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El precio del petróleo en Ecuador alcanzó los 102 dólares por barril el 29 de octubre de 2026, según informó el Banco Central del Ecuador (BCE). El aumento ocurre en medio de los conflictos en Medio Oriente y coloca al crudo ecuatoriano muy por encima del valor considerado en el Presupuesto General del Estado para este año.
Sin embargo, el alza no significa automáticamente que el país disponga de más recursos. Aunque Ecuador exporta petróleo y recibe más ingresos cuando el precio sube, también debe importar combustibles refinados, cuyos costos han aumentado al mismo tiempo.
El BCE señaló que el barril de crudo ecuatoriano llegó a 102 dólares. La cifra contrasta con los 53,50 dólares por barril que fueron considerados como referencia en el Presupuesto General del Estado de 2026.
Además, el precio promedio facturado del petróleo hasta agosto alcanzó 75,81 dólares por barril, según cifras de Petroecuador citadas por diario Expreso. Esto representa una diferencia de 23,31 dólares frente al valor presupuestado para ese período.
Aparentemente, un precio más alto implica que por cada barril exportado ingresan más recursos que los previstos originalmente. Sin embargo, esa es solo una parte de la ecuación.
La analista de mercado de Forex.com, Fiona Cincotta, señaló que el incremento está impulsado por el temor a una escalada de hostilidades entre Estados Unidos e Irán.
También mencionó los ataques contra petroleros en el estrecho de Ormuz y la violencia de los rebeldes hutíes del Yemen en Arabia Saudí. Adicionalmente, advirtió que los precios podrían mostrar mayor volatilidad en las próximas semanas debido a procesos electorales en Israel y Estados Unidos.
Fernando Larrea, presidente del Colegio de Economistas de Pichincha, explicó que el mercado petrolero reacciona con rapidez ante factores que afectan la producción o la demanda mundial.
“El mercado del petróleo es extremadamente sensible: ante eventos que alientan la producción, baja el precio; pero ante eventos que la desalientan, dificultan y aumenta considerablemente el precio”, afirmó.
Aunque el precio del petróleo en Ecuador registra niveles elevados, los especialistas advierten que esto no necesariamente se traduce en un beneficio equivalente para la economía nacional.
La razón es que el país exporta crudo, pero al mismo tiempo importa derivados como combustibles, gas y diésel. Cuando el petróleo se encarece, también aumentan los precios de esos productos refinados que Ecuador compra en el exterior.
Larrea considera que el incremento del crudo por sí solo no favorece plenamente al país porque una parte de los mayores ingresos termina compensándose con mayores gastos de importación. “Si se hace un balance entre lo que ingresa por la subida del precio y lo que sale por el pago de importación de combustibles, prácticamente se compensa”, señaló.
Los efectos ya aparecen en las cifras comerciales. De acuerdo con un reporte de la balanza comercial del BCE publicado el 16 de octubre, las adquisiciones de combustibles y lubricantes alcanzaron 6 211 millones de dólares, con un incremento de 37%.
El investigador económico León Padilla añadió que mientras el precio del petróleo ha aumentado alrededor de un 30%, algunos combustibles refinados han registrado incrementos cercanos al 60%.
A su criterio, esa diferencia reduce el beneficio que históricamente obtenía Ecuador por su condición de productor petrolero.
Jeaneth Torres, analista económica, indicó que el país enfrenta un déficit de 5 000 millones de dólares. Por ello, señaló que los mayores ingresos generados por el aumento del petróleo no significan necesariamente una disponibilidad amplia de recursos.
Según su punto de vista, esos ingresos podrían estar ayudando a cubrir parte del déficit con el que inició el año.
Frente a esta situación, los especialistas mencionan varias acciones. Entre ellas constan la modernización y mejora de la eficiencia de las refinerías existentes, la posibilidad de utilizar capacidad de refinación en Perú mediante arrendamiento, la optimización de compras y logística en Petroecuador, una mejor focalización de los subsidios a combustibles y el fortalecimiento de la estabilidad fiscal.
Torres considera que, más allá de observar la cotización, una de las metas debería ser que la economía ecuatoriana sea menos vulnerable a las variaciones del precio internacional del petróleo.
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Porque los conflictos en Medio Oriente han impulsado el aumento de los precios internacionales del crudo.
El BCE informó que el barril de crudo ecuatoriano alcanzó los 102 dólares el 29 de octubre de 2026. Fiona Cincotta explicó que el mercado está reaccionando al temor de una escalada de hostilidades entre Estados Unidos e Irán, así como a los ataques contra petroleros en el estrecho de Ormuz y a los ataques de los rebeldes hutíes del Yemen en Arabia Saudí.
No necesariamente. Aunque Ecuador exporta petróleo y recibe más ingresos cuando el precio sube, también importa combustibles refinados, gas y diésel. Debido a que esos productos también se han encarecido, una parte importante de los mayores ingresos se compensa con mayores gastos de importación.
El valor actual casi duplica el precio referencial considerado para este año. El Presupuesto General del Estado de 2026 estimó un precio promedio de exportación de 53,50 dólares por barril. Sin embargo, el BCE reportó que el crudo ecuatoriano llegó a 102 dólares por barril durante la cuarta semana de octubre.
Porque genera mayores ingresos por exportaciones, pero también mayores costos por la compra de combustibles importados.
Fernando Larrea explica que el incremento del petróleo no favorece plenamente al país porque el dinero adicional que ingresa por las exportaciones se compensa en gran medida con los pagos que Ecuador debe realizar para importar combustibles y derivados.
Proponen mejorar la capacidad de refinación, optimizar la gestión de Petroecuador, focalizar subsidios y fortalecer la estabilidad fiscal.
Entre las alternativas mencionadas están la modernización de las refinerías existentes, el uso de capacidad de refinación en Perú mediante arrendamiento, mejoras en la logística y compras de Petroecuador, una mejor focalización de los subsidios a combustibles y medidas que permitan estabilizar las cuentas fiscales del país.
