
El Pleno de la Asamblea Nacional iniciará este jueves 2 de julio de 2026 el primer debate del Proyecto de Ley Orgánica Reformatoria del Código Orgánico Monetario y Financiero. Esta iniciativa unifica cuatro proyectos legislativos y plantea cambios en el refinanciamiento de créditos, la aplicación de intereses de mora, la protección de depósitos durante procesos de liquidación y la modernización del mercado de valores.
El proyecto llega al Pleno tras varios meses de análisis en la Comisión de Régimen Económico y Tributario. Esta comisión recibió observaciones de entidades públicas, organismos de control, gremios financieros y representantes del mercado de valores. La propuesta busca actualizar la infraestructura financiera ecuatoriana mediante estándares internacionales, fortalecer los mecanismos de negociación y ampliar las alternativas de financiamiento para el Estado y el sector productivo.
Ecuador busca modernizar finanzas e inversión. Aunque la reforma incorpora modificaciones sobre créditos, intereses de mora y protección de ahorros en procesos de liquidación, uno de los puntos centrales del debate es el mercado de valores. La iniciativa plantea modernizar los procesos de compensación y liquidación de operaciones, implementar el intercambio simultáneo de dinero y valores para reducir riesgos, fortalecer la interoperabilidad entre bolsas de valores e infraestructura financiera y adoptar estándares internacionales, como los Principios para las Infraestructuras del Mercado Financiero (PFMI) y las recomendaciones de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (Iosco).
Durante el tratamiento del proyecto, la Comisión de Régimen Económico sostuvo que estos cambios buscan convertir al mercado de valores en una herramienta más eficiente para financiar tanto al Estado como al sector privado. Esto facilitará el acceso a recursos para empresas y proyectos de inversión.
La directora ejecutiva de la Asociación de Casas de Valores (Asocaval), Catalina Pazos, considera que el país necesita modernizar su mercado de valores. Sin embargo, advierte que ese proceso debe realizarse sin afectar la confianza de los inversionistas. “Ecuador definitivamente necesita modernizar su mercado de valores y eso lo vemos como positivo y necesario. El mercado de valores es una herramienta muy poderosa para financiar empresas, proyectos productivos, infraestructura y también para ofrecer mejores alternativas de inversión. Pero algo fundamental para que funcione es la confianza”, señaló Pazos en entrevista con este diario.
Según explicó, esa confianza depende de reglas claras, información pública, precios transparentes y una supervisión efectiva. En ese contexto, defendió el papel de las casas de valores como intermediarios especializados. “Una casa de valores no simplemente compra o vende títulos; conoce el mercado, entiende los riesgos y cumple normas de conducta bajo supervisión”, añadió.
Para la representante del gremio, el objetivo no debe ser crear mercados separados, sino fortalecer tanto el mercado bursátil como el extrabursátil. Pese al consenso sobre la necesidad de modernizar el sistema, uno de los principales puntos gira alrededor de la ampliación del mercado extrabursátil y la posibilidad de que los bancos actúen directamente como intermediarios.
Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, sostiene que la reforma incorpora avances importantes en materia tecnológica. Sin embargo, identifica dos aspectos que deberían corregirse antes de su aprobación. “El mercado de valores necesita modernizarse. Eso hay un consenso total. Sin embargo, hay dos temas puntuales que causan preocupación y generan riesgos”, afirmó.
Según Acosta Burneo, la propuesta abre la posibilidad a negociar una mayor cantidad de títulos fuera de las bolsas y permite que la banca participe directamente en determinadas operaciones. “Si dividimos el mercado en infinidad de pedazos, cada uno será menos líquido que el anterior. El mercado ecuatoriano ya es poco profundo y sería aún menos líquido”, advirtió.
Pazos coincide en que la principal preocupación radica en que la información deje de concentrarse en un solo mercado. “Si las operaciones empiezan a hacerse en dos espacios diferentes, el bursátil por un lado y el extrabursátil por otro, el inversionista deja de conocer cuál es la mejor opción para comprar un título y pierde la posibilidad acceder a un precio justo”, explicó.
Pazos también advierte que permitir que los bancos actúen directamente podría generar conflictos de interés. “Las instituciones financieras pueden hacerlo a través sus propias casas; eso protege al inversionista porque toda información permanece dentro un sistema transparente”, indicó.
Acosta Burneo plantea tres ajustes antes que avance al segundo debate legislativo: limitar el mercado extrabursátil a colocaciones primarias por parte del Ministerio; reportar todas las operaciones fuera bolsa en tiempo real; mantener participación bancaria mediante entidades especializadas.
Más allá del debate técnico, Pazos considera que las reformas tendrán efectos sobre la economía cotidiana. La apertura del mercado permitirá al Estado acceder a nuevas fuentes financiamiento. Un mercado bursátil fortalecido ofrecería más alternativas para pequeñas empresas obtener recursos para crecer. “Lo que se busca es darle al país una alternativa adicional para acceder a recursos y ofrecer al sector productivo nuevas herramientas financiamiento”, concluyó.
La reforma busca modernizar el sistema financiero ecuatoriano mediante cambios en el mercado de valores, el refinanciamiento de créditos, los intereses de mora y la protección de depósitos.
El proyecto unifica cuatro iniciativas legislativas y plantea adoptar estándares internacionales, fortalecer la infraestructura del mercado de valores, mejorar los mecanismos de negociación y ampliar las alternativas de financiamiento para el Estado y el sector privado.
Porque pretende hacer más eficiente el financiamiento para empresas, proyectos productivos y el Estado, mediante procesos más seguros y transparentes.
La propuesta incorpora mecanismos como la compensación y liquidación simultánea de dinero y valores, la interoperabilidad entre bolsas y la adopción de estándares internacionales como los PFMI e IOSCO, con el objetivo de fortalecer la confianza y atraer inversión.
Los especialistas advierten riesgos relacionados con la ampliación del mercado extrabursátil y la participación directa de los bancos en la intermediación de valores.
Expertos como Alberto Acosta Burneo y representantes de Asocaval consideran que estas medidas podrían reducir la liquidez del mercado, fragmentar la información sobre precios y generar posibles conflictos de interés si los bancos participan directamente en determinadas operaciones.
Plantean limitar el mercado extrabursátil, exigir el reporte en tiempo real de todas las operaciones y mantener la intermediación de valores a través de casas especializadas.
Estas salvaguardas buscan preservar la transparencia, evitar mercados paralelos, proteger a los inversionistas y reducir posibles conflictos de interés, manteniendo un sistema con información accesible y supervisión efectiva.
Podría facilitar el acceso a financiamiento para el Estado y las empresas, impulsar la inversión y contribuir al crecimiento económico y la generación de empleo.
Según representantes del mercado de valores, una infraestructura financiera más moderna permitiría ampliar las fuentes de recursos para proyectos públicos y privados, fortalecer el mercado de capitales y ofrecer nuevas oportunidades de inversión con mayores estándares de transparencia y confianza.