Amnistía Internacional pide investigar desaparición de pescadores a Ecuador y EE.UU.

Amnistía Internacional pide a Ecuador y Estados Unidos esclarecer la desaparición de ocho pescadores ecuatorianos en altamar

Imagen referencial de lingotes de oro en una bóveda bancaria.

Amnistía Internacional (AI) solicitó este lunes 20 de julio de 2026 a los gobiernos de Ecuador y Estados Unidos (EE.UU.) esclarecer la desaparición de ocho pescadores ecuatorianos ocurrida en enero de 2026 en altamar.

Temor a una desaparición forzada en familiares de pescadores y el pedido de Amnistía Internacional a Ecuador y EE.UU.

Aministía Internacional busca determinar si existió participación de agentes estadounidenses en un supuesto ataque contra la embarcación en la que navegaban.

La directora para las Américas de Amnistía Internacional, Ana Piquer, indicó que las familias de las personas desaparecidas temen que se trate de un caso de desaparición forzada.

Por ello, pidió a las autoridades de ambos países confirmar o descartar la participación de agentes estatales en los hechos.

“Las familias de las ocho personas cuyo paradero se desconoce temen que se trate de una desaparición forzada a manos de Estados Unidos”, manifestó Piquer mediante un comunicado.

Detalles del caso

El caso se remonta al 13 de enero de 2026, cuando 10 pescadores zarparon desde la provincia de Manabí para realizar labores de pesca a bordo de la embarcación Fiorella.

Una semana después, sus familiares perdieron comunicación con la tripulación. Según una investigación realizada por Amnistía Internacional, a partir del cuarto día de navegación, la embarcación habría sido objeto de un seguimiento sostenido por aviones, patrullas y drones con simbología estadounidense.

Testimonios y sospechas

El 20 de enero, dos lanchas pesqueras, cada una con dos tripulantes, se separaron del barco principal para continuar con las labores de pesca.

Horas más tarde, una de ellas perdió comunicación tanto con la tripulación del Fiorella como con la otra embarcación auxiliar.

De acuerdo con los testimonios de los dos sobrevivientes recogidos por Amnistía Internacional, los pescadores observaron una gran columna de humo en dirección al barco nodriza, aunque no pudieron determinar si correspondía a un incendio ocurrido a bordo.

Hipótesis sobre el paradero

Las familias de los desaparecidos sospechan que los pescadores pudieron haber sido detenidos y trasladados a otro país.

Esta hipótesis se sustenta en antecedentes registrados durante marzo de este año, cuando tripulantes de dos embarcaciones que zarparon desde Manabí fueron interceptados en altamar por militares estadounidenses y posteriormente entregados a El Salvador antes de ser devueltos a Ecuador, conforme denunció el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH).

Respuesta limitada ante la crisis

Amnistía Internacional señaló que la respuesta de las autoridades ecuatorianas frente a este caso ha sido limitada. Aunque la Fiscalía mantiene abierta una investigación, la organización afirmó haber constatado que las diligencias practicadas hasta el momento son mínimas y no parecerían estar orientadas a esclarecer los hechos.

Responsabilidades y cooperación internacional

Ana Piquer sostuvo que el Departamento de Justicia y las autoridades investigativas de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos tienen la responsabilidad de investigar posibles responsabilidades penales relacionadas con lo ocurrido al Fiorella y otros presuntos ataques registrados contra embarcaciones en alta mar.

La organización también hizo un llamado a los Estados para suspender la cooperación internacional en materia de inteligencia y equipamiento militar con Estados Unidos cuando esta pudiera estar destinada a operativos que considere ilegales.

Amenazas en aguas ecuatorianas

Estados Unidos y Ecuador mantienen una cooperación en operaciones militares en altamar destinadas al combate del tráfico de drogas. En los últimos meses, las autoridades estadounidenses han desarrollado intervenciones contra embarcaciones en el océano Pacífico y el mar Caribe bajo la presunción de que estarían vinculadas con actividades relacionadas con el narcotráfico.

Por otra parte, en aguas ecuatorianas también se han reportado ataques contra pescadores atribuidos agrupos criminales dedicados a extorsionar a los tripulantes y sustraer motores o embarcaciones para utilizarlas en el transporte de sustancias ilícitas.

Investigaciones abiertas

Las investigaciones sobre la desaparición de los ocho pescadores ecuatorianos continúan abiertas. Las familias esperan respuestas claras sobre el paradero y las circunstancias que rodean este trágico suceso.


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