14 de mayo de 2020 18:58

Ana Drouet, una enfermera de Esmeraldas, no ha podido abrazar a sus dos hijas, porque tiene covid-19

La enfermera esmeraldeña Ana Drouet de 31 años contrajo covid-19 tras tratar a un paciente que ´presentaba síntomas de la enfermedad. Foto: cortesía.

La enfermera esmeraldeña Ana Drouet de 31 años contrajo covid-19 tras tratar a un paciente que ´presentaba síntomas de la enfermedad. Foto: cortesía.

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Marcel Bonilla

Ana Drouet, una enfermera esmeraldeña de 31 años, se recupera de covid-19, en una habitación de su casa en el centro de la ciudad de Esmeraldas.

Durante 10 días pasó momentos críticos tratando de sobrellevar la enfermedad desde su casa, aunque temía que su cuadro se complicara por los fuertes dolores de cabeza y la fiebre.

“Cuando inició la pandemia me dio mucho miedo; más que por mí, era por el temor de contagiar a mi familia, debido al trabajo de enfermera”, señala.

Drouet permaneció aislada por casi un mes en el cuarto de su casa y aunque aún guarda la distancia, no sabe la hora de volver a abrazar a sus dos hijas.

Su trabajo en el hospital básico del IEES lo cumplía bajo estrictas normas de bioseguridad. Cuando empezó a sentir los síntomas del coronavirus estaba en su turno: 15 días atrás había tratado a un paciente del que se sospechaba que estaba infectado.

A las dos semanas empezó con una molestia en los riñones. “A veces uno como enfermera no tiene tiempo para ir al baño, por eso pensé que era una infección de las vías urinarias, pero tres horas más tarde, estando en el turno, la temperatura me subió a 37, 7”.

Tomó paracetamol, pero horas más tarde la temperatura volvió a subir, acompañada de dolores de las articulaciones, molestias en la garganta al tragar, pero leves. Tras salir de su turno, en su casa empezó un tratamiento natural, porque sospechaba de la enfermedad.

Esa misma noche se preparó un té de cebolla con jengibre, limón, ajo y bicarbonato, e infusiones de eucalipto y manzanilla; eso le ayudaba a bajar la fiebre y podía dormir un poco.

Dos días después perdió el olfato y el gusto, entonces acudió al médico y tras el examen dio positivo para covid-19.

Una de las cosas que más le preocupaba era que podía haber infectado a sus dos niñas menores de edad y a su esposo, pero ellos no presentaron sintomatología y sus exámenes dieron negativo.

Lo que más recuerda era el dolor de las articulaciones y los órganos internos, como si hubiese recibido una fuerte golpiza. Esos dolores calmaban a ratos poniéndose compresas frías, pero solo eran paliativos.

La temperatura alcanzó hasta los 40 grados, dolores de la cabeza y los pies; tenía desánimo para comer, náuseas y diarrea. “Ir al baño era una verdadera lucha, porque realmente me sentía débil”.

Mientras estuvo en la etapa más crítica, las palabras de aliento de sus compañeros de trabajo y de su mamá la reconfortaban para continuar.

Ahora lo que más anhela es recuperarse por completo y volver a su trabajo para continuar en la lucha contra el virus, que ha enfermado a 374 personas en Esmeraldas y ha provocado la muerte de 49 pacientes en la provincia.

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