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Carchi, Sucumbíos y Orellana son emisoras de remesas

Migrantes venezolanos, atendidos en el centro de ayuda social Divino Niño, en Tulcán. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Carchi, Sucumbíos y Orellana rompen el molde en Ecuador. Esas tres provincias dejaron de ser receptoras de remesas y se convirtieron en emisoras, según los datos más recientes del informe del Banco Central Ecuador (BCE).

En el primer semestre de 2021 enviaron más dinero del que recibieron, un escenario que es contrario al histórico dinamismo de otras provincias como Azuay, Cañar, Pichincha o Guayas. 

Autoridades de esas tres localidades tienen claro el panorama: los migrantes, principalmente colombianos y venezolanos, han incidido en ese inusual comportamiento.

Tradicionalmente, Pichincha, Guayas y Azuay son las provincias que más dinero envían al exterior, principalmente a Colombia. Ahora Carchi ocupa el cuarto lugar.  

El prefecto carchense, Guillermo Herrera, explicó que su provincia refleja este patrón desde el 2018 en coincidencia con el ‘boom’ migratorio venezolano y con el desplazamiento de ciudadanos colombianos que huyeron de la violencia. “Ese dato no había sido descubierto sino hasta ahora”. 

En el caso de los venezolanos, no necesariamente significa que residen en la jurisdicción, sino que muchos están de paso, trabajan temporalmente y envían dinero para traer otros familiares y seguir el recorrido al sur del continente, relata Herrera. Ese registro de remesas se contabiliza en Carchi. 

Mientras esta localidad envió afuera USD 2,2 millones, en el 2017, dos años después subió a cerca de USD 34 millones, la cifra más alta hasta ahora. En 2020 bajó considerablemente por el cierre fronterizo, pero en el primer semestre del 2021 ya salieron USD 15,5 millones. 

Aunque las fronteras continúan cerradas, la Prefectura ha detectado la entrada de hasta
1 000 personas en un día, por los 36 pasos irregulares.

Ana, refugiada colombiana residente en Tulcán, estuvo inscrita para aprender panadería en un taller organizado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). La mujer contó que llegó a mediados del año anterior huyendo de la violencia en Nariño. En Ecuador vende dulces y con su trabajo envía un promedio de USD 80 mensuales a su madre. 

“La pandemia ha sido muy dura en Ecuador, a veces no hay muchas ventas, pero hago lo posible por ayudar a mi mamá”, contó la mujer. 

El BCE revela que en Carchi los tres motores económicos son la agricultura y ganadería, el sector del transporte y el comercio, actividades que concentran el 55,4% del Producto Interno Bruto local (PIB). El área comercial está ligada a la compraventa a través del puente internacional de Rumichaca.

¿Es negativo para Carchi enviar más dinero del que recibe en remesas? Herrera cree que no, pues en su jurisdicción se han dinamizado otros sectores a raíz de la migración, entre ellos el sector de la transportación, hotelería y servicios.  

En el caso de Sucumbíos, las cifras muestran una tendencia similar a la de Carchi. Comenzaron enviando casi USD 10 millones, en 2017, y para el 2020 se duplicó a USD 21 millones, mostrando una ligera caída respecto al 2020.

El gran número de pobladores colombianos explica este sostenido crecimiento de envíos. Abraham Freire, alcalde del cantón Lago Agrio, aclara que aunque la Acnur diga que hay 11 740 colombianos asilados o refugiados en esa provincia amazónica, el segundo número más alto detrás de Pichincha, la cifra puede llegar a los 35 000. 

“La mayor parte de ellos tiene un trabajo y naturalmente envían gran parte de las remesas a su país de origen, entendiendo que el cambio del dólar a peso colombiano es muy favorable para ellos”. 

Freire dice que la mayoría se dedica al área de comercio y la informalidad. En Sucumbíos, según el BCE, los tres pilares económicos son las actividades petroleras, industriales y de agricultura, que abarcan el 70% del PIB local. 

Uno de los asilados apoyados por Acnur, en Nueva Loja, es Juan. El hombre llegó junto a su familia a inicios de este año tras recibir amenazas de extorsión en Putumayo. Él envía a sus familiares un promedio de USD 100 mensuales.

“Nosotros aquí tenemos algo de paz, de tranquilidad; trabajo en un hotel en el que se hospeda mucha gente de Quito que viene por trabajo relacionado a temas petroleros o comercio”. 

En la provincia de Orellana, en cambio, los motores que dinamizan la economía local son la explotación petrolera, la agricultura y ganadería y la enseñanza. Los envíos de remesas aquí muestran cifras menores a las de Carchi y Sucumbíos, pero no dejan de ser significativas. 

Mientras en 2017 salieron USD 4 millones, en el 2019 subieron a USD 10 millones; en el 2020 bajó a USD 7 millones. En el primer semestre de este año ya se ha enviado un monto similar al de todo el 2017. ​

La prefecta Magaly Orellana explicó que la caída obedece a que muchos migrantes correspondían a “una gran población flotante” que migró a otras jurisdicciones tras la pandemia.

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