
El nuevo toque de queda decretado en Ecuador impactará la rutina diaria en Quito, especialmente en el abastecimiento y la movilidad. La medida, dispuesta por el presidente Daniel Noboa mediante el Decreto Ejecutivo 370, establece restricciones nocturnas que obligan a reorganizar horarios y servicios en la capital.
El toque de queda comenzará a las 23:00 horas del domingo 3 de mayo y se mantendrá hasta las 05:00 horas del lunes 18 de mayo. Esta disposición rige en nueve provincias: Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tsáchilas y Sucumbíos. También incluye los cantones La Maná, Las Naves, Echeandía y La Troncal.
Durante ese periodo, el derecho a la libertad de tránsito queda suspendido en el horario nocturno. El decreto también contempla la suspensión de la inviolabilidad del domicilio y de la correspondencia, en el marco del estado de excepción.
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Los mercados municipales adaptarán sus jornadas para asegurar el suministro de alimentos. Las autoridades locales priorizan el funcionamiento en horarios diurnos, con énfasis en evitar interrupciones en la cadena de abastecimiento.
Este esquema busca garantizar que los productos lleguen a tiempo sin afectar las restricciones nocturnas.
La movilidad en la capital también se ajusta. El Metro funcionará entre las 07:00 horas y las 20:30 horas. El sistema Trolebús y la Ecovía operarán desde las 06:30 horas hasta las 20:15 horas. Los alimentadores extenderán su servicio entre las 05:45 horas y las 21:15 horas.
El decreto permite a la fuerza pública ejecutar allanamientos inmediatos si existen indicios de presencia de grupos armados, armas o explosivos. Estas acciones deben respetar principios legales como necesidad y proporcionalidad.
Además, se autoriza la intervención de correspondencia bajo criterios específicos y con informes que justifiquen cada acción.
El aeropuerto de la capital continuará con operaciones normales. Los pasajeros podrán movilizarse con sus documentos de viaje como respaldo en caso de controles durante el toque de queda.
La medida redefine la dinámica urbana en Quito durante dos semanas, con ajustes que buscan equilibrio entre seguridad, abastecimiento y movilidad.