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Los incendios forestales en Quito, que empezaron la tarde de este martes, 24 de septiembre de 2024, generan alertas en la calidad del aire.
La Secretaría de Ambiente del Distrito Metropolitano emitió el último reporte, la mañana de este miércoles, 25 de septiembre.
Según el reporte municipal, en el sector centro-norte y norte de Quito, la calidad del aire ha alcanzado niveles de precaución.
En cambio, en las áreas cercanas a los incendios forestales en Guápulo y el cerro Auqui, los niveles de contaminación son insalubres.
La Secretaría de Ambiente indicó que las condiciones atmosféricas actuales han provocado que el viento continúe arrastrando los contaminantes desde las zonas de emergencia.
Se espera que, a partir de las 10:00 de este miércoles, estos se desplacen hacia los sectores de La Floresta y el Centro Histórico. El Cuerpo de Bomberos de Quito y de otros puntos del país continúan combatiendo las llamas.
Además, el Municipio ha desplegado equipos médicos y de atención psicológica para las personas de las zonas afectadas, como el sector de la av. González Suárez.
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— Pabel Muñoz L. (@pabelml) September 25, 2024
El neumólogo Byron Canelo detalló que como se trata de partículas de diferente dimensión (tamaño menor a 10 micras), es posible que muchas sean accesibles al sistema respiratorio.
Eso significa que por su pequeño tamaño penetran a la vía aérea. Es decir, alcancen zonas pulmonares. Si ingresan, causarían irritación e inflamación. La sintomatología sería: catarro, ardor y obstrucción al flujo de aire por nariz.
Si llegan a pasar las cuerdas vocales, se generaría tos, expectoración, broncoconstricción (cierre del calibre de los bronquios). Este panorama es más sensible en pacientes asmáticos o con bronquitis crónica o enfisema.
Por eso, el Neumólogo recomienda alejarse del área de humo, cerrar ventanas y cubrir hendijas, lavados nasales con agua fisiológica y usar un protector de la vía aérea.
Los niños que están expuestos al humo de los incendios forestales pueden tener dolor y opresión en el pecho, así como dificultad para respirar.
Los niños, al igual que los adultos, deben permanecer en espacios cerrados. El humo puede viajar cientos de millas.