio cuenta de que todas desaparecieron, dando paso a la soledad que viene acompañada de la fama.

Incluso en el entorno familiar, sin profundizar en nombres ni episodios, reconoció que también hubo decepciones. Por eso, con el paso de los años, cortó vínculos, quedándose solo con quienes realmente estuvieron en las caídas y no solo en los triunfos.

La soledad y la depresión también han sido parte de su vida, dos aspectos con los que ha tenido que luchar. Incluso el llorar por gratitud o melancolía al recordar, por ejemplo, el gol que le marcó a Argentina en las eliminatorias al Mundial 2006.

“Mi mamá se me estaba yendo de la emoción. Le dio un preinfarto por la felicidad”, recordó sobre ese momento en el que le anotó el tanto a Leo Franco en el arco norte del ‘Coloso de El Batán’.

Reconoció que no le teme a la muerte, pero sí a Dios. Inmediatamente mencionó que, una vez que muera, espera que sus cenizas sean esparcidas en el Atahualpa, escenario en el que vivió parte de sus mejores momentos.

“El día que ya deje este mundo, quiero que me cremen y boten las cenizas en el Atahualpa, mi casa. En esa cancha yo sentía que las piernas se me hinchaban, que el pecho se me hinchaba”, finalizó.

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