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Entre las 10:00 y 16:00, las familias que tienen perros también deben protegerlos del intenso calor y los índices de radiación elevados que se presentan en Quito. Mantenerlos bajo sombra, con agua fresca y evitar los paseos en esta franja horaria son algunos de los consejos a tomar en cuenta.
Si bien el pelaje de los animales sirve de protección también los hace propensos a sentir calor con más rapidez, por lo que en esos momentos es común los jadeos, que busquen lugares fríos para acostarse. También se muestran reacios a moverse, caminar o jugar.
La médica veterinaria Nicole Cajas, de Veterea Salud Mental Animal, explica que una mascota puede sufrir un golpe de calor cuando queda encerrado en un auto, un balcón sin techo, una habitación sin ventilación apropiada o cuando se obliga a ejercitarse en las horas más calurosas.
Los signos más comunes-agrega- de un perro cuando está afrontando un golpe de calor son:
La respiración de los perros que tienen la nariz chata no es tan fluida. Esto se debe a que sus orificios nasales son más estrechos junto con el resto de su tracto respiratorio. La consecuencia es que en épocas muy calurosas como las que se experimenta en Quito hay que estar pendientes. Además, de que su capacidad de termorregulación baja, apunta la médica veterinaria.
En este grupo están:
Los Husky, Alaskan mallamute, Akitas, Boyeros, Samoyedos, Chow chow, entre otros, que tienen abundante pelaje se acaloran con más facilidad. Cajas recomienda rebajar la cantidad de pelo y, de esta forma, dispersar mejor el calor.
Los perros de estas razas que ya sean ancianos o cachorros deben tener más cuidado, pues su sistema de termorregulación es más deficiente. Y, con más razón, los que tienen anomalías, como insuficiencia cardíaca o respiratoria.