
Los indicadores laborales en el país evidencian las grandes brechas que hay para alcanzar un empleo digno o igualitario. Sucede en todas las clasificaciones que lleva el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y de eso no se escapan el género, la raza ni el estatus laboral.
Las cifras más recientes, a marzo de este 2022, evidencian que seis de cada 10 personas en edad de trabajar tienen un empleo. Y casi un tercio de la población con empleo tuvo uno adecuado pleno.
El empleo adecuado es uno de los objetivos que persiguen los países, pues ahí se observa si las políticas laborales están funcionando y apuntalando la formalización del empleo. No hay que olvidar que un empleo formal es aquel que garantiza los derechos fundamentales de los trabajadores, entre ellos, el acceso a la seguridad social, el pago de un salario básico o trabajar 40 horas semanales.
Las cifras también permiten ver que cinco de cada 100 ecuatorianos que buscan una fuente de trabajo no la encuentran. Y que el trabajo en Ecuador se concentra en el agro, la ganadería y la pesca, así como el comercio y la manufactura.
El desequilibrio por los ingresos está muy marcado entre hombres y mujeres. Hay una diferencia de USD 84 entre ambos géneros, una constante que requiere de nuevas políticas para reducirla.