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Glas ahora va por otra medida sustitutiva

El exvicepresidente Jorge Glas se entregó al gobernador Pablo Arosemena, en una vivienda dentro de una urbanización privada en la vía a la Costa. Foto: Cortesía

Jorge Glas ha vuelto tras las rejas. Lo hizo el 20 de mayo de 2022 exactamente a las 17:15, cuando se entregó a la justicia luego de que la Corte de Santa Elena anulara la medida sustitutiva que el exvicepresidente había conseguido el pasado 10 de abril, un hábeas corpus que duró mes y medio.

Entró enternado, pero esta vez había desaparecido la sonrisa que esbozaba con gafas , cola de caballo y arete, el 10 de abril pasado, al salir de la cárcel de Cotopaxi.

De Glas se sabía que estos días los pasó cerca de su madre, en la vivienda que tiene ella en la urbanización Vía al Sol, en vía a la Costa, Guayaquil, adonde la tarde de ayer 20 de mayo de 2022 llegaron policías, a esperar su entrega voluntaria, que el correísmo se encargó de informar a forma de cotilleo toda la jornada.

Y mientras Glas alistaba el terno para volver a la cárcel a cumplir sendas sentencias que le pesan por corrupto, otros dos lugares en Guayaquil se alistaban para su arribo, primero, el Cuartel Modelo, en la avenida de Las Américas, adonde llegaron unos 15 partidarios desde las 14:00.

Barra propia

El cotilleo correísta hizo de las suyas allá también, como cachiporreros en final de campeonato, apresuraron el paso con un nuevo punto de encuentro: Aeropolicial, al norte de Guayaquil.

Agarraron cámaras y banderas del partido y se mandaron a cambiar, a darle el nuevo adiós a su líder. Estuvieron desde las 16:00. Y empezaron a llegar más y más seguidores. Cuando al fin hizo su arribo, en medio de patrulleros y gritos, hubo consignas, y llanto.

En medio de los fans estaba Rafael Candell Bruque, abogado correísta, quien participó como amicus curiae en este hábeas corpus, a favor de Glas. Calificó la revocatoria como una aberración jurídica. Y dijo que la decisión de Glas de entregarse demostraba que “es un hombre de bien”.

Glas logró el hábeas corpus luego de que un juez de Manglaralto lo aprobara. Esa solución le resultó efímera. Sus abogados dicen que ahora se acogerá al procedimiento jurídico del COIP conocido como 60/40, esto es, una medida sustitutiva para cumplir el resto de su condena en arresto domiciliario.

La Corte de Santa Elena anuló la medida y ordenó su recaptura, tras la apelación presentada por el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de la Libertad (SNAI), por una “inobservancia de los principios de tutela judicial, jurisdicción y de prueba”, que describió como “abuso de esta acción constitucional”.

Causa común

El exfuncionario fue a prisión en 2017. Con la noticia del pedido de recaptura, no tardaron en pronunciarse las cabezas de su movimiento político.

Marcela Aguiñaga, presidenta del Movimiento Revolución Ciudadana, dijo que la prisión a Glas es “arbitraria e ilegal”, pues tiene medidas cautelares otorgadas por la CIDH. “Lo toman como rehén entre la disputa de Judicatura y Saquicela. Amigo @JorgeGlas, una justicia politizada no merece arrebatar tu libertad”, escribió.

La solidaridad de Aguiñaga fue virtual, ya que no apareció en toda la tarde junto a Glas.

El 18 de mayo se llevó a cabo la audiencia para esa apelación, pero Glas no se presentó y tampoco envió a su abogado, Edison Loaiza, aunque sí envió a seguidores a gritar consignas a su favor.

Desde que salió libre se criticó desde varios sectores la decisión de Diego Moscoso, juez de Manglaralto, de conceder el hábeas corpus. El Gobierno reaccionó tarde y también apeló la decisión.

El mismo día de la audiencia, el portal de investigación Código Vidrio reveló un video en el que Glas ordenó al exdirector de la Agencia de Regulación y Control Hidrocarburífero, José Luis Cortázar, que no pidiera nada por escrito, porque después de 10 años podrían “meter preso al Presidente (Correa)”. Glas manejó los sectores estratégicos del país cuando estuvo en funciones.