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Negocios suman más guardias por inseguridad

Los guardias de seguridad brindan protección a los clientes desde que ingresan hasta que salen de los locales. Foto: El Comercio

El asalto fue rápido. No duró más de dos minutos. Los desconocidos llegaron con armas de fuego y desvalijaron a todos los clientes de la cafetería. Les encañonaban con las pistolas mientras quitaban los celulares, dinero y bolsos.

Sucedió en Los Ceibos, un barrio del norte de Guayaquil, que hasta la semana pasada era considerado un sector seguro. Ahora los dueños de negocios de esta zona dicen que las ventas bajaron desde que la gente se enteró de ese asalto. De hecho, las imágenes del robo se viralizaron en redes sociales.

La gente dejó de venir. Ya no tenemos clientes en las tardes. Dicen que en Urdesa pasa lo mismo”, comenta el dueño de un bar restaurante, quien tiene miedo de revelar su nombre. 

Sitio más golpeado

Precisamente, Urdesa es otro sector comercial de Guayaquil que ha sentido la afectación de sus ventas por la ola de inseguridad que vive el Puerto Principal.  

Allí los dueños de los locales han hecho de todo para dar más seguridad a sus clientes. En los locales hay cámaras de videovigilancia, alarmas, cercos y seguros en las puertas. También han pedido a la Policía que patrulle la zona, desde las 16:00 hasta las 23:00.  

Pese a esto se han dado cuenta que la gente solo acude a sitios en donde hay guardias de seguridad o escoltas. Eso lo ratifica el presidente de la Asociación de Restaurantes, André Obiol.  

Él confirma que, en el último año, los negocios han optado por contratar más empresas de seguridad y guardias privados.

Cada escolta es una inversión que va desde los USD 1 200 a USD 1 800.  “Para nosotros esto es una inversión fuerte, pues para que un local esté asegurado se necesita de al menos dos guardias. Nosotros hemos monitoreado las zonas comerciales de Guayaquil y la gente se va solo donde hay seguridad privada”, dice. 

Eso se comprueba en sectores como Samborondón, Puerto Santa Ana, Guayarte y centros comerciales. En estos sitios, sus comerciantes confirman que no han tenido una drástica reducción de ventas. No obstante, señalan que al ser sitios turísticos sí han notado la falta de extranjeros en los últimos seis meses.  

Los dueños de los negocios dicen que parte de este efecto se dio tras las advertencias de peligro que hicieron las embajadas de Estados Unidos, Canadá y ciertos países de la Unión Europea.  

Delitos recurrentes

Los comunicados se refirieron al incremento de muertes violentas que en Guayaquil ya han superado las 500 en lo que va del año.

Pero no solo el sicariato asusta a la gente. El robo a personas también ha crecido. En el 2020 se reportaron 6 456 robos en las calles de Guayaquil. Esa cifra para el 2021 ascendió a 8 224. En el primer trimestre de este año ya suman 2 324. 

Por eso, Caro Lara, turista española, que llegó a Quito con seis amigos hace una semana, decidió obviar a Guayaquil entre las ciudades que visitarán. “En España hay una gran comunidad de ecuatorianos. Ellos nos dijeron que Guayaquil es peligroso, incluso nos indicaron un video donde se ve que asesinaron a un hombre en la puerta de un hotel. Por allá no vamos”, dijo.   El crimen al que se refiere la turista es el de un abogado en la puerta de un hotel de cinco estrellas en el centro norte de Guayaquil, sucedido el 6 de mayo.  

Este hecho también preocupó a la Federación Nacional de Hoteles del país. Este organismo, que agrupa a más de 400 marcas, ha solicitado reuniones con la Policía, Fuerzas Armadas, Municipio de Guayaquil y Ministerio de Turismo. Un primer encuentro se dio lugar la semana pasada. Según los dirigentes del gremio, en esa reunión le explicaron cómo funciona el ECU 911 y la Policía. “Nos sentimos ofendidos por esa reunión. No dieron ninguna directriz para protegernos de la delincuencia”.