
La propuesta de declarar a la avenida República de El Salvador, en el norte de Quito, como Zona Especial Turística genera incertidumbre en los residentes. Estos defienden su vocación residencial y alertan sobre problemas de seguridad y ruido.
La avenida República de El Salvador, ubicada en el norte de Quito, atraviesa un debate sobre su futuro urbanístico y comercial. Recientemente, una iniciativa impulsada por el gremio de restaurantes, específicamente por la Agremiación de Restaurantes de Pichincha (Agrepi), planteó la posibilidad de declarar a esta arteria vial como una Zona Especial Turística.
Esta propuesta busca reconocer el crecimiento gastronómico del sector, pero ha sido recibida con cautela y rechazo por parte de los residentes, quienes temen que una declaratoria de este tipo altere negativamente la dinámica de convivencia en la zona.
Paola Burbano, presidenta del Comité Pro Mejoras de la avenida República de El Salvador, asegura que el 97 % del sector son viviendas. ¿Por qué calificarlo turístico o comercial? “La inseguridad aumentó con el establecimiento de bares, cervecerías discotecas por que concepto de una vida nocturna 24/7 ya han existido tres balaceras en bares”. Para los vecinos, la identidad del barrio no debe subordinarse a las necesidades comerciales de pocos establecimientos.
Cualquier decisión debe construirse con consenso, recalca Burbano, al señalar que no han sido informados formalmente sobre los planes de esta declaratoria.
Recientemente, los moradores han gestionado encuentros para frenar esta iniciativa. Tras dialogar con representantes de Agrepi, el gremio gastronómico acordó abstenerse de presentar cualquier propuesta sin realizar una consulta previa con los vecinos y comités barriales.
De igual manera, los residentes expusieron su postura ante la concejala Joselyn Mayorga, quien visitó el sector. Según informó Burbano, la edil aclaró que, si bien el Municipio trabaja en una actualización de las condiciones integrales para la capital, no se presentará ninguna normativa específica para la zona mientras no exista un consenso entre todas las partes involucradas, asegurando así que cualquier decisión respete la dinámica de convivencia de quienes habitan el sector.
Y es que, el temor principal de los moradores es que la categoría de Zona Especial Turística (ZET) facilite la proliferación de locales nocturnos, bares y discotecas, con horarios extendidos, poniendo en riesgo la seguridad de los moradores.
Esto podría replicar problemáticas observadas en sectores como La Mariscal o el Centro Histórico. Según los residentes, el barrio ya enfrenta dificultades derivadas de la operación de establecimientos que, bajo la figura de restobares, extienden sus actividades hasta la madrugada, generando ruido excesivo y alteraciones al orden público.
Además del ruido, los vecinos denuncian problemas de convivencia relacionados con el expendio de bebidas alcohólicas y la presencia de libadores en la vía pública hasta altas horas de la noche.
A esto se suma el desorden generado por el estacionamiento irregular de motocicletas de servicios de entrega a domicilio y una gestión inadecuada de residuos sólidos que, según denuncian, ha derivado en la presencia de roedores.
Para los vecinos, el sector requiere primero soluciones estructurales en seguridad, control de desechos y ordenamiento vial en Quito antes de contemplar incentivos para atraer más visitantes.
Ante la inquietud ciudadana, la concejala Joselyn Mayorga, presidenta de la Comisión de Turismo y Fiestas de Quito, aclaró que actualmente no existe ningún trámite formal ni normativa en debate que contemple declarar a la República de El Salvador como Zona Especial Turística.
Mayorga precisó que cualquier proceso debe seguir un procedimiento estricto, establecido en la Ordenanza Metropolitana No. 0236. Esta incluye estudios técnicos, informes de factibilidad y aprobación del Concejo Metropolitano.