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Los bares, discotecas, salones de eventos y otros negocios vinculados a la economía nocturna de Guayaquil se preparan para dos semanas de ingresos reducidos por el nuevo toque de queda que regirá en Guayas, Manabí, Los Ríos y El Oro, entre las 00:00 y las 05:00 desde el 17 hasta el 30 de septiembre de 2026. Los representantes del sector estiman pérdidas de hasta el 50%, en una actividad que asegura no haber terminado de recuperarse de los impactos acumulados desde la pandemia.
La medida, aplicada de forma focalizada en las cuatro provincias de la Costa, busca reforzar las acciones de seguridad frente a la violencia criminal. Sin embargo, para quienes dependen de la actividad nocturna, el horario coincide con el momento de mayor movimiento comercial, lo que obliga a cancelar eventos, reprogramar agendas y, en algunos casos, suspender operaciones temporalmente.
Ernesto Vásquez, vicepresidente de la Asociación de Centros Nocturnos del Guayas, calcula que las pérdidas alcanzarán el 50% entre los establecimientos afiliados al gremio.
“No es la primera vez. Venimos recibiendo golpes desde la pandemia y medidas como esta nos genera una pérdida total”, señala el dirigente, cuya organización reúne a cerca de 200 negocios vinculados a la actividad nocturna.
El impacto, añade, no se limita a bares y discotecas. Alrededor de estos locales funciona una cadena económica integrada por taxistas, vendedores ambulantes, personal de seguridad privada, proveedores y trabajadores eventuales. Para muchos de ellos, las horas posteriores a las 22:00 representan la mayor parte de sus ingresos diarios.
La preocupación también alcanza al ámbito cultural. Arnaldo Gálvez, director de Casa Cino Fabiani, explica que algunos eventos han debido cambiar su programación y que la reducción de horarios podría traducirse en una caída cercana al 40% del público esperado.
Según el gestor cultural, varias actividades fueron canceladas o reprogramadas para adaptarse a las restricciones. El desafío no solo implica reorganizar horarios, sino también ajustar la logística para que asistentes y trabajadores puedan movilizarse antes del inicio de la restricción. “Ahora debo trabajar el doble porque la gente y el staff tendrán que retirarse temprano”, agrega.
No todos los sectores perciben el mismo nivel de afectación. Holbach Muñetón, presidente de la Federación Nacional de Cámaras de Turismo del Ecuador, considera que la medida puede aportar a la recuperación de la sensación de seguridad en los territorios donde se aplicará.
Desde la óptica del turismo, el efecto económico sería más limitado. Aunque reconoce que algunos restaurantes podrían registrar una disminución de clientes durante la noche, sostiene que el golpe más fuerte recaerá sobre los establecimientos cuya operación depende de la madrugada.
La expectativa del sector turístico es que una mayor percepción de seguridad incentive la movilidad y el consumo en los próximos meses, especialmente de cara al siguiente feriado.
Gálvez discrepa con esa expectativa. Según el gestor cultural, “lo preocupante es que se espera el efecto rebote, pero no se da, la gente ya no sale”.
En paralelo, los organizadores de eventos ya realizan ajustes para evitar suspensiones. Uno de los casos más visibles es la final de la Reina Mundial del Banano, cuya gala modificó su horario para adaptarse a las nuevas disposiciones.
El toque de queda que se iniciará este jueves será el tercero que se aplica en lo que va del año, un aspecto que hará que las personas “deban adaptarse al ver más seguridad”, opina Muñetón.
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Los representantes del sector calculan pérdidas de hasta el 50% de sus ingresos.
Ernesto Vásquez, vicepresidente de la Asociación de Centros Nocturnos del Guayas, señaló que los establecimientos afiliados al gremio prevén una afectación de hasta el 50% por la restricción que regirá entre las 00:00 y las 05:00 del 17 al 30 de septiembre de 2026 en cuatro provincias de la Costa.
Porque la restricción coincide con las horas de mayor actividad económica de estos negocios.
El sector explica que el movimiento comercial de la economía nocturna se desarrolla principalmente durante la noche y la madrugada. Con el inicio del toque de queda a la medianoche, bares, discotecas y otros establecimientos ven reducido el tiempo disponible para atender a sus clientes.
También se ven afectados trabajadores y servicios que dependen de la actividad nocturna.
Según Ernesto Vásquez, alrededor de los centros nocturnos opera una cadena económica integrada por taxistas, vendedores ambulantes, personal de seguridad privada, proveedores y trabajadores eventuales. Para muchos de ellos, las horas posteriores a las 22:00 representan la mayor parte de sus ingresos diarios.
Ha obligado a cancelar, reprogramar o modificar actividades previamente planificadas.
Arnaldo Gálvez, director de Casa Cino Fabiani, indicó que varios eventos han debido ajustar sus horarios y que la reducción del tiempo de operación podría provocar una caída cercana al 40% del público esperado. Además, organizadores como los de la final de la Reina Mundial del Banano modificaron sus cronogramas para adaptarse a las restricciones.
Considera que la medida podría fortalecer la percepción de seguridad y la confianza ciudadana.
Holbach Muñetón, presidente de la Federación Nacional de Cámaras de Turismo del Ecuador, sostiene que la restricción puede contribuir a mejorar la sensación de seguridad en las provincias donde se aplicará. Desde su perspectiva, el impacto económico sobre el turismo sería menor que el que enfrentarán los negocios cuya operación depende de la madrugada.
