El guapo de la barra

Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.

Alejandro Ribadeneira

Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

Mentiras y verdades del papelón de El Nacional con Tucumán

Es verdad: ningún equipo, ningún entrenador y ningún dirigente quisiera haber sufrido lo de El Nacional, eliminado como local de la Copa Libertadores por Atlético Tucumán, en lo que puede ser una de las hazañas más significativas, y también pintorescas, del fútbol de este siglo. Claro, es feo ser el derrotado y que a uno lo recuerden como víctima de un suceso tan celebrado por el ganador, pero El Nacional debe tener la dignidad para superar este mal paso y seguir adelante. Y eso incluye dejar de llorar.

Esta hazaña está siendo cuestionada en Ecuador por varias razones, todas equivocadas. El triunfo de Atlético Tucumán es totalmente legítimo y deja varias enseñanzas que ojalá aprendamos, de una vez por todas.

1. El espíritu de la Conmebol

Todos saben, menos algunos dirigentes en Ecuador, que la Conmebol y la FIFA procuran que los cotejos se resuelvan en el campo de juego antes que en la mesa. Ponerse a sacar el Reglamento y buscar el artículo tal, párrafo tal, inciso tal antes de cumplir con ese espíritu es revelar que se tiene miedo a perder. Solo si ya se ve imposible que se realice el cotejo, se procede a aplicar las normas escritas.

2. El Nacional con velocidad paquidérmica

En todo caso, los dirigentes de El Nacional quisieron aplicar el Reglamento pero no lo hicieron. Para forzar la espera de 40 minutos, debieron pedir a sus jugadores entrar al campo de juego. Los 40 minutos solo corren desde el pitazo inicial del juez, no desde la hora pactada para el duelo. Los criollos se quedaron en los camerinos, llenándose de incertidumbre.

3. La Conmebol decide

Ya que se insiste en aplicar el Reglamento, pues vamos: este documento da potestad a la Comisión de Disciplina de la Conmebol para decidir qué hacer. Y eso pasó: se llamó a la sede en Asunción y se ordenó esperar. Otra vez, si El Nacional hubiera estado en la cancha en lugar de ponerse las manos en los bolsillos, habría podido jugar bajo protesta y tener razón para apelar. Pero no lo hizo.

4. El tema de las camisetas es otro cuento

Hasta en Mundiales se ha jugado con uniformes prestados y a nadie se le ocurrió impugnar esos partidos. Al contrario, se usó el recurso de las camisetas prestadas para resolverlo todo en el campo de juego, como debe ser. Una vez más, como ya hubo permiso de la Conmebol, Atlético Tucumán vistió la camiseta de la Sub 20, ¡con nombres ajenos en los dorsales!, pero con permiso. No hay reclamo por ahí.

5. El embajador, un crack

Bueno, para eso están los embajadores, para ayudar. Luis Juez hizo lo imposible: que un bus volara del aeropuerto al Atahualpa, sin reparar en los radares . Lo van a declarar ciudadano ilustre de Tucumán.

6. Mal partido de El Nacional, como siempre

La triste realidad es que Atlético Tucumán bailó al cuadro ecuatoriano. Lo superó en todas las líneas. El meta de la visita ni siquiera se esmeró mucho porque no hubo remates a puerta de real peligro. Este cotejo se suma a la larga lista de pésimos resultados de El Nacional en la Copa, torneo en que suele irle mal. Además, se exageró mucho con la ‘hazaña’ del empate 2-2 en Tucumán: se jugó bien pero no tanto, porque los rojos pasaron mucho tiempo atrás. Ha sido irónico, pues, que el mismo rival les diera una lección de lo que realmente es una hazaña.