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La confianza de las empresas en la economía de Ecuador aumentó en julio de 2026 y los cuatro sectores analizados, servicios, comercio, construcción y manufactura, se ubicaron simultáneamente en terreno favorable. El Índice de Expectativas de la Economía (IEE) llegó a 56,2 puntos, tres más que en junio, y completó seis meses consecutivos por encima de los 50 puntos, según el Banco Central del Ecuador (BCE).
La cifra es una señal de optimismo empresarial, pero tiene un límite importante: mide lo que las compañías perciben y esperan sobre sus negocios, no cuánto está creciendo efectivamente la economía. Juan David Espinoza, docente de Business School de la UIDE, explica que el indicador recoge expectativas sobre ventas, producción, empleo y evolución de los negocios. Por ello, advierte que superar los 50 puntos no debe interpretarse directamente como crecimiento económico.
El Índice de Expectativas de la Economía (IEE) funciona como un termómetro de la confianza empresarial en Ecuador. El Banco Central del Ecuador (BCE) lo elabora a partir de la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE), que recoge la percepción de directivos de más de 1 700 empresas sobre su situación actual y sus perspectivas. El indicador se mide en una escala de 0 a 100 puntos: superar los 50 refleja mayor confianza, mientras ubicarse por debajo muestra menores expectativas. Así, no mide directamente cuánto crece la economía, sino cómo las compañías anticipan la evolución de su actividad y sus negocios.
Los servicios encabezaron las expectativas con 60 puntos, 4,5 más que en junio. El BCE vinculó el comportamiento principalmente con una mayor dinámica de ventas y facturación relacionada con el turismo, la progresiva normalización de actividades económicas y las expectativas generadas por el inicio del período de matrículas de educación superior.
El comercio, en cambio, protagonizó uno de los movimientos más relevantes: llegó a 53,7 puntos después de registrar 49,5 en junio. Así, pasó de una zona de menor confianza a terreno favorable. Entre las razones estuvieron la liquidación de contratos vinculados al sector público, la acumulación anticipada de inventarios para responder a la demanda del último trimestre y la comercialización de vehículos eléctricos y equipos de generación eléctrica.
La construcción permaneció sobre el umbral favorable, pero perdió impulso. El indicador llegó a 53,1 puntos, 4,4 menos que en junio. Las empresas mencionaron como soportes la ejecución de infraestructura portuaria, la comercialización de viviendas y la aprobación administrativa de planillas atrasadas.
¿Significa entonces que la recuperación económica ya está consolidada? Fernando Larrea Estrada, presidente del Colegio de Economistas de Pichincha, considera que el resultado debe interpretarse con prudencia. Las expectativas favorables pueden anticipar decisiones empresariales sobre contratación, inversión o producción, pero no necesariamente terminan materializándose.
Hay otro elemento que matiza la lectura mensual. Según Larrea, los 56,2 puntos registrados en julio de 2026 son exactamente iguales al resultado de julio de 2025. Es decir, el índice muestra una recuperación frente a junio, pero no una mejora interanual del indicador global.
El dato más significativo, a criterio del economista, está en que servicios, comercio, construcción y manufactura coinciden actualmente en una percepción favorable. Para una familia, un trabajador o un pequeño negocio, esa confianza cobra mayor relevancia si posteriormente lleva a las compañías a producir más, aumentar sus ventas, invertir o contratar trabajadores.
En esa línea, Espinoza también destaca que los cuatro sectores hayan superado simultáneamente los 50 puntos. Servicios presenta la mayor confianza, mientras manufactura permanece apenas sobre el umbral favorable. Esa diferencia permite observar que el optimismo empresarial no avanza con la misma intensidad en todas las actividades.
La manufactura alcanzó 51,8 puntos, 1,5 más que en junio. Según las empresas encuestadas, el desempeño respondió al aumento de la demanda de textiles y material impreso por el período escolar de la Sierra, una mayor dinámica de los servicios de maquila y el comienzo de la zafra para producir azúcar.
El IEE se construye con la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE), que recoge las percepciones de directivos de más de 1 700 compañías. En su escala, los resultados superiores a 50 puntos representan mayor confianza y los inferiores reflejan menores expectativas.
Para Larrea, la siguiente señal que deberá observarse es si el optimismo empresarial desemboca efectivamente en mayores ventas, producción, inversión y generación de empleo. Ese tránsito es especialmente relevante para los hogares: la mejora de las expectativas empieza a sentirse fuera de las empresas cuando las decisiones empresariales terminan convirtiéndose en puestos de trabajo e ingresos.
Significa que las empresas encuestadas mantienen una percepción favorable sobre la evolución de sus negocios.
El IEE utiliza una escala de 0 a 100 puntos, en la que superar los 50 refleja mayor confianza empresarial. En julio de 2026 llegó a 56,2 puntos, tres más que en junio, y acumuló seis meses consecutivos sobre ese umbral.
No necesariamente. El indicador mide expectativas empresariales, no el crecimiento efectivo de la economía.
El índice recoge percepciones sobre variables como ventas, producción, empleo y evolución de los negocios. Para confirmar una mejora económica, las expectativas deben contrastarse posteriormente con indicadores efectivos de actividad, inversión y empleo.
Los cuatro sectores analizados superaron los 50 puntos: servicios, comercio, construcción y manufactura.
Servicios lideró con 60 puntos, seguido por comercio con 53,7, construcción con 53,1 y manufactura con 51,8. El comercio destacó porque en junio todavía se encontraba por debajo del umbral favorable.
No en el indicador global. Los 56,2 puntos de julio de 2026 son iguales a los registrados en julio de 2025.
Esto significa que existe una recuperación frente a junio de 2026, pero no una mejora interanual del índice general. Los especialistas destacan, sin embargo, que los cuatro sectores analizados coincidan actualmente en terreno favorable.
El efecto llegará a las familias si el optimismo empresarial se convierte en más inversión, producción, ventas y empleo.
Una empresa con mejores expectativas puede decidir contratar trabajadores, aumentar inventarios o realizar nuevas inversiones. Sin embargo, ese impacto no es automático: la señal relevante será comprobar si la confianza termina traduciéndose en puestos de trabajo e ingresos para los hogares.