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La Vuelta a la República quedó cancelada después de un accidente automovilístico que dejó 18 heridos y a dos personas sin vida. A raíz del incidente, la Federación Ecuatoriana de Automovilismo y Kartismo (FEDAK) negó que hayan existido fallos en los protocolos de seguridad y señaló que escapa a su control el movimiento del público a zonas inadecuadas.
El miércoles 30 de julio del 2025, uno de los automóviles participantes, piloteado por Mauricio Herdoiza y José Sevilla, impactó contra otro vehículo y espectadores de la competencia. Aquello se produjo en una de las curvas del trayecto en la vía Aguaján-Ambato.
A raíz del incidente, Carlos Ron -presidente de la FEDAK- conversó con EL COMERCIO y dio a conocer su parecer de cómo y por qué se produjo el accidente. En función de ello, este también se refirió a los mecanismos de seguridad dentro del evento y cómo estaba catalogada la zona en la que se produjo el suceso.
“Yo no veo responsabilidad de nadie. Previo a realizar el trazado se realiza un estudio de factibilidad. Se lo presenta el informe del Municipio, de la Intendencia, se presentan las cosas para que la Federación emita un informe técnico de viabilidad. Con esos documentos se arranca. No es un tema de responsabilidad alguna, no hay cómo cual par al municipio ni a la intendencia ni a la Federación. Es un incidente de carrera, lamentablemente, el accidente es fatal“, manifestó.
Ron, además, reafirmó que tanto los pilotos como el público asistente por su cuenta y riesgo. Además, sostuvo que su entidad cuenta con una póliza de responsabilidad civil, por lo que su aseguradora entrará en acción tanto con las víctimas como con los pilotos, a quienes también se les exige un seguro antes de competir.
Dentro del reglamento de la Vuelta a la República se establece que “para las verificaciones de Seguridad y Administrativas, se acogerán a lo establecido en el Reglamento Deportivo, Técnico y Seguridad de Rally 2025 de la FEDAK”. En aquel último documento, el artículo 5.4.1 se refiere al control de espectadores.
En el apartado “a” se señala que “se deberán tomar medidas que permitan advertir a los espectadores y, si fuera necesario, asegurar que cualquier persona que esté en peligro sea retirada de esas áreas“. A su vez, el “j” señala que “el acceso de los espectadores a escenarios especiales debe recomendarse solo en las zonas designadas para espectadores” y el “n”, que “las zonas de espectadores deben estar marcadas con cercos o señales. Estas zonas deben estar lejos de los caminos, para mantener a los espectadores dentro de un área segura”.
El tramo en el que se produjo el accidente, de acuerdo a Ron, no estaba fijado como una zona segura y el público invadió tal espacio. A su vez, argumentó que la presencia de este en tal lugar no se trató de una falla de seguridad debido a la imposibilidad permanente de controles sobre el público.
“Es imposible controlar todo. La gente está en el sitio y luego espera que pase el último carro de control se mueve. Es imposible también que la fuerza pública, que la la policía, que los agentes municipales den una cobertura total a a todo el trazado porque no es no es un circuito cerrado (…) los protocolos de seguridad no fallaron“, sostuvo Ron.
Antes de que se produzca el accidente, Ron también señaló que se realizaron recorridos previos para retirar al público. Asimismo, se delimitó la zona y cinco carros de seguridad se enviaron con antelación para evacuar, avisar, y limpiar la ruta.
El primer coche pasó dos horas antes, colocó cintas y socializa la carrera con transeúntes en caso de que los encuentre. A una hora de la carrera pasó el segundo, el cual revisó el trabajo del primero y realiza las mismas maniobras.
El vehículo ‘triple cero’, con sirena, es el tercero en pasar y anuncia la proximidad de la competencia. Tras ello hace un recorrido el ‘vehículo 00’, con las mismas maniobras y, finalmente, llega el vehículo 0, que revisa y hace los último ajustes a 10 o 15 minutos de carrera.
De acuerdo a Giovanny Cárdenas, abogado especialista en derecho deportivo, no se puede hablar de responsables, sino de participantes del accidente. Aquello en función del contexto en el que se dio y de los involucrados.
“Fue un evento deportivo que tuvo muchas connotaciones e intervinientes. Al no hablar de responsabilidades, pero sí de implicados, creería que principalmente está la Fedak, el piloto y, lastimosamente, el público. No vamos a hablar ni de culpa ni de dolo, ni tampoco creería que se pueda hablar de lo que significa penal e insisto este es un tema de un accidente deportivo“, manifestó.
Cárdenas, además, sostuvo que al estar avalado como un evento deportivo, la Vuelta a la República conlleva riesgos. Además, se debe tener en cuenta factores como la dificultad de hacer controles directos con el público y que los pilotos cuentan con licencias deportivas y están calificados.
El jurista, de igual forma, sostuvo que la comisión que realizó la Vuelta a la República, e inclusive la Fedak, pueden investigar el hecho. Asimismo, Marcelo Ron señaló que el Servicio de Investigación de Accidentes de Tránsito (SIAT) y la Fiscalía se hicieron presentes y también determinaron que no se trató de un siniestro de tránsito.