Planeta Deporte

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El 'Bolillo' nos llevará al Mundial de Catar, pero no es el indicado para la Selección

Santiago Guerrero, @guerrerosanti7 (O)

El Mundial de Rusia 2018 fue el torneo en que triunfaron los proyectos. Tres de las cuatro selecciones semifinalistas ejecutaron un plan que tarde o temprano les iba a dar resultados. Solo Croacia, con un fútbol local no tan organizado como el de sus rivales, logró sorprender al planeta y llegar hasta la final.

Inglaterra dio inicio a su proyecto en el 2012, cuando inauguró St. George's Park, un complejo que costó 105 millones de libras esterlinas, financiado por la Federación Inglesa y Nike, y donde se trabajó en un objetivo: crear e implantar en todos los jugadores de las selecciones el ADN inglés.

Según publica la misma página de la Federación, el ADN inglés "es la filosofía de juego y entrenamiento de los equipos de Inglaterra. El objetivo es enseñar a los clubes y entrenadores en todos los niveles a aprender la visión de los futuros equipos y jugadores de Inglaterra, y las formas de trabajo que se desarrollan para garantizar la coherencia y la conexión entre todos (...)".

El proyecto ADN inglés se fijó como objetivo ganar el Mundial de Catar 2022. Pero los resultados se fueron acelerando más de lo esperado. En los últimos años, Inglaterra ganó el Mundial Sub 20 y el Mundial Sub 17, la Sub 19 se coronó campeona de Europa y la Sub 21 llegó a semifinales de Europa y obtuvo el torneo Esperanzas de Toulon.

Inglaterra ocupó el cuarto lugar en el Mundial de Rusia. ¿Fracasó? Para nada. El equipo de los Tres Leones no había llegado a esa ubicación desde Italia 1990. Transcurrieron 28 años para que vuelva a disputar una semifinal. Todo un mérito para el equipo que dirige Gareth Southgate. La mejor noticia es que tiene un grupo repleto de jóvenes que intentarán dar el golpe en el 2022.

El proyecto de Bélgica empezó en el 2000, justo cuando ese país co-organizó la Eurocopa y no pudo pasar la fase de grupos. En ese momento apareció Michael Sablon, que había sido asistente técnico en los mundiales de 1986, 1990 y 1994. Hizo un análisis del fútbol en las divisiones menores, se dio cuenta de la potencia física y de la pobreza técnica de los jugadores y propuso un plan basado en tres aspectos: Todas las selecciones debían jugar con el sistema táctico 4-3-3 (siempre ofensivo); las categorías inferiores debían repotenciar la capacidad técnica y, por último, todas las instituciones deportivas debían aceptar a los hijos de los extranjeros, incluso los niños de la calle.

Georges Leekens fue el entrenador responsable de empezar a ejecutar el plan, pero no tuvo éxito tan rápido. Bélgica no pudo clasificar a los mundiales de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. El proyectó no titubeó. Se reemplazó al DT por Marc Wilmots y el resto siguió igual. En poco tiempo empezaron a cosechar el trabajo de una década. Bajo el mando de Wilmots, 'Les Diables Rouges' llegaron a cuartos de final de Brasil 2014 y de la Eurocopa 2016.

La Federación belga no se conformó y otra vez cambió al entrenador. Asumió Roberto Martínez. El español encajó perfecto en el rompecabezas y logró explotar a una generación dorada de jugadores que están regados por las mejores ligas del mundo. Muchos de ellos, hijos de inmigrantes.
Bélgica se quedó con el tercer lugar en el Mundial de Rusia, la mejor participación de su historia, con 11 jugadores -de los 23 convocados- hijos de padres que llegaron a ese país en busca de un futuro mejor. En realidad, ellos fueron los que le dieron un mejor futuro a los Diablos Rojos.

Por último está el proyecto de Francia, que se fundamenta en lo que ocurre en los 'banlieues' o suburbios de París. Ahí nació, por ejemplo, Kylian Mbappé, la nueva estrella del fútbol mundial, que a sus 19 años se coronó campeón y mejor jugador joven de Rusia 2018.

Ocho de los 23 jugadores que ganaron la Copa del Mundo, salieron de la llamada 'isla de Francia': Mbappé, Paul Pogba, N'Golo Kanté, Blaise Matuidi, Benjamin Mendy, Steven Nzonzi, Presnel Kimpembe y Alphonse Areola. Todos se forjaron en los barrios más complicados de París y usaron al fútbol para escapar de la pobreza.

El surgimiento de tantas estrellas en los 'banlieues' ha llamado la atención de empresarios, clubes, entrenadores y por supuesto de los chicos de ese poblado sector. Según publicó el New York Times antes de disputarse el Mundial de Rusia, ese es el "lugar más fértil" para el reclutamiento de jugadores y se lo considera el "sitio con la mayor concentración de talento en prácticamente toda Europa".

Se estima que en esa zona hay 30 000 entrenadores para 235 000 jugadores registrados, una tercera parte menores de 18 años. De ese lugar han nacido muchos otros como Karim Benzema y Franck Ribery.

Los mejores jugadores de los 'banlieues' fichan por equipos alrededor del mundo, pero también se fijan como objetivo llegar a la selección de Francia. Todas las estrellas pasan a entrenar en Clairefontaine, uno de los 12 centros de élite de la Federación Francesa. Allí se forjaron varios de los mejores jugadores franceses, como Thierry Henry.

Francia consiguió su segundo título mundial después de 20 años y con un inmeso trabajo de por medio, con un ejército de reclutadores dentro y fuera del país, con centros de alto rendimiento y con una liga cada vez más competitiva. No dejó ni un solo movimiento a la suerte.

Además, encontró en Didier Deschamps un entrenador que entendió el proyecto a la perfección y tomó decisiones que parecían muy cuestionables. Dejó fuera del Mundial a varias figuras como Benzema, Anthony Martial, Adrien Rabiot y otros, pero el día que entregó la nómina dejó callados a todos con una contundente respuesta: "Ha sido una elección meditada, he escogido jugadores importantes para la vida del grupo". El tiempo le dio la razón.

¿Cuál es el proyecto que tenemos para el fútbol ecuatoriano?, ¿pensamos construir una estructura o solamente queremos llegar al Mundial?, ¿contamos con objetivos grandes a largo plazo o solo queremos seguir siendo una selección de relleno en las Eliminatorias y el Mundial?

Si nuestra única meta es estar en Catar 2022, la contratación de Hernán Darío Gómez es la más adecuada. El 'Bolillo' es un profesional que conoce a nuestros jugadores, que es muy apreciado en el medio, motivador y resultadista. Lo más seguro es que con él clasifiquemos al Mundial.

Pero si queremos un proyecto a largo plazo y que tenga objetivos transversales en todo nuestro fútbol, el entrenador es solo una pieza más que se ajusta a un plan macro. Mientras el Ecuador futbolero siga buscando el lucimiento de los dirigentes, nuestras metas no pasarán más allá de nuestras narices.