
La economía ecuatoriana mantuvo su tendencia de crecimiento durante julio de 2026. Entre el 1 y el 31 de ese mes, las ventas registradas mediante comprobantes electrónicos alcanzaron 25 607,3 millones de dólares, lo que representa un incremento interanual de 16,7% frente al mismo período de 2025, cuando se contabilizaron 21 939,8 millones de dólares, según informó el Servicio de Rentas Internas (SRI).
El resultado refleja un mayor dinamismo de la actividad económica formal y consolida varios meses consecutivos de crecimiento de las ventas. Sin embargo, analistas consultados por El Comercio coinciden en que el indicador debe interpretarse con cautela, pues corresponde a ventas nominales y no equivale, por sí solo, al crecimiento real de la economía.
El SRI informó que la construcción lideró el crecimiento sectorial durante julio, con un incremento de 38,1%, seguida por las actividades de salud (33,8%) y transporte y almacenamiento (26,9%). En el ámbito territorial, Orellana registró el mayor crecimiento de ventas, con 42%, seguida por Zamora Chinchipe (27%), Santa Elena (25,6%) y Chimborazo (24,6%). Por volumen de ventas, Pichincha y Guayas concentraron el 72% del total nacional.
Para Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, el comportamiento de julio confirma una tendencia que comenzó con la recuperación económica de 2025 y que continúa este año, aunque con menor intensidad.
“La economía sigue creciendo, pero el principal soporte en este momento es la demanda interna. La demanda externa se ha debilitado, aunque continúa aportando al crecimiento”, explicó Acosta Burneo durante una entrevista con EL COMERCIO.
El economista señaló que el mercado interno continúa siendo el principal motor de la actividad económica, mientras que algunos indicadores muestran una pérdida gradual de impulso.
Para Juan David Espinoza, docente de Business School de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), el aumento de las ventas responde a una combinación de factores que van más allá de un mayor consumo.
Según explicó, el incremento interanual obedece a la recuperación del gasto de los hogares, una mayor actividad en sectores como comercio, servicios, construcción y manufactura, además del crecimiento del crédito, una mayor liquidez en la economía, la ejecución de proyectos públicos y privados y el avance de la facturación electrónica y la formalización tributaria.
No obstante, advirtió que el dato debe analizarse con precaución.
“Se trata de un crecimiento de ventas nominales, es decir, no necesariamente de producción real. Una parte del 16,7% puede responder a mayores cantidades vendidas, pero otra puede estar asociada a variaciones de precios y a un mejor registro tributario”, explicó Espinoza.
El académico añadió que para conocer el verdadero desempeño económico es necesario contrastar estas cifras con otros indicadores como el Producto Interno Bruto (PIB), el empleo adecuado, las ventas por sectores y la evolución de la productividad.
Acosta Burneo señaló que, aunque la economía mantiene un comportamiento positivo, ya existen señales de desaceleración.
“La liquidez continúa creciendo, pero a un ritmo menor; ocurre lo mismo con los depósitos. También observamos una pérdida de impulso en las exportaciones, especialmente en las petroleras y en algunos productos no petroleros, como el cacao”, indicó.
El economista explicó que esta desaceleración no significa una contracción económica.
“Seguimos creciendo, pero cada vez un poco más lento. Esa tendencia empezó hacia finales del año pasado y continúa durante este año”, afirmó.
Espinoza coincidió en que el panorama previsto por la programación macroeconómica del Banco Central mantiene expectativas de crecimiento para 2026, sustentadas principalmente en la recuperación de la demanda interna, la inversión y las exportaciones, aunque recordó que todavía existen riesgos externos que podrían afectar el desempeño económico.
El docente añadió que el incremento de las ventas evidencia un mayor movimiento comercial y empresarial, pero insistió en que ese resultado no implica automáticamente que la economía haya crecido 16,7% en términos reales, ya que el indicador debe depurarse del efecto de los precios y analizarse por sectores para conocer la magnitud del crecimiento efectivo.
Las ventas registradas mediante comprobantes electrónicos crecieron 16,7% en comparación con julio de 2025.
Según el Servicio de Rentas Internas (SRI), entre el 1 y el 31 de julio de 2026 las ventas alcanzaron 25 607,3 millones de dólares, frente a los 21 939,8 millones registrados en el mismo período del año anterior. El resultado refleja un mayor dinamismo de la actividad económica formal y consolida varios meses consecutivos de crecimiento.
La construcción, las actividades de salud y el transporte fueron los sectores con mayor crecimiento.
El SRI informó que la construcción lideró el crecimiento sectorial con un incremento del 38,1%, seguida por las actividades de salud (33,8%) y transporte y almacenamiento (26,9%). En el ámbito provincial, Orellana registró el mayor crecimiento de ventas (42%), seguida por Zamora Chinchipe, Santa Elena y Chimborazo.
No. El incremento corresponde a ventas nominales y no representa, por sí solo, el crecimiento real de la economía.
Según Juan David Espinoza, docente de Business School de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), parte del incremento responde a un mayor consumo, pero otra parte puede explicarse por variaciones de precios y por un mejor registro tributario gracias a la facturación electrónica. Para medir el crecimiento económico real es necesario analizar otros indicadores como el Producto Interno Bruto (PIB), el empleo y la productividad.
La recuperación del consumo, el crecimiento del crédito, una mayor liquidez y la formalización tributaria.
Espinoza señala que el resultado responde a la recuperación del gasto de los hogares, una mayor actividad en sectores como comercio, servicios, construcción y manufactura, además del crecimiento del crédito, la ejecución de proyectos públicos y privados y el avance de la facturación electrónica.
Sí, aunque los especialistas advierten que el ritmo de crecimiento comienza a desacelerarse.
Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, explica que la demanda interna continúa siendo el principal motor de la economía. Sin embargo, observa señales de desaceleración, como un menor crecimiento de la liquidez, de los depósitos y una pérdida de impulso en algunas exportaciones. Aun así, aclara que la economía sigue creciendo y que las proyecciones para 2026 continúan siendo positivas, aunque persisten riesgos externos que podrían afectar su desempeño.