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La violencia escala en el cerro Las Cabras

Un policía de Las Cabras, en el cantón Durán (Guayas), camina. Este cerro tiene 24 accesos, entre caminos, escalinatas y recovecos. Foto: El Comercio

El tiroteo se extendió por una hora. Los vecinos se encerraron en sus casas y lo reportaron al ECU-911. La balacera se desató a las 14:45 del jueves en el cerro Las Cabras, Durán.

La Policía informó que hombres con fusiles dispararon en repetidas ocasiones contra una casa, sin dejar heridos ni víctimas mortales. La balacera es un signo más de la escalada de violencia en Las Cabras, cuyas faldas dan al centro de Durán. En los últimos tres meses se hallaron tres cuerpos desmembrados en las inmediaciones del cerro.

El coronel Jorge Hadathy, jefe de Policía del Distrito Durán, atribuyó los altos niveles de violencia a una lucha por territorio entre bandas por la venta y distribución de drogas en el área. “Economías ilegales hacen que el cerro se encuentre en disputa de estructuras criminales”, dijo.

En Las Cabras viven alrededor de 1 000 familias. Sus 24 accesos, entre calles polvorientas, escalinatas y corredores llenos de recovecos, son un foco de criminalidad. Tras el tiroteo, decenas de policías a pie, en moto o en patrulleros peinaron las laderas del cerro.

Dos sospechosos, según Hadathy presuntos integrantes de una estructura criminal que lanzó el ataque, fueron detenidos. Uno es un menor de edad -Jorge F., de 16 años-, quien habría iniciado los disparos. El otro, de 33 años, tiene antecedentes por tráfico de drogas. Los policías hallaron un fusil M85 calibre 5.56, 13 cartuchos calibre 5.56, 11 cartuchos calibre 38 milímetros, 27 cartuchos calibre 9 milímetros y dos alimentadoras.

Un morador de la zona, quien prefirió no ser identificado, dijo que la guerra entre la delincuencia tiene a los niños del barrio “temblando” y sin poder salir de casa. Atribuyó el tiroteo al hallazgo de un cuerpo decapitado y desmembrado cerca del lugar de la balacera, el pasado martes.

La Policía confirmó que el cuerpo estaba dividido en dos partes y que fue abandonado en dos bultos: la cabeza se encontraba en una funda plástica y el resto del cuerpo en un saco de yute. En octubre y noviembre de 2021, en la zona se levantaron otros dos cuerpos desmembrados. El ingeniero en seguridad Fredy Viera indicó que con estos hechos las bandas envían un doble mensaje.

Por un lado, intimidan a sus contrincantes en la lucha por el territorio; y, por otro, exhiben su poder ante la Policía y la sociedad. “Existe una guerra de bandas delictivas que no estamos preparados para enfrentar. Son los brazos armados que protegen las operaciones de narcotráfico y microtráfico, organizaciones de procedencia colombiana o mexicana, por ejemplo, que compiten entre sí”, dijo Viera.

Viera advirtió además que, con el aumento de operativos y la militarización de lugares como el sur de Guayaquil, líderes de bandas están migrando a sitios suburbanos y rurales de los cantones Durán y Yaguachi, donde ejercer el control de seguridad es más complejo.

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