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Captación ilegal de dinero dejó tensión en las calles

Militares custodian los exteriores de la cárcel de Quevedo desde que seis presos fueron asesinados hace 10 días. Foto: EL COMERCIO

Es mediodía y las calles del barrio Venus de Quevedo (Los Ríos) lucen desoladas.

En los parques no hay niños jugando y las pocas mujeres que están en las veredas se ocultan en sus casas cuando ven carros desconocidos.

Los jóvenes bajan la cabeza, caminan rápido y evitan hablar con extraños. Los que se atreven a romper el silencio dicen que la gente tiene miedo, pues les prohibieron dar datos de la plataforma ilegal que captó dinero en ese sector desde mayo pasado o de su representante, un militar retirado. “Aquí las paredes tienen oídos y las puertas tienen ojos, amigo. Más valen la vida y la familia que acabar con agujeros en el pecho”, dice un morador.

Pero la tensión no solo se vive en este barrio. En todo Quevedo la gente prefiere no hablar mucho del tema.

Especialmente, desde hace nueve días, cuando fueron asesinados tres hombres dentro de la cárcel de esta localidad. La Policía confirmó que ellos estaban involucrados en una investigación por esta plataforma ilegal y se habían comprometido a entregar información.

Eso causó más temor en las calles y en especial a la gente que busca recuperar el dinero que invirtió en ese negocio ilícito. Desde inicios de este mes, el militar anunció la devolución de los fondos de la gente que entregó entre USD 10 y USD 1 000 con la promesa de recibir una rentabilidad semanal del 90% de interés.

Pero recuperar los fondos se ha convertido en una odisea para los depositantes. Los primeros días de agosto, decenas de personas se concentraron en los exteriores de una vivienda del barrio Venus. El inmueble era conocido como la sede de la plataforma ilegal.

Los asistentes que acudieron a ese sitio cuentan que se volvió peligroso, pues había hombres con armas de fuego que custodiaban la entrada de la casa. Los armados les decían que el dueño de esa plataforma estaba creando una página web para devolver los depósitos paulatinamente.

Las concentraciones se detuvieron justo cuando se activó el sitio web. “Apenas salió la página nos dijeron que no querían ver a nadie en la Venus”, cuenta una mujer que invirtió USD 3 000 en junio pasado.

Ella recuerda que dejó su dinero cuando el mecanismo de captación comenzó a operar en un complejo deportivo en las afueras de Quevedo. “Eran filas interminables. La carretera para llegar a ese lugar era repleta de carros de todas partes del país. Militares y policías también iban a dejar dinero”.

EL COMERCIO regresó a ese sitio el viernes y el ambiente era distinto. No había gente y la vía estaba despejada. Las canchas de césped estaban limpias y solo se veía la silueta de un jardinero fumigando las rosas. La gente que vive cerca del complejo contó que allí todo se desalojó cuando llegaron la Policía y la Fiscalía para allanar las oficinas ilegales.

De hecho, las dos instituciones tienen abiertas tres investigaciones relacionadas a esta plataforma. Una es por la captación ilegal de fondos y las otras dos por los asesinatos de 11 personas en las calles y en la cárcel de Quevedo.

Las indagaciones son reservadas y hasta el momento solo en una ocasión el militar retirado que encabeza la red ilegal compareció ante la Fiscalía telemáticamente y se acogió al derecho del silencio. Desde entonces, en Quevedo desconocen la ubicación del exuniformado. Él se comunica con la gente únicamente a través de sus redes sociales. En esos sitios web se observan videos de personas con fajos de dinero en las manos y aseguran que el militar sí les devolvió su dinero. “Gracias por regresarme mi dinero. (La plataforma) si cumple y es de palabra”, se escucha en las grabaciones.

En Quevedo, la gente dice que las personas que recuperaron la inversión tuvieron que ir hasta unas oficinas secretas en las afueras de la ciudad. “Les recogen en puntos acordados y les vendan los ojos. Luego les llevan hasta casas en donde tienen el dinero y les entregan. Enseguida les tapan nuevamente los ojos y los dejan desorientados en cualquier sitio de la ciudad”, cuenta un hombre, cuyo primo fue uno de los inversionistas.

Otros, en cambio, cuentan que el militar retirado entregó parte de los fondos a través de pequeñas agencias bancarias que funcionan en Quevedo. Por eso, policías que usan motos y vehículos permanecen en los exteriores de las entidades financieras y custodian a las personas que realizan largas filas. Entre la gente que depositó su dinero también hay quienes prefieren evitar problemas con los representantes de la plataforma y dejaron de buscar la devolución de los fondos. “Yo entregué USD 6 000, pero gané el doble. Para mí esa deuda ya está pagada con los intereses”, cuenta otro hombre que recurrió a esta red para incrementar su capital.

Él cuenta que en los tres meses que funcionó la plataforma en Quevedo se sintió un gran flujo de dinero. Eso lo confirma la Policía. Agentes a cargo de las investigaciones detectaron que en la ciudad las personas abrieron locales de ropa de marca, joyerías, restaurantes y bares. En las calles se venden boletos de bingos que ofrecen ganar USD 6 000 solo invirtiendo USD 0,50. “En Quevedo se instauró una cultura de ganar dinero con poco esfuerzo”, dice un oficial.

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