
Ecuador es el principal productor mundial del cacao fino de aroma con cerca del 70% de la oferta mundial y con esa pepa ‘dorada’, una treintena de mujeres de Timbiré (Esmeraldas) produce barras y bombones de chocolate ecuatoriano. En Ambato se elabora chocolate combinado con amaranto, quinua y otros productos andinos; en Quito se fabrican grageas, barras y otros elaborados con el cacao que se cultiva en Esmeraldas, Manabí, Los Ríos, el noroccidente de Pichincha o de Santo Domingo de los Tsáchilas. También están empresas emblemáticas, como Pacari o República del Cacao.
En una pequeña planta de procesamiento, 27 mujeres de la parroquia Timbiré en el cantón Eloy Alfaro (Esmeraldas) fabrican barras de chocolate con el cacao fino de aroma orgánico que cultivan en sus pequeñas fincas. Cada una tiene un promedio de entre dos y tres hectáreas de cacao y están agrupadas en la Asociación de Mujeres Afroecuatorianas Timbiré en el Futuro (Amatif), que se creó hace 20 años.
Procesan hasta 5 000 barras mensuales que venden en ferias, bajo pedido o en exposiciones, como en el Salón del Chocolate 2026, que se hizo a fines de junio. Sus barras, envueltas en un empaque llamativo, vienen en tres presentaciones, según el porcentaje de cacao: 45%, 70% y 85%.
Mariví Corozo, de la Asociación, cuenta que llevan cinco años en el procesamiento de las barras, una actividad que ha servido a las mujeres para conseguir recursos para sus familias, pues cada dos meses se reparten las ganancias.
Esta experiencia es parecida a la de los productores de la Corporación Fortaleza del Valle, que agrupa a 900 productores de Chone, Junín, Portoviejo, Tosagua y Bolívar. Además de producir cacao orgánico y de comercio justo para exportar a Europa, elaboran barras de chocolate que comercializan en el mercado nacional.
Hay más iniciativas. La pequeña empresa Julieta Chocolatiere procesa chocalate con superalimentos en Ambato, donde está su fábrica. Su gerenta Sara Morales cuenta que desde 2017 crea snakcs saludables con quinua, amaranto y maca, lo cual convierte al chocolate en un alimento muy nutritivo, ya que contiene proteína, fibra, nutrientes y aminoácidos.
Tanto el cacao fino de aroma como los superalimentos son orgánicos y son adquiridos a pequeños productores de Manabí, Esmeraldas y Chimborazo. Son algo más de 200 proveedores. Sus snakcs saludables están en dos supermercados grandes del país y una cadena de farmacias, indica Morales.
En Quito, tres socios de la empresa Ocae elaboran barras, nibs, grageas y otros elaborados. Gabriela Pillalaza, gerenta de la firma, explica que sus productos se venden en el mercado local y exportan.
El ingenio parece ser el sello de Ocae. Elaboran grageas de chocolate con higo, maracuyá, guanábana, jengibre y maní del oriente, endulzadas con el mucílago (miel) del cacao. Se envían dos toneladas y media a España cada tres meses. Allá también van barras, que llevan quinua, amaranto y chocho. Igualmente, exportan coberturas de chocolate a Francia para la repostería.
En otra provincia, 130 agricultores de la Cooperativa de Producción Agrícola de Cacao y Frutas de Chone (Cooproacafrucho) en Manabí se dedican al cacao fino de aroma. Una de sus socias, Viviana Valdez, elabora artesalmente barras y bombones. Se comercializan bajo pedido en Ecuador o para llevarlos como regalo a Alemania, China, Canadá y Chile, cuenta Valdez.
El chocolate ecuatoriano crece en el exterior, pero sigue sin conquistar el paladar local. Pese a que Ecuador es reconocido internacionalmente como uno de los grandes productores de cacao fino de aroma, esa fama no se traduce en un consumo interno de chocolate.
Según datos de la Asociación Nacional de Exportadores de Cacao (Anecacao), el grano representa el 91,36% de las exportaciones del sector cacaotero, mientras que el chocolate o similares apenas llegan al 0,37%. El licor o pasta de cacao concentra un 6,70% adicional y el resto se reparte entre polvo, manteca, torta y nibs.
Aunque ese peso es marginal, el segmento del chocolate muestra señales de crecimiento. Merlyn Casanova, directora Ejecutiva de Anecacao, en 2025 el país exportó 2 253 toneladas de chocolate, que representaron más de 28 millones de dólares y un crecimiento del 7% frente a 2024.
Con corte a mayo de 2026, Ecuador ya había exportado 884 toneladas y las proyecciones apuntan a superar el tonelaje y la facturación del año anterior. Estados Unidos es el principal destino de este chocolate procesado, seguido por Chile, Colombia, Argentina y Japón.
En términos generales de exportaciones, en 2025, Ecuador exportó 600 000 toneladas y 4 668 millones de dólares, según el Banco Central del Ecuador.
Para Casanova, se trata de un mercado que crece, pero de forma muy lenta, porque a pesar de que cada vez hay más marcas y productos disponibles en el país, el consumo interno avanza a paso lento.
La razón, explica Casanova, es que existe muy poco conocimiento sobre el valor nutricional del chocolate con más del 70% de cacao, un producto que la mayoría de ecuatorianos sigue viendo como una golosina y no como un alimento con beneficios para la salud: aporte de energía y polifenoles que benefician al corazón, la salud en general y la piel.
El consumo per cápita de chocolate en Ecuador es de entre 300 y 800 gramos al año. Casanova contrasta con los cerca de 2 kilos anuales que se consumen en Chile y Brasil. Colombia, en cambio, consume la totalidad de su producción nacional de chocolate.
Un documento de Anecacao añade una explicación adicional sobre ese bajo consumo: el gusto del consumidor ecuatoriano favorece los productos más dulces y cremosos. El chocolate con leche concentra el 46% de la demanda, seguido por los chocolates con rellenos (21%), el chocolate blanco (17%) y, en último lugar, el chocolate negro, con apenas 16%.
Para revertir esa percepción, Anecacao organiza cada año la Feria del Cacao y Chocolate Chokao, la cual se realizará del 25 al 27 de agosto de 2026 en Guayaquil, con seminarios, talleres y masterclasses orientados a acercar al público al valor nutricional y productivo del cacao. Se mostrarán los eslabones de la cadena, habrá rueda de negocios, se visibilará el rol de los productores, así como a las mujeres que están detrás de la producción cacaotera en Ecuador. Casanova adelantó además que el gremio prepara una campaña de promoción del cacao ecuatoriano a escala nacional e internacional.
Registros de la Superintendencia de Compañías, según un documento de Anecacao, la industria chocolatera y confitera ecuatoriana mueve más de 250 millones de dólares al año. El mercado interno se reparte, a grandes rasgos, entre tabletas (49%), productos bañados con chocolate (37%) y otras variedades (14%). Entre las marcas con mayor presencia y variedad en el país se destaca a La Universal, Nestlé, Ferrero, Pacari y República del Cacao.
Casanova detalla que el buen precio del cacao incentivó a varias empresas que tradicionalmente solo exportaban grano a invertir en la elaboración de producto terminado. De los socios de Anecacao, tres empresas que exportan el caco en grano compraron maquinaria para fabricar chocolate.
En paralelo, según explica la directora de Anecacao, existe una chocolatería de autor que apuesta por mercados nicho en el exterior. Marcas como Pacari o República del Cacao son ya conocidas, mientras que otras, como Cárdenas Chocolate —de la manabita Susana Cárdenas—, exportan casi la totalidad de su producción a mercados como el británico, donde sí se valora este tipo de chocolatería fina.
No hay, según Casanova, una cifra exacta de cuántas empresas chocolateras operan en el país, ya que no todas están asociadas al gremio. Aunque, estima que existen alrededor de 80, entre grandes, medianas y pequeñas.
Anecacao registra una evolución sostenida en la exportación de semielaborados de cacao —licor, polvo, manteca, torta y nibs— entre 2021 y 2025.
De 33 718 toneladas y 100,7 millones de dólares en 2021, el sector pasó a 52 017 toneladas y 486 millones de dólares en 2025, un año calificado como récord tanto en volumen como en facturación histórica.
El documento de Anecaco señala que, a medida que esta capacidad industrial de procesar derivados del cacao se consolide en el país, se abrirán mayores oportunidades para desarrollar productos masivos y más económicos que estimulen el consumo interno, para construir una cultura de consumo de chocolate en Ecuador.
Información externa: El cacao fino de aroma de Ecuador
Solo el 0,37% de las exportaciones del sector cacaotero corresponde a chocolate o similares.
El grano representa el 91,36% de los envíos al exterior y el licor o pasta de cacao concentra un 6,70% adicional, según datos de Anecacao. El resto se reparte entre polvo, manteca, torta y nibs, lo que confirma que Ecuador exporta cacao mayormente como materia prima y no como producto elaborado.
El consumo per cápita de chocolate en Ecuador es de entre 300 y 800 gramos anuales.
Esta cifra es baja frente a los cerca de 2 kilos que consumen Chile y Brasil cada año. Merlyn Casanova, directora ejecutiva de Anecacao, atribuye este bajo consumo al escaso conocimiento sobre el valor nutricional del chocolate con más del 70% de cacao, que la mayoría de ecuatorianos aún percibe como una golosina.
Ecuador exportó 2 253 toneladas de chocolate en 2025, por un valor de más de 28 millones de dólares. Esa cifra representó un crecimiento del 7% frente a 2024. Con corte a mayo de 2026, el país ya había exportado 884 toneladas, y las proyecciones apuntan a superar el tonelaje y la facturación del año anterior, según Anecacao.
Estados Unidos es el principal comprador de chocolate procesado ecuatoriano.
Le siguen Chile, Colombia, Argentina y Japón como los siguientes mercados más importantes para este producto, de acuerdo con los registros de exportación de Anecacao.
Se estima que existen alrededor de 80 empresas chocolateras en el país, entre grandes, medianas y pequeñas.
No hay una cifra oficial exacta porque no todas están asociadas al gremio, según explica Merlyn Casanova, directora ejecutiva de Anecacao. La tendencia es creciente: varias empresas que antes solo exportaban cacao en grano han invertido en maquinaria para fabricar chocolate.