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Felipe Camacho: ‘El traslado de presos aumenta el nivel de inseguridad en Cuenca’

Felipe Camacho, exdirector del Consejo de Seguridad Ciudadana de Cuenca. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO.

Las cifras de muertes violentas confirman los altos niveles de inseguridad. En el 2022 se han registrado 48 asesinatos en Azuay, cuando en todo 2021 fueron 45 y en el 2020 llegaron a 27. La mayoría ocurrió en Cuenca: crímenes en la Cárcel de Turi, cadáveres encontrados en fundas plásticas, hombres asesinados en sus viviendas, sicariatos, femicidios y hasta un cuerpo sin cabeza flotando en el río Yanuncay.

¿A qué responde todo esto?

Las nuevas técnicas y formas de delinquir fueron importadas porque en las fronteras ecuatorianas no han tenido el cuidado de pedir documentos del historial de vida de los extranjeros que ingresan. Esto llevó a esta dispersión de técnicas de criminalidad que alarman.

¿Cuenca dejó de ser una ciudad tranquila y segura?

Las provincias del sur del país: Azuay, Cañar y Loja, estaban enmarcadas en una especie de vida franciscana. Ahora vivimos un cambio radical por la inseguridad, resultado de lo que viene sucediendo en los últimos tres años en otras ciudades del país.

¿Qué influyó para esto?

Hay varias razones. Pero las más notables son la cercanía con la provincia del Guayas y la Cárcel de Turi, que desde hace varios años recibe a presos de organizaciones delictivas peligrosas de otras zonas del país. El desarrollo económico de la ciudad es otro elemento. Siempre se creerá que donde hay progreso, hay dinero.

¿Se está dando una focalización del delito?

Las urbanizaciones privadas en zonas exclusivas han sido el blanco de la delincuencia. Las familias viven en zozobra. Cuentan que antes salían de sus casas a cualquier hora a comprar. Pero ahora, cuando ven algún vehículo extraño, les genera incertidumbre. Eso aumenta la percepción de inseguridad.

¿El delito se desplaza con los traslados de presos?

Sí, ellos traen a sus amistades, familiares y personas que coadyuvan a los actos delincuenciales. Estamos conscientes de que el problema de la inseguridad es grave y complejo.

La Policía dice que Los Lobos manejan desde la Cárcel el microtráfico…

No es raro que muchas personas sean extorsionadas, mediante llamadas telefónicas que salen desde el interior de la cárcel de Turi. Exigen dinero para no atentar contra sus vidas o las de sus familias. Eso le quita la paz a cualquiera, porque las amenazas se diseminan más rápido que un hecho consumado.

¿Los cuencanos viven atemorizados por la escalada de violencia?

La percepción de inseguridad es alta. La delincuencia ha alcanzado tal nivel, que ha encerrado a los ciudadanos en sus casas. Los niños ya no pueden salir tranquilos a un parque. Hay mucho temor. La juventud tiene claro que cualquier riña puede conllevar a situaciones catastróficas.

¿Hay jóvenes en actividades delictivas?

Los padres tenemos que hacer un control exhaustivo de qué hacen nuestros hijos en la calle, quiénes son sus amigos, adónde van y qué actividades realizan. Por el hecho de que muchos asesinatos quedan en la impunidad, hay quienes piensan que si hacen lo mismo, no les pasará nada.

¿Cómo se puede enfrentar la inseguridad en Cuenca?

Hay que actualizar el plan de seguridad y hacerlo más agresivo, ajustado a la realidad que vivimos. Trabajar de forma articulada todas las instituciones públicas para ahorrar esfuerzos y recursos, en un momento económico difícil como el que vivimos.

¿Y el siguiente paso?

Preocuparnos de tener una fuerza pública honesta y darle dignidad. En todo rebaño hay ovejas negras, pero hay que identificarlas antes de que oscurezcan al resto. Más trabajo de inteligencia. La Policía Judicial hace indagaciones, pero tiene que intensificarlas porque la narcodelincuencia va un paso más adelante. La justicia tiene leyes blandas que deben cambiar.

¿Por ejemplo?

Que el Código Orgánico Integral Penal tenga una posición muy clara en las atribuciones a la fuerza pública para sentenciar de manera decisiva a los infractores.

¿Qué deben contener los planes de seguridad?

Tienen que ser técnicos y no políticos. Flexible y de avanzada, donde se objetive adónde queremos llegar: identificar y desbaratar a las bandas delictivas, disminuir los riesgos y alcanzar una convivencia pacífica.

¿La inseguridad será el tema de campaña en las seccionales?

Las personas que se perfilan para llegar a las diferentes dignidades tienen que tener claro que la política es el servicio a los pueblos y los planes están para servir. No tienen que ser demagógicos porque de su voluntad política dependerá su aplicabilidad.