5 de August de 2012 00:02

Firmas iraníes de autos y cemento con malos antecedentes en Venezuela

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La propuesta de abrir una fábrica de producción de autos iraníes en Ecuador tuvo un precedente en Venezuela, donde ya se ejecuta pero con resultados deficientes, según los entes de control de ese país.

El pasado 12 de enero se acordó, entre Irán y Ecuador, analizar la iniciativa de la firma iraní Saipa de importar autos ensamblados, en una primera fase, y luego fabricar los vehículos en Ecuador.

En el caso del Gobierno venezolano, con la entrada de los dos principales fabricantes de autos de Irán, Ikco y Saipa, no se han alcanzado las metas deseadas.

En el 2006, el gobierno de Hugo Chávez creó una empresa conjunta con ambas firmas, que tienen el 51% de las acciones. El acuerdo fue ensamblar y distribuir vehículos “confiables, accesibles y a bajo precio”, en Venezuela bajo la marca Venirauto.

La empresa se inauguró en el 2007 y , cuatro años más tarde, de los 80 000 vehículos que debieron ensamblarse (16 000 por año, según la meta prevista), apenas han salido 12 000 unidades, es decir, 15% de lo planificado.

Esto lo dio a conocer el titular de la empresa, Rafael Bolívar, quien junto con la directiva fue interpelado por la Comisión de Contraloría de la Asamblea, en mayo.

Hasta el 2011, los precios de los dos autos ofrecidos -Turpial y Centauro- subieron, entre 337% y 397%, con relación a los montos iniciales. La causa fue admitida públicamente en el 2009 por el ex presidente de la ensambladora, Manuel Mora, quien señaló que se establecieron precios de venta por debajo del costo de producción; no hubo ningún tipo de estudio económico ni estructura de costos. “La empresa dejó de generar utilidad”. Para citar un ejemplo: en el estado de ganancias y pérdidas del 2008 se registraron ingresos por 18 192 750 bolívares, mientras los gastos fueron de 23 147 524 bolívares.

Otro inconveniente encontrado por el diputado Rodolfo Rodríguez es la falta de transferencia tecnológica iraní, por lo que en los dos modelos producidos solamente se incorpora entre el 2% y 3% de piezas nacionales. La meta para el 2010 era del 30%.

Para Chávez, “el bloqueo a Irán” es la causa de los problemas de la fábrica, que tiene retrasos en el pago en dólares a la matriz. Pero un estudio del 2011de un equipo dirigido por Richard Obuchi, profesor del Instituto de Estudios Superiores en Administración (IESA), señala que el promedio anual de producción fue de 5% de la capacidad. En mayo del 2010, en una asamblea de accionistas en Teherán, se destacó que los problemas se debían a la deuda de Venezuela con el socio iraní, exacerbada por la paridad cambiaria, la falta de logística de ensamblaje y almacenamiento y una errada política de precios.

Una planta de cemento no produce durante seis años

Otra posible inversión iraní en el Ecuador está relacionada con la construcción de una planta de cemento. Para esto se acordó que el Ministerio de Industrias y Productividad (Mipro) presentara, hasta el 16 de febrero, un informe de las reservas de caliza de Isimanchi, en Zamora Chinchipe.

Por la parte iraní, la empresa Ehdasse Sanat, luego de efectuar estudios y negociaciones técnicas, analizará su interés en invertir y después visitar el país.

De acuerdo con estudios geofísicos de años anteriores, se conoce que la caliza en este sector es superficial, pero se pidió una entrevista a la Empresa Nacional Minera (Enami) para corroborar si este análisis se mantiene y su titular, Fabián Rueda, informó que no fue “autorizado” para hablar.

Pero lo que sí es público y es causa de investigaciones por entes de control de Venezuela es el proyecto Cemento Cerro Azul, uno de los principales que se lleva adelante con Irán y que no produce materia prima, pese a que la fábrica comenzó a construirse hace seis años. La infraestructura, cuya inversión supera los USD 400 millones, se construye con la participación de Ehdasse Sanat.

Una investigación publicada por el diario El Nacional, en octubre del 2011, reveló que funcionarios venezolanos cuestionaron la capacidad operativa de Ehdasse Sanat, al tener los primeros retrasos en la ejecución.

Actas de la empresa evidenciaron, además, que maquinarias y equipos quedaron abandonados o retenidos en las aduanas y parte de ellos comenzó a despacharse en diciembre pasado. Los costos del contrato subieron 45% y la firma no solo pidió una prórroga y más dinero para terminar, sino que responsabilizó al Ejecutivo por incumplimientos que causaron demoras. Hay dificultades para transferir divisas desde el Tesoro Nacional a las cuentas de la contratista, lo que ha tenido un efecto negativo para el proyecto.

Las sanciones financieras aplicadas por la comunidad internacional contra el Gobierno iraní han representado un obstáculo que los encargados de la cementera intentan sortear. Las restricciones para transferencias financieras son parte de las medidas.

En febrero del 2011, el Directorio de Cemento Cerro Azul aceptó la propuesta de Ehdasse Sanat de que se modificara el contrato para incluir dos fórmulas de pagos en divisas. Una a través de una cuenta en el Banco Central de Venezuela, cuyo titular es el Fondo Único Binacional Venezuela-Irán. La segunda, a través de personas naturales o jurídicas.

Y para cumplir con la construcción, la firma subcontrató a dos iraníes: Oxin Sanat y Modiriate Ehdasse. Ambas se registraron en Venezuela dos años después de la aprobación del contrato.

Descartan producción de autos

El Ministerio de Industrias de Ecuador, ante las preguntas de este Diario, dijo que el convenio de cooperación IRN 021, firmado con Irán respecto a la construcción de una fábrica de cemento, no cuenta aún con los resultados necesarios que determinen la factibilidad para emprenderla.

Según la entidad, la Empresa Nacional Minera (Enami) prevé presentar en octubre del 2012 los estudios de orden técnico sobre las reservas de caliza que existen en el país. Por su lado, la empresa estatal iraní Ehdasse Sanat Corp. ha sido informada al respecto, según el compromiso adquirido en enero del 2012.

Además, el Ministerio señaló que no ha suscrito ningún convenio de cooperación en lo que tiene que ver a la producción de vehículos. “El Gobierno Nacional, dentro de su política industrial no contempla la conformación de empresas estatales con este fin”.

Por último, esa Cartera de Estado informó que el proyecto conjunto  para montar una fábrica  de maquinaria  agrícola (tractores), construcción de mataderos industriales y  de productos lácteos fue dado de baja. Y que el uranio nunca ha formado parte de los convenios con los iraníes.  



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