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La incorporación de taxis amarillos a una aplicación móvil abrió una disputa entre conductores y dirigentes del transporte en Quito, que se hizo visible el lunes 19 de octubre, cuando un grupo se manifestó contra el acuerdo. Mientras una parte del taxismo pide reglas iguales para taxis y vehículos particulares que trabajan con aplicaciones, otro sector ve en la plataforma una oportunidad para captar pasajeros.
El debate también llegó a los comentarios de una publicación de EL COMERCIO en Instagram. Allí, varios usuarios relataron experiencias negativas con taxis y defendieron el uso de aplicaciones de transporte.
El lunes 19 de octubre, propietarios y conductores se concentraron en Quito para rechazar la incorporación de taxis amarillos a la App.
Los manifestantes cuestionaron las diferencias en las sanciones y señalaron que los taxis deben cumplir obligaciones como utilizar taxímetro. También pidieron controles a la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) y a la Agencia Nacional de Tránsito (ANT).
Carlos Brunis, presidente de la Federación de Transporte Terrestre de Pichincha, sostuvo que la propuesta no se puso a consideración de las bases del taxismo. Los dirigentes que se oponen al acuerdo también expresaron preocupación por las comisiones de una plataforma extranjera y por una posible precarización del trabajo. Estas son posiciones planteadas por los manifestantes.
La Unión de Taxis de Pichincha anunció la alianza con una aplicación móvil el 13 de octubre. La modalidad permite solicitar taxis amarillos desde la aplicación y consultar una estimación de la tarifa antes del viaje; el valor final se calcula con el taxímetro.
Según información difundida sobre el lanzamiento, la Unión reúne a 9 200 afiliados y 2 500 fraternos.
El sector que respalda la iniciativa la considera una alternativa para que los conductores lleguen a más pasajeros y mejoren la atención.
En los comentarios de la publicación de EL COMERCIO en Instagram, varios usuarios mencionaron cobros que, según ellos, no correspondían al taxímetro, conductores que rechazan ciertos destinos y dificultades para pagar con transferencia o conseguir cambio.
Algunos resumieron esas experiencias con frases como “allá no voy” o “a esta hora no hay taxímetro”.
Otros afirmaron que prefieren las aplicaciones móviles por las calificaciones de los conductores. También hubo comentarios que recordaron que, en ocasiones, al pedir un viaje por aplicación llega un taxi. Algunos usuarios defendieron la decisión de cada conductor de registrarse o no en la aplicación.
Las afirmaciones sobre taxímetros alterados, cobros y trato corresponden a experiencias y opiniones expresadas en esa publicación. Los comentarios no permiten comprobar esos señalamientos ni establecer con qué frecuencia ocurren.