Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.
Alejandro Ribadeneira
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

Las lecciones de Célico y la Tricolor Sub 20

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Martes 12 de febrero 2019

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@guapodelabarra

Suena tan exótico que parece mentira: Ecuador es campeón sudamericano de juveniles. Pellízquense. Justo el país que exhibe constantemente graves problemas en los papeles de identidad de sus menores de edad ha conquistado, por primera vez en la historia, el título Sub 20. Justo la nación cuyos clubes desprecian a los novatos aumentando un cupo para los jugadores foráneos con la excusa de que pagar por un prometedor ecuatoriano es muy caro. Justo la república que transfiere (vende) a Europa muchachos sin la adecuada preparación para que regresen a los seis meses, despechados. Ese país es el campeón de Sudamérica.

Este triunfo debe servir para algo más que colocar un trofeo en una vitrina y repartir palmaditas en la espalda a los innumerables padres que toda victoria siempre tiene. Debe servir para aprender algunas lecciones. La primera es la importancia que tiene los procesos cuando existen los plazos adecuados y un entrenador con un proyecto profesional. El estratega Jorge Célico trabajó dos años y medio en la búsqueda y formación de los jugadores. Célico viajó por todo el país para ver los partidos de los juveniles, tomar nota, acercarse a sus clubes y familias. Llevó a Chile jugadores de Orense, Imbabura y Mushuc Runa. Hurgó y hurgó. Un equipo de estas características solo es posible crearlo mediante el trabajo de campo, no por televisión o tomando whisky en el palco de un equipo de Primera.

También es un triunfo de la experiencia. Hay una corriente que prefiere entrenadores jóvenes para los Sub 20 y Sub 17 porque están, se supone, más conectados al mundo de sus pupilos. Pero Jorge Célico demuestra que la experiencia no se compra, que el recorrido ayuda sobre todo cuando se trata de formar, de guiar, de aconsejar a muchachos no solo de fútbol, sino de los problemas de la vida. Hay una credibilidad del maestro que no se gana solamente con el cargo.

Célico logró lo imposible y por eso ha entrado a la galería de los entrenadores históricos de Ecuador. Si hubiera un Salón de la Fama, su retrato estaría junto a los de Dusan Draskovic, Hernán Darío Gómez y Luis Fernando Suárez. Aunque, paradójicamente, este triunfo de los Sub 20 pone presión precisamente al mismo ‘Bolillo’, quien apenas estuvo al tanto de lo que hacía Célico y ahora le toca realizar una Copa América digna, porque sino lo aplastarán las críticas y las comparaciones.

Aunque parece más urgente y sensato velar para que esta generación del Sub 20 logre dar el salto para la Tricolor mayor, para que este título no sea una anécdota para contar a los nietos o para las entrevistas del tipo “¿Qué pasó con?”. Sería una pena que el grupo se disuelva por falta de espacio en los clubes de Primera. Ojalá los veamos por mucho tiempo festejando en el campo de juego.