Análisis internacional

La columna se enfoca en alguno de los más importantes temas de la semana de impacto mundial y latinoamericano. Aspectos políticos y de coyuntura con fuentes de medios internacionales acreditadas. Otros artículos del autor: http://bit.ly/GnzloRuiz

Gonzalo Ruiz

Gonzalo Ruiz Álvarez

Gonzalo Ruiz Álvarez es Subdirector Adjunto de este Diario desde 2008. Ha sido articulista de opinión en EL COMERCIO desde 1991. Dirige el espacio de opinión matutino en Radio Quito y Platinum FM. Ha trabajado en radio y TV desde 1978.

El Talibán: una antigua visión religiosa pone los pelos de punta

De repente, como si hubiese sido una erupción de un nuevo volcán que derramaba bocanadas de fuego de la entraña terráquea, el Talibán surgió de su largo sueño.

Refugiados en las montañas y quebradas del desértico territorio donde sus antepasados pasaron cientos de años, una de las más extremas visiones del integrismo musulmán vuelven a escena.

Las esperpénticas imágenes de los años más duros del dominio de este grupo político y militar, que dice cumplir al pie de la letra la palabra del Corán, asustan de tal modo a miles de personas, que emprendieron una desbandada.

El antiguo paso de las caravanas de mercaderes, traficantes de armas, drogas y vidas humanas, aparece de nuevo en el mapa de Asia, donde ha permanecido olvidado durante casi una década, a no ser por alguna matanza o noticia de movimientos de los ejércitos de ocupación. Los últimos: Estados Unidos, las fuerzas combinadas de la OTAN, el intento soviético fallido; recordar que se conoce a ese país como la tumba de los imperios. Allí sucumbió el dominio británico, el intento de la URSS, y las fuerzas occidentales dejaron miles de vidas tratando de garantizar una libertad para los afganos que les ha sido esquiva. Menos, mucho menos, instauraron un modelo apenas parecido a alguna democracia de Occidente. Nada que ver.

Y ya hemos dicho y recordamos que allí dominaron los persas de Darío I, Alejandro Magno y el temible mongol Gengis Khan.

Luego de los sangrientos atentados terroristas en Nueva York y las Torres Gemelas y el Pentágono, el saudita Osama Bin Laden, otrora amigo de EE.UU., no pudo encontrar refugio en su país, aliado de la gran potencia occidental. Entonces Bin Laden se refugió en las montañas de Afganistán.

Allí lo buscaron con palo de romero las tropas de Estados Unidos, para abatirlo, años más tarde, en Pakistán.
El Talibán le dio cobijo. El grupo integrista había dominado ya Afganistán. Ahora sus prácticas desalmadas de lapidaciones y castigos corporales y el sometimiento a la mujer, hasta obligarla a ir tapada hasta la punta de los pies con la burka e impedir que avancen en su educación, es el fantasma más temible de su nueva incursión en el poder.

Durante años, miles de activistas sociales de Occidente clamaban por el retiro de tropas de ocupación de EE.UU. Trump empezó la operación y Biden la completó en abril. Entonces comenzó de a poco el avance Talibán que alcanzó hace una semana la toma de Kabul luego de ir derrotando al débil contigente militar afgano. El Presidente huyó. Se estima en medio millón los que ya salieron.

Talibán significa ‘el que busca la sabiduría de la fe’. En el libro que cuenta la vida de Osama Bin Laden, Lagos Nilsson asegura que ‘los talibanes son diferentes al resto de los musulmanes, más duros, más secos, más ríspidos, menos tolerantes’.

Mientras Occidente salió del tablero, los vecinos miden la manera de urdir la relación con el nuevo régimen. Hay que ver para donde apunta la milenaria paciencia china. ¿Ustedes qué dicen?