
La antigua estación mecánica del ferrocarril, ubicada en Chimbacalle, al sur de Quito, enfrenta un grave problema de inseguridad debido al robo de estructuras metálicas y maquinaria. Habitantes del sector denuncian que personas ingresan de forma recurrente al predio para retirar hierro, cubiertas, ventanas y otros materiales, mientras el inmueble permanece prácticamente abandonado.
Los moradores advierten que esta situación no solo representa una pérdida para el patrimonio ferroviario del país, sino que también ha incrementado la sensación de inseguridad en el barrio. Temen que los responsables de los saqueos comiencen a ingresar a las viviendas cercanas.
Vecinos del sector relatan que el complejo ferroviario, que abarca más de 5 mil metros cuadrados, permanece vulnerable a pesar de contar con un guardia en uno de sus extremos. Según explican, quienes cometen los robos abren boquetes en el cerramiento e ingresan por el lado norte del predio, donde desmontan piezas metálicas durante varias horas.
Los habitantes aseguran que los ruidos de golpes comienzan alrededor de las 22:00 horas y se prolongan durante la noche. Afirman que los responsables utilizan piedras para romper maquinaria que durante décadas formó parte de los talleres donde se realizaba el mantenimiento de locomotoras y vagones.
Además del robo de hierro, los moradores denuncian la desaparición progresiva de láminas de zinc, ventanas, cubiertas y otros elementos de la infraestructura. También señalan que el antiguo tren turístico ha sido saqueado y que gran parte de sus acabados ya no existe.
Los vecinos también reportan incendios y actividad constante dentro del predio durante las noches. Ante la falta de control, activan alarmas comunitarias para intentar ahuyentar a quienes ingresan a las instalaciones.
Los residentes solicitan que la institución responsable del inmueble adopte medidas para reforzar la seguridad, impedir nuevos saqueos y preservar uno de los espacios históricos vinculados al desarrollo del ferrocarril en Quito.