Mediante acuerdo ministerial, la Cartera de Educación determinó el pasado viernes 6 de abril de 2018 que el uso de faldas ya no sería obligatorio para las mujeres en escuelas y colegios.

Imagen referencial. Mediante acuerdo ministerial, la Cartera de Educación determinó el pasado viernes 6 de abril de 2018 que el uso de faldas ya no sería obligatorio para las mujeres en escuelas y colegios. Foto: Archivo EL COMERCIO

Lunes 09 de abril 2018
9 de abril de 2018 16:00

#viral

13 historias de momentos incómodos por el uso obligatorio de faldas en colegios

Valentín Díaz y
David Landeta
Redactores (I)

Para mujeres de distintas generaciones del país, el uso obligatorio de falda ha significado incomodidad, fríos intensos en bajas temperaturas, acosos en el sistema escolar y en el espacio público, la inhabilitación para poder realizar actividades de recreación o deportes durante los recesos, entre otros factores.

Mediante acuerdo ministerial, la Cartera de Educación determinó el pasado viernes 6 de abril de 2018 que el uso de faldas ya no sería obligatorio para las mujeres en escuelas y colegios. La normativa incluye los actos y eventos oficiales y se aplicará en todas las instituciones educativas del país, ya sean planteles públicos, municipales, fiscomisionales o particulares. Afull preguntó a varias mujeres de distintas edades por sus experiencias con la falda en el colegio. Estas fueron sus respuestas.

Mishel Aguirre, décimo de básica (2010)

Un compañero me tomó fotos de las piernas y las pasaba a sus amigos de otros cursos, me quejé con el rectorado y nunca hicieron nada. Ese mismo año, me obligaron a participar en un certamen de belleza y me subieron la falda para "ser más bonita". Tenía 15 años.


Sofía Torres, segundo de bachillerato (2009)

El peor recuerdo que tengo es cuando debíamos ir a misa en la capilla de otro colegio. Ese día hubo revisión del uniform. Nos mandaron a lavar las caras , a quitarnos pulseras, aretes y collares y a medir el alto de la falda. Revisar el alto de la falda significaba que la inspectora te hacía quitar el saco, te levantaba la camiseta para ver que no esté subida la falda y si así seguía siendo "demasiado corta" (la altura reglamentaria era a la altura de la rodilla), entonces sacaba la tijera y te cortaba el hilo del bordillo ¿Por qué ese especial interés para ese día? Porque la capilla era en un colegio masculino y debíamos ir como "señoritas decentes".

Cristina Pazmiño, tercero de bachillerato (2013)

En mi colegio era obligatorio usar falda y medias azules. No te dejaban ir con mallas porque "estaba en contra del protocolo". Odiaba ir con falda o sin mallas porque siempre en los buses te quedaban viendo y te decían cosas (ojo, mi falda era más abajo de la rodilla, pero igual). Pero lo más incómodo y horrible fue que estaban arreglando unos huecos en la calle de mi colegio y era época de lluvias en Quito. Salí tarde porque tenía labor social y la calle estaba hecha pedazos. No habían puesto señalización y me caí en una especie de alcantarilla. Se hundió la mitad de mi cuerpo. Tuve que zapatear rápido y puse mi mochila sobre mi cabeza (para que no se ensucie, pues tenía exámenes y no quería que pase nada con mis cuadernos). Logré salir toda enlodada y ningún bus quería parar. Estoy segura de que si hubiese ido con calentador habría sido más fácil correr a la parada o salir del hueco.

Cristina Carrasco y Sara Tillería, estudiantes de un mismo colegio (2009)

Cristina: Como estás creciendo, la falda que hace un tiempo estaba a la rodilla, ahora está un poco más alta... Vino personalmente el rector del colegio, un viejo asqueroso, y me jaló la falda y deshizo el dobladillo para bajarla. Es primitivo el tema de las faldas. No tiene ni una sola buena razón de existir de manera obligatoria.

Sara: No recuerdo con qué frecuencia, pero a veces venía una persona a "inspeccionar" el uso del uniforme. Nos parábamos todos y esta persona nos ponía su mano en las piernas para medir que la falda no esté más alta de cuatro dedos a partir de las rodillas… Un asco.


Macarena Roggiero, noveno de básica (2006)

Una vez estaba corriendo por chiste, bajé las gradas y me caí. Justo estaba con falda. Por un lado, sentí vergüenza por pensar en quién me podía haber visto y por otro, como solo tienes unas medias que te protegen, mi herida fue mayor que si hubiera estado usando pantalones.

Michelle Noboa, noveno de básica (2010)

Mi periodo llegó de manera inesperada. Me levanté del pupitre y mi falda parecía una escena de Tarantino.

Carolina Villasís, décimo de básica (2002)

¡Qué maravilla que ya no sea obligatorio, porque esa era la cosa más machista que podía haber! En mi colegio éramos solo tres mujeres, entonces los chicos siempre nos subían la falda. Una vez incluso me dieron una nalgada. Entonces nos quejábamos y nos decían: “No es cierto. No puedo ser que eso pase en este colegio”. Las tres hicimos tanta protesta que empezamos a ir con pantalón de calentador en los días de uniforme formal. Siempre nos ponían puntos menos en disciplina por eso.


Antonia Díaz, tercero de básica (2005)

En mi colegio solíamos usar jeans. Pero el último año que estuve ahí cambiaron el uniforme e hicieron que las niñas empiecen a usar falda. Ahí entendí que ya no podía jugar en la escalera china los lunes.

Carolina Sánchez, tercero de bachillerato (2006)

Estuve en tres colegios diferentes y en los tres tuve algo con el tema de la falda. En uno nos hacían parar junto al pupitre para medirnos el largo de la falda con regla, si estaba más alto de lo permitido, te daban con la regla en las piernas, te cortaban el dobladillo y te tocaba andar así con la falda todo el día.

En otro colegio la falda era tan liviana que cuando hacía viento se levantaba a lo Marilyn Monroe y lo peor era subir a retirar cosas de la biblioteca o de la cafetería porque no podías usar las manos para bajarte la falda. Lo bueno de esa falda es que como era escocesa, cuando me quedé embarazada, pude ir ajustando al diámetro de la panza sin que se note.

Carla Noriega, primero de bachillerato (2009)

Una vez me robaron la falda. Estaba en exámenes trimestrales y debía usar el uniforme de parada completo. Cuando tenía examen de educación física debía ponerme calentador, dar la prueba y luego usar nuevamente falda; cuando terminé y quise cambiarme de uniforme, mi falda ya no estaba. Todo esto sucedió por no poder quedarme con el calentador todo el día.


Sofía Brito, primero de bachillerato (2009)

Teníamos que usar licra por debajo de la falda porque cuando subíamos las gradas los hombres nos quedaban viendo. Además, era obligatorio usarla hasta la rodilla, pero como la teníamos más alta nos bajaban puntos en conducta.

Ana María Molina, primero de básica (1995)

Yo estuve en una escuela y colegio mixtos y los niños "jugaban" a levantarnos la falda. La primera vez que me tocó a mí, que fue en primero de básica, quedé traumada de por vida y hasta sexto curso usé licra por abajo todos los días, no solo por miedo a que me levanten la falda, porque ya eso se quedó en los primeros años de escuela, sino por la incomodidad al subir gradas, jugar básquet, el viento, el frío, colgarse patas arriba de la escalera china y cosas así.

Noemí Pabón, tercero de bachillerato (1994)

El uso de falda era muy incómodo para jugar fútbol o básquet, treparse a los árboles o a los muros para poder salirte del colegio antes de hora, cortando alas a la libertad completamente. Y el frío que había que aguantar en las mañanas era una injusticia total.