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Quito tiene ocho Senderos Seguros, que se implementaron hace menos de un año, con una inversión de 2 258 024,98 dólares durante 2024.
Esta iniciativa busca mejorar la seguridad peatonal y optimizar el uso de espacios públicos en áreas vulnerables. El Municipio indicó que cinco senderos están activos, dos avanzan en su recepción provisional y uno concluyó su construcción. Estas obras benefician a más de 240 000 usuarios.
Cristopher Velasco, experto en seguridad, afirma que la seguridad recae en la responsabilidad del Estado.
Destaca que la creación de los Senderos Seguros y la apropiación del espacio público para conectar sectores son ideas relevantes para promover la convivencia pacífica y la seguridad ciudadana.
Según Velasco, estos espacios deben diseñarse de manera participativa e involucrar a los ciudadanos para que los usen, los conserven y los sientan como propios.
Por otro lado, algunas personas que frecuentan la calle Caldas, donde se ubica uno de los Senderos Seguros, expresaron su desacuerdo con la intervención.
Según comentaron, la pintura en la calzada hace que la superficie sea resbalosa, lo que afecta tanto a los vehículos como a las personas de la tercera edad o con discapacidad que usan muletas.
Mientras tanto, Fausto Maya, comerciante de la zona, indicó que las opiniones están divididas. Para él, “la calle está bonita, se ve elegante“, aunque otros creen que los recursos pudieron destinarse a obras más necesarias.
Wilson Goyes, también experto en seguridad, menciona que las iniciativas como los Senderos Seguros son un avance positivo, pero señala que la confianza de los ciudadanos para caminar por las calles es un indicador clave de seguridad.
Según él, los Senderos necesitan complementarse con presencia policial o agentes municipales para garantizar su efectividad.
El Municipio prioriza las zonas más vulnerables para implementar los Senderos Seguros y utiliza criterios como:
El Municipio coordina estas decisiones con las administraciones zonales y basa sus acciones en diagnósticos sobre percepción de inseguridad y necesidades de los habitantes locales.
Velasco resalta la necesidad de articular comités de seguridad en sectores cercanos para organizar actividades disuasivas que refuercen la seguridad.
Además, advierte que los espacios abandonados suelen facilitar actividades ilícitas. Por ello, considera fundamental que los Senderos Seguros incluyan sistemas de videovigilancia coordinados con los entes de respuesta rápida y los programas existentes en la Secretaría de Seguridad.
El Municipio de Quito dice que la propuesta de Senderos Seguros forma parte de una tendencia global que busca reimaginar las ciudades mediante la recuperación del espacio público, la reducción de siniestros de tránsito y el avance hacia una movilidad sostenible.
Esta lógica prioriza al peatón, seguido por los usuarios de bicicletas y transporte público. Deja en último lugar a los vehículos privados.
Goyes considera que medidas como cámaras, iluminación y botones de pánico son importantes, pero deben combinarse con estrategias para mejorar las condiciones de vida en las comunidades.
Los Senderos Seguros incluyen elementos esenciales como rampas de acceso universal, cruces peatonales nivelados, señalización vertical y horizontal, iluminación mejorada, ciclovías, mayor tiempo de cruce semafórico, soterramiento de cables y mobiliario urbano.
Además, actividades culturales y educativas complementan estos espacios para fomentar la apropiación del espacio público.
Claudia Otero, gerente de la Epmmop, indica que estas obras generan espacios inclusivos y seguros, enfocándose en mujeres, niños y personas vulnerables.
El Municipio planea construir nueve Senderos Seguros adicionales en varias administraciones zonales.