Mueren once estudiantes en Indonesia al caer a un río
Tres muertos por sismo de magnitud 4.8 en Bali
Bancadas modulan posturas frente a proyecto económic…
‘Diésel a USD 2 para buses, la nueva propuesta en discusión’
Más personas acuden a los bancos de alimentos en Qui…
Arturo Espinosa: ‘No puedo trabajar porque me paso l…
Pablo Mora: ‘De todo hay cómo vivir si te lo ingenias’
Claves para ingresar al sistema de la ANT iban al me…

La celebración del argentino Juan Román Riquelme a lo ‘Topo Gigio’ cumple 19 años

Juan Román Riquelme celebra a lo 'Topo Gigio' en un clásico ante River Plate. Foto: Archivo

Juan Román Riquelme celebra a lo 'Topo Gigio' en un clásico ante River Plate. Foto: Archivo

Juan Román Riquelme celebra a lo ‘Topo Gigio’ en un clásico ante River Plate. Foto: Archivo

La historia de los Superclásicos argentinos recuerda hoy 8 de abril uno de los episodios más pintorescos que se ha retratado sobre su lienzo: la famosa celebración del ‘Topo Gigio’ en la victoria (3-0) de Boca Juniors sobre River Plate. El gesto fue obra y gracia de Juan Román Riquelme, uno de los históricos y mimados de la afición ‘Xeneixe’.

Por la décima fecha del Torneo Clausura, Boca recibía a un River Plate puntero en La Bombonera. El lateral Hugo Ibarra había adelantado a los locales a los 66’ minutos con un fuerte zurdazo que venció la resistencia del golero Franco Costanzo.

Cinco minutos más tarde, el mismo Constanzo cometería una falta penal sobre Clemente Rodríguez luego de un contragolpe de los ‘Xeneixes’. Riquelme asumió la responsabilidad y fue el encargado de ejecutar la pena máxima.

En primera instancia su remate fue detenido por el guardameta de River. Sin embargo, supo aprovechar el rebote y marcó de cabeza el segundo tanto para Boca. El resto es historia.

El ‘10’ de Boca rehuyó de sus compañeros y corrió hasta la mitad de la cancha, colocó sus manos por detrás de las orejas y permaneció así por varios segundos. Su mirada estaba dirigida hacia uno de los palcos, desde donde el entonces presidente del club, Mauricio Macri, observaba el compromiso. Su festejo recorrió el mundo.

Guillermo Barros Schelotto, de penal, marcó el tercer gol de Boca para liquidar el partido.

Una vez culminado el encuentro, cuando Riquelme fue consultado sobre el origen de la celebración, el mediocampista argentino mencionó que la realizó pensando en su hija.

“No fue por nada en especial, es solo que a mi hija le gusta el Topo Gigio”, contestó el argentino, en referencia al popular personaje infantil de televisión.

El festejo ocupó la portada de los diarios de argentina al día siguiente. Desde entonces, varios deportistas, entre ellos Carlos Tevez, Steven Gerrard, Eden Hazard y Ronaldinho han imitado a Riquelme reproduciendo su celebración en los distintos rincones del mundo. Pero ¿Cuál es la verdad detrás de la celebración del Topo Gigio de Riquelme?

Días antes del compromiso frente a River, la relación entre la directiva ‘Xeneixe’ y uno de sus máximos ídolos se encontraba en su etapa más crítica. Si bien los éxitos deportivos en la anterior campaña (campeón del Torneo Clausura, campeón de la Copa Libertadores y campeón de la Copa Intercontinental frente al Real Madrid) presentaban la imagen de un equipo consolidado en todos los ámbitos, a la interna, la crisis económica que atravesaba Argentina repercutió en el plantel ‘bostero’.

Debido a la crisis, los medios argentinos de esa época se hacían eco de las intenciones del presidente de Boca, Mauricio Macri, de vender a Riquelme al extranjero para subsanar las finanzas del club. Por su parte, el ‘10’ de Boca reclamaba a la directiva una suma cercana a los 2 500 000 pesos, según el diario Olé, de primas por éxitos deportivos y una mejora salarial, pues según el jugador “seguía ganando como juvenil”.

El pico de la confrontación se presentó el 30 de marzo del 2001. Macri realizaba el anuncio de que Riquelme fue vendido al FC Barcelona por la suma de USD 26 millones, una cantidad récord para el fútbol argentino. Sin embargo, la decisión no fue del agrado de Riquelme. “Esto es medio loco. Ahora dicen que ya me vendieron y no sé nada. Como no quisieron arreglar, ahora dicen que me venden”, respondió el mediocampista en Radio Nacional, horas después del anuncio.

Riquelme terminó por aceptar el traspaso, pero seguía insistiendo a la directiva que se le reconociera las primas por los éxitos deportivos: si se marchaba quería que los dirigentes reconocieran su trabajo y le cancelara los valores adeudados, y si no lo hacía, quería renovar su contrato con Boca con una mejora salarial. Macri por su parte se mantenía firme y no daba su brazo a torcer. La posición de la directiva era tajante: si Riquelme se rechazaba a salir y se quedaba, debía ajustarse a los presupuestos del club.

Lo más icónico entre el conflicto Riquelme-Macri se presentó el 8 de abril en el duelo ante River Plate y la tan recordada celebración del Topo Gigio. A pesar de los impases, Riquelme permanecería en el club un año más. La negociación con Barcelona finalmente se cayó luego de que el club catalán intentara cambiar los acuerdos establecidos previamente.

Riquelme se quedó con Boca una temporada más, y en junio del 2002 se confirmó su traspaso a Barcelona por la suma de USD 13 millones. Luego de su paso por Europa, Riquelme retornó al club en febrero del año 2007. En una rueda de prensa organizada para darle la bienvenida, Mauricio Macri le regaló un muñeco del Topo Gigio cómo gesto simbólico en su regreso. “Gracias Román por volver”, fueron las palabras del presidente.

Suplementos digitales