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Niños afrontan alto riesgo rumbo a EE.UU.

Niños ecuatorianos junto a otros de distintas nacionalidades permanecen solos en refugios de México y EE.UU. Foto: EFE

Las quemaduras en la piel son frecuentes. El sol del desierto despelleja sus mejillas y la punta de las orejas.

Niños y adolescentes ecuatorianos rescatados en la frontera entre Estados Unidos y México presentan estas lesiones en su piel. Informes de la patrulla fronteriza señalan que también presentan cuadros de insolación o de deshidratación cuando son hallados.

Carlos debe ponerse una pomada todas las noches al acostarse. Tiene 11 años y hoy se encuentra en una casa de acogida en California. Está solo, sin el cuidado de su madre, a 5 500 kilómetros de su natal Chunchi, un cantón de Chimborazo. Llegó ahí después de que agentes de migración lo rescataran cerca de la ciudad estadounidense de Laredo.

Según sus cuidadores, el menor llegó desorientado. “Solo nos miraba y se quedaba en silencio”, dice una mujer a cargo del centro que cuida a los niños y adolescentes hasta su reunificación con sus familiares.

Carlos viajó con su mamá, pero en un trayecto del camino se separó. Su abuela, quien vive en Nueva York, ha sido notificada. En una semana se prevé que se encuentren.

Otro niño, de 13 años, que llegó a esa casa de acogida fue encontrado en Horizon City. Él pedía ayuda a los peatones para saber dónde se encontraba. Su trayecto se inició en Quito, hace un mes, cuando viajó con un tío, quien tenía un permiso firmado por sus padres.

El Ministerio de Relaciones Exteriores tiene datos de los niños y adolescentes que han salido a México de forma regular, pero que no han retornado. En los siete primeros meses de este año dejaron el país 12 202 menores. De ese número, 8 702 no han vuelto. El número es mayor a lo registrado en los anteriores cinco años.

Las investigaciones policiales indican que las mafias convencen a los familiares de los niños para que ellos viajen. Les dicen que parte de la estrategia es abandonarlos en la frontera, una vez que crucen a Estados Unidos. Así, pueden ser beneficiarios de la reunificación familiar y enviados con el familiar más cercano en ese país.

Un caso judicializado en Quito da pistas de la forma de operar. Control migratorio de la terminal aérea lanzó una alerta cuando una niña, de 12 años, tuvo inconsistencias en su versión del viaje.

Los agentes detuvieron a una mujer desconocida que la acompañaba. En las pertenencias de la hoy procesada se encontró un permiso firmado por los padres de la niña. La mujer había pedido USD 13 000 para hacer el viaje.

Entre las estadísticas oficiales de menores que fueron a México y no volvieron están dos hermanas, de 3 y 5 años, que fueron lanzadas por el muro fronterizo en abril pasado. Ellas ya fueron entregadas a sus familiares en EE.UU.

En imágenes captadas por autoridades que patrullan la frontera y que fueron difundidas en redes sociales el 2 de abril se observaba cómo las dos menores caían desde lo alto del muro que divide a los dos países. Las niñas habían salido a finales de mayo desde Jaboncillo, un pequeño caserío de la parroquia San Lucas, en Loja, para ir a México desde el aeropuerto de Cotopaxi.

También fue reunificado con sus familiares en Estados Unidos un niño de cinco años, que fue abandonado en mayo a las orillas del Río Grande, en El Paso. “No te vayas”, gritaba el menor mientras se aferra a su oso de peluche. Todo fue grabado en un video.

Según datos de la Oficina de Aduanas y Seguridad Fronteriza de Estados Unidos, 2 933 adolescentes y niños ecuatorianos sin sus padres han sido rescatados en la frontera.

La Cancillería tiene informes de que los niños que son abandonados sufren distintos tipos de lesiones. Las más comunes son quemaduras por el sol. Pero hay otros peligros. Incluso la muerte.

El 23 de junio último se conoció el deceso de Christian, de 15 años, cuando intentaba cruzar la frontera. Él había dejado Cuenca para reunirse con su padre. No lo logró.

El vicecanciller Luis Vayas señaló el viernes a este Diario que tienen información de que familiares colocaron implantes anticonceptivos a niñas y adolescentes antes de su travesía a EE.UU. El objetivo era evitar un embarazo ya que entre los migrantes se conoce de abusos sexuales por parte de las mafias de coyoterismo durante el trayecto.

Hoy, la Cancillería busca ayudar a una niña que quedó huérfana luego de que su madre, de 21 años, con quien viajaba de forma irregular, muriera en el desierto de Sonora en la frontera de México. Los familiares de la pequeña quieren que retorne al país “lo antes posible”, indicó una de sus tías. Ella está en un refugio con otros niños rescatados.

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