
Si se le dijera a un taxista, lléveme a la Ciudadela Argentina, muy probablemente le pregunten dónde queda eso. El pasajero deberá decir al lado de El Dorado y no tendrá dudas: irá hacia la loma oriente de Quito desde La Alameda hacia el Itchimbía. Hay varios elementos que unen a El Dorado y la ciudadela Argentina, además del parque: el hospital Eugenio Espejo, la Asamblea Nacional y la expedición de Francisco de Orellana hacia el río Amazonas.
No debe ser nada fácil vivir cerca de la Asamblea Nacional, el hospital Eugenio Espejo, la Facultad de Medicina de la Universidad Central, la maternidad Isidro Ayora. Pero los vecinos aman su barrio. Es el caso, por ejemplo, de María Piedad Cuyago, quien nació allí y tiene su tienda desde hace 65 años.
“Es un honor tener cerca a las personas de la Asamblea y más todavía tener al hospital Eugenio Espejo”, dice. En cambio, Ximena Salazar, quien tiene su fotocopiadora por más 33 años, dice que el problema es cuando cierran las calles por razones de seguridad. “Pero este barrio es hermoso y los estudiantes de medicina son personas especiales, amables e inteligentes”, afirma.
El Dorado es uno de los barrios tradicionales de Quito. También lo es Argentina, aunque la organización barrial busca que su nombre se recupere en la memoria de los capitalinos. Su presidente, Rodolfo Albán, sabe que los confunden con El Dorado, pero todos sus compañeros en la directiva, son persistentes: “esta es la ciudadela Argentina”, dice Juan Gómez, que vive más de 60 años en el barrio, en donde ya vivían sus padres.
El origen del nombre resulta interesante, tal como lo es el de El Dorado. En el primer caso, cuenta Iván Cando, se debe a que allí se criaban caballos de origen argentino para el Ejército. Y el barrio comenzó a poblarse por militares. “En donde está el Hospital Militar había un pequeño cuartel”, dice.
En cambio, el origen del nombre El Dorado remite a mucho tiempo atrás. Ser bautizó así porque de allí partió Francisco de Orellana hacia la ciudad del oro, la ciudad de El Dorado, la que nunca encontró.
Ambos barrios comenzaron a poblarse a partir de la década de los 30 del siglo pasado y hay casas patrimoniales.
Los vecinos de la ciudadela Argentina se han organizado. Buscan que el nombre se recupere, que los quiteños sepan de su existencia. La seguridad ha sido un problema. Gómez dice que el expendio de droga ha causado una crisis, pero que están solucionándolo.
Estos barrios están marcados por la salud. De hecho, la Alameda comenzó a construirse para darla una alternativa sanitaria a los vecinos de Quito durante la colonia. Encerrados en sus domicilios del centro, necesitaban un espacio recreativo.
Además, antes de que se poblaran estos barrios, allí crecían muchas hierbas medicinales. Luego, se volvió en un centro de atención médica en el siglo XX. En 1933 se inauguró el hospital Eugenio Espejo y, en la década de los 50, la maternidad Isidro Ayora.
Ahora, funciona la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo en donde estuvo el hospital, que ahora se llama Hospital de Especialidades. Y es que Espejo, además de haber sido el primer médico científico ecuatoriano, también fue el primer bibliotecario.
Así, estos dos barrios han acompañado la evolución de Quito. Aquí se encierran las tradiciones de la ciudad, en donde hay todo tipo de gastronomía, para todos los precios y es, además, uno de los epicentros políticos de la capital.

