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Quito enfrenta un riesgo constante por los incendios forestales, especialmente durante la temporada seca. Estos eventos amenazan tanto el entorno natural como a las comunidades cercanas, como ocurrió en septiembre de 2024 en Guápulo, donde el fuego consumió 193 hectáreas.
Carolina Andrade Quevedo, secretaria de Seguridad de Quito, y Christian Rivera, experto en Riesgos, señalan la importancia de tomar medidas preventivas para mitigar estos desastres. Ambos coincidieron en que la colaboración entre las autoridades y la comunidad resulta crucial para enfrentar este problema.
En septiembre de 2024, un incendio de gran magnitud afectó la zona de Guápulo, con graves consecuencias para el ecosistema y la infraestructura local. Afortunadamente, no hubo víctimas mortales, pero el suelo en las zonas afectadas quedó inestable, lo que podría generar riesgos adicionales, especialmente durante la época lluviosa.
Andrade mencionó que es importante responder rápidamente a estos eventos, pero también reconoció que se deben mejorar las medidas preventivas para evitar situaciones similares en el futuro.
“El suelo ahí está inestable, y la falta de árboles para sostener la tierra representa un riesgo, especialmente en la época de lluvias”, dijo Andrade, refiriéndose a las secuelas del incendio en Guápulo.
Tanto Andrade como Rivera coincidieron en que la prevención es esencial, especialmente durante la época seca, cuando las condiciones favorecen la propagación de los incendios. Rivera mencionó varios factores que contribuyen a la facilidad con la que se propagan los incendios forestales, como la alta radiación solar, la falta de humedad, la vegetación seca y la velocidad de los vientos. “Cuando estos factores se combinan, cualquier chispa o fuego puede propagarse rápidamente“, explicó.
A continuación, algunas recomendaciones para prevenir los incendios forestales:
La prevención de los incendios forestales depende tanto de las autoridades como de la ciudadanía. Andrade explicó que se trabaja para fortalecer la prevención en las comunidades más vulnerables mediante la instalación de sistemas de alerta temprana y la implementación de programas de reforestación.
Por su parte, Rivera subrayó que el manejo adecuado de la basura y los residuos agrícolas, junto con una recolección eficiente en las zonas rurales, son aspectos clave para reducir el riesgo de incendios.