Redes delictivas pierden más de 511 000 dólares en controles de minería y madera ilegal

Redes criminales pierden 511 000 dólares tras incursiones contra la minería ilegal, tráfico de combustible y tala en la Amazonía.

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Las intervenciones tácticas orientadas a desmantelar los flujos financieros de los grupos de delincuencia organizada generaron un severo perjuicio material a las redes clandestinas. Una serie de incursiones simultáneas desplegadas en las provincias orientales de Napo, Pastaza y Morona Santiago golpeó directamente las actividades de minería ilegal en la Amazonía, además de neutralizar esquemas de comercialización no autorizada de hidrocarburos y movilización clandestina de recursos forestales, provocando un impacto económico negativo estimado en 511 200 dólares a las estructuras delictivas.

Destrucción de maquinaria para minería ilegal en la Amazonía

El grueso de las pérdidas patrimoniales impuestas a las mafias se concentró en la inutilización de equipos pesados de extracción. Durante las revisiones de campo, los uniformados procedieron a la destrucción de cuatro dragas y la inhabilitación operativa de dos excavadoras, una clasificadora de sedimentos tipo Z y una bocamina.

En el mismo perímetro técnico se decomisaron una plataforma de carga rodante, una bomba de agua industrial, dos bombas de succión y 20 metros de manguera empleados en el bombeo extractivo vinculado a la minería ilegal en la Amazonía.

Incursiones coordinadas en cuatro puntos territoriales

El despliegue de las fuerzas terrestres abarcó cuatro sectores estratégicos de la Amazonía: Misahuallí en territorio de Napo; los poblados de Arajuno y Shell en la jurisdicción de Pastaza; y el sector de Macuma dentro de Morona Santiago.

En estas localidades selváticas se identificó la operación de bandas armadas organizadas dedicadas a la explotación no regulada del suelo y a la captación ilícita de recursos naturales.

Decomiso de combustible y armamento en las zonas de operación

La logística delictiva requería de abastecimiento energético constante, el cual fue desarticulado con la incautación de cuatro contenedores denominados ‘bulk tanks’ que almacenaban un consolidado de 1 000 galones de diésel (250 galones en cada depósito), a los que se sumaron otros seis galones de combustible retenidos de forma aislada.

Como parte de los indicios asegurados en los campamentos ilegales, se decomisó además un arma de fuego tipo revólver calibre 38.

Retención de camión y cargamento maderero

De forma paralela al combate contra los yacimientos no autorizados, las labores de control permitieron asestar un revés al tráfico de especies forestales.

En las rutas de movilización fue interceptado y retenido un vehículo tipo camión que transportaba en su plataforma 20 metros cúbicos de madera talada sin autorizaciones legales, frenando una de las actividades conexas financiadas por las economías criminales en la región amazónica.


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