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La mañana de este jueves 29 de octubre de 2026, Quito activó un ejercicio masivo de preparación frente a emergencias que involucró a instituciones públicas, empresas privadas, conjuntos residenciales, centros educativos y organismos de socorro.
La jornada permitió poner a prueba la coordinación operativa de la ciudad ante un escenario de gran impacto y dejó insumos para futuras evaluaciones sobre la capacidad de respuesta de los distintos actores involucrados.
El Megasimulacro de Evacuación por sismo reunió a 341 000 personas de 1 377 entidades en distintos sectores de la capital.
El ejercicio recreó un terremoto de magnitud 6,1, con una profundidad de 15 kilómetros y un epicentro ubicado entre Lumbisí y Cumbayá. A ese escenario se sumó un supuesto de lluvias intensas que provocó saturación de suelos y posibles deslizamientos en varias zonas de la ciudad.
Desde la Plataforma Gubernamental Norte, el secretario general de Seguridad Ciudadana y Gestión de Riesgos, Gustavo Chiriboga, explicó que las alarmas activaron los planes internos de emergencia y marcaron el inicio de las evacuaciones programadas.
Uno de los puntos con mayor concentración de participantes fue la Plataforma Gubernamental Norte, donde cerca de 9 000 personas siguieron los protocolos de seguridad establecidos.
Las acciones incluyeron medidas de autoprotección, descenso por escaleras, traslado hacia zonas seguras y verificación de personal en los puntos de encuentro.
Una vez concluida la salida de los edificios, los equipos responsables realizaron el registro de asistentes para identificar posibles heridos, personas desaparecidas o escenarios que requirieran atención especializada dentro del simulacro.
El escenario planteó distintos niveles de impacto según el sector de la ciudad.
En los valles, las autoridades proyectaron colapsos de vías y edificaciones debido a la proximidad con el epicentro. En el Centro Histórico se incluyeron daños en fachadas y viviendas. Para el norte de Quito, la evaluación se enfocó principalmente en los procesos de evacuación y movilización de personas.
La hipótesis también contempló afectaciones a servicios públicos, interrupciones de comunicaciones y problemas operativos que suelen acompañar a un evento sísmico de gran magnitud.
El sistema de transporte municipal formó parte de la jornada preventiva.
En el Trolebús, la estación Morán Valverde suspendió temporalmente la atención entre las 10:00 y las 10:30 para ejecutar procedimientos de evacuación con usuarios y personal operativo.
En el Metro de Quito, las estaciones Magdalena y Jipijapa cerraron de forma temporal sus accesos para efectuar el desembarque de pasajeros y aplicar los protocolos de seguridad previstos para este tipo de emergencias.
Mientras esas actividades se desarrollaron, el resto de estaciones mantuvo su operación habitual.
La coordinación del simulacro involucró a más de 70 entidades municipales junto con organismos del Gobierno Nacional.
En el operativo participaron la Policía Nacional, el Cuerpo de Bomberos de Quito, la Cruz Roja Ecuatoriana, la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) y el Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano.
Además, organismos internacionales como la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) observaron la ejecución de los procedimientos.
Chiriboga recordó que el Cuerpo de Bomberos de Quito cuenta con la certificación INSARAG de Naciones Unidas para búsqueda y rescate de personas, por lo que durante la jornada también se efectuaron ejercicios técnicos relacionados con esas tareas.
Para coordinar el despliegue, el Municipio instaló cinco Puestos de Mando Unificado en Cotocollao, La Carolina, Cumbayá, Quitumbe e Itchimbía.
A esa estructura se sumaron 17 Puestos de Comando distribuidos en el Distrito Metropolitano, conectados con la Sala de Situación y Gestión de Información del COE Metropolitano.
Tras la fase de evacuación, las autoridades previeron una sesión de evaluación en el Parque Bicentenario para revisar reportes, identificar ajustes y analizar el desempeño institucional durante el ejercicio.
Durante la jornada, las autoridades insistieron en la necesidad de que las familias cuenten con planes de emergencia, rutas de evacuación definidas y mochilas con suministros básicos.
También recomendaron conservar documentos de identificación, medicinas, alimentos no perecibles, abrigo y provisiones para mascotas, además de identificar los espacios más seguros dentro de viviendas y lugares de trabajo.
Según Chiriboga, el objetivo del simulacro consiste en detectar oportunidades de mejora y fortalecer la preparación de Quito frente a fenómenos naturales que puedan afectar a la capital.