13 de February de 2011 00:00

La aviación de combate entra a la era digital

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La destreza de los pilotos del Mirage F1 y de los A-37B no solo se apreciaba en el aire, también en la tierra. Ellos aprendieron trucos mecánicos para despegar en los aviones de combate.

 

Esas naves llegaron al país hace 33 y 36 años, respectivamente. Fueron las joyas y compañeras de los pilotos de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE). Por eso, ellos fueron los más tristes cuando se dio la orden de que sus poderosos motores deberán apagarse para siempre. La disposición se concretó hace cinco días.

El escuadrón de los Mirage F1 está en la Base Aérea de Taura, un recinto militar a 30 km de Guayaquil, que está cobijado por selva tropical y donde cualquier sombra se vuelve un oasis.No todos pueden entrar hasta los hangares de las naves. En las tres últimas décadas, 60 pilotos fueron escogidos por su experiencia y destreza para tripular el avión de fabricación francesa.

El capitán Borys Reyes es uno de los más jóvenes (33 años) y de los tres últimos que ingresaron a este escuadrón, el cual lleva el lema: “La raza de la FAE... la caza”.

Quiteño y de pocas palabras, explica que los Mirage aún pueden volar, es como un Mercedes-Benz que vence la velocidad del sonido. También dice que para estar al mando de estos poderosos aviones caza, debían saber ciertos artificios que no están en los manuales, todo para conseguir que el fuego salga de la cola del avión y despegar.

El ritual del adiós ha sido personal e institucional. En el museo del Escuadrón se guardan con orgullo los recuerdos del 10 de febrero de 1995. Ese día, durante el conflicto bélico con el Perú, dos Mirage F1, comandados por al actual general Raúl Banderas, y por el mayor Carlos Uscátegui (fallecido), derribaron dos aviones Sukhoi de Perú.

Cada paso de la misión de guerra fue escrito a mano por Banderas, quien entonces era mayor, jefe del escuadrón y que tripuló una de las naves que combatió.

En esa sala, también están las fotos de cada uno de sus pilotos. Ellos posan junto al Mirage y en la parte inferior está su nombre de batalla; por ejemplo, ‘Conejo’, como era llamado Banderas.

Los 11 miembros que ahora están en el Escuadrón recuerdan ese inolvidable combate. Lo cuentan con orgullo, mientras saborean sus caramelos: unas grosellas, una fruta muy ácida y verde clara, que la recogen de un árbol cercano a los hangares.

El jueves 3 de este mes, los militares, por última ocasión, decidieron artillar al Mirage F1 con enormes proyectiles, misiles y bombas. El poderío de ese avión en tierra es realmente evidente. “En el aire -dice Reyes- son rápido y la velocidad es vida”.

Los Mirage F1 cumplieron 35 000 horas de vuelo en la FAE y fueron repotenciados en varias ocasiones, les colocaron sistemas de radares, GPS y misiles.

El jefe de la FAE, general Leonardo Barreiro, reconoce que hay Mirage y A-37 que aún vuelan, pero dice que es costoso tenerlos en el aire. Su modernización alcanza una cifra que no la precisa, pero que supera el límite presupuestario de la FAE.

Esas naves son tan antiguas que sus partes ya no son fabricadas y deben ser hechas a pedido, lo que eleva su mantenimiento. Además, el gasto de combustible es oneroso. Una hora de vuelo en el Mirage supera los USD 1 500.

El oficial aclara que la decisión de suspender los vuelos de los Mirage no incluye a las cinco naves donadas por Venezuela. Siguen en tierra hasta que concluya una auditoría para conocer sus condiciones de operación.

‘La raza de la FAE’ no se quedará sin volar. En junio está previsto que surquen los aires los aviones supersónicos comprados a Sudáfrica: son los Cheetah que nacieron de los Mirage, pero las Fuerzas Armadas del país africano les cambiaron más del 50%, lo que le permite bautizarlos con otro nombre. “Lo mismo hicieron los israelitas. Un Mirage lo transformaron hasta conseguir los Kfir”, cuenta Reyes.

El Ecuador adquirió 12 Cheetah de segunda mano, pero que fueron modernizados. Su costo es de USD 78 millones.

El mayor Galo Álvarez, quien prepara a los pilotos para el cambio de flota, asegura que las ventajas de los Cheetah son varias. Por ejemplo, los equipos son parecidos a los que están acostumbrados los pilotos, en su bastón de mando tienen todos los controles y pueden ser abastecidas de combustible en el aire.

Los 11 pilotos empezaron a estudiar la aviónica de las naves sudafricanas y está previsto que, junto con aerotécnicos, viajen a Sudáfrica para capacitarse.

La llegada de los Cheetah y los 18 Súper Tucano llevará a la aviación militar del Ecuador a la era digital.

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