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Cumplir las exigencias ambientales y demostrar que se cumplen puede marcar la diferencia entre acceder a un mercado internacional o quedar fuera. Ecuador planteó que esas medidas deben considerar las capacidades de los países en desarrollo, para evitar que se conviertan en barreras al comercio internacional.
La posición fue expuesta este 30 de octubre de 2026, en la sede de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en Ginebra, Suiza. Ecuador y Australia organizaron, junto con el Foro sobre Comercio, Medio Ambiente y Objetivos de Desarrollo Sostenible (TESS), un panel sobre cooperación internacional, acción climática y resiliencia comercial.
La sesión formó parte del Examen Global de la Ayuda para el Comercio 2026 y reunió a representantes de Ecuador, Australia, Vanuatu y TradeMark Africa. Carolyn Deere Birkbeck, directora ejecutiva de TESS, moderó el encuentro.
Luis Oña Garcés, encargado de Negocios de la Misión Permanente de Ecuador ante la OMC, sostuvo que la sostenibilidad debe avanzar junto con la productividad, la competitividad y el acceso a los mercados internacionales.
Su intervención puso el foco en las micro, pequeñas y medianas empresas. Una compañía puede tener voluntad de mejorar su desempeño ambiental, pero carecer de conocimientos técnicos, tecnología o financiamiento para hacerlo.
Por eso, Ecuador defendió una cooperación internacional que permita superar esas limitaciones. El objetivo es transformar los compromisos ambientales en capacidades productivas concretas, para que las brechas de desarrollo no reduzcan las oportunidades comerciales.
Oña compartió experiencias nacionales relacionadas con Producción Más Limpia, economía circular, eficiencia energética y cooperación público-privada. También destacó la necesidad de coordinar las políticas comerciales, productivas y ambientales con la participación empresarial.
En esa medida, los gobiernos pueden integrar las políticas públicas; las empresas, identificar sus necesidades prácticas; y la cooperación internacional, contribuir a cerrar las brechas.
David Beer, de TradeMark Africa, abordó otra dificultad: los productores pocas veces pueden demostrar que sus prácticas son amigables con el medioambiente. Esa limitación vuelve relevante el papel de los gobiernos para facilitar el cumplimiento y su verificación.
Según su exposición, contar con leyes ambientales resulta insuficiente cuando falta capacidad para comprobar que las empresas que explotan recursos naturales las respeten. La necesidad de obtener recursos puede relegar las regulaciones y debilitar los resultados de la ayuda externa.
Beer señaló que la economía digital ofrece herramientas para abordar ese problema y que los esfuerzos deben orientarse hacia esas posibilidades.
También advirtió sobre las dificultades de acceso a mercados que excluyen a quienes incumplen determinadas exigencias ambientales. Para los países en desarrollo, el desafío incluye impulsar políticas que permitan a sus productores responder a esas condiciones.
Noah Kouback, director general del Ministerio de Comercio de Vanuatu, señaló que competir en mercados saturados exige diferenciarse. Sin embargo, identificó una desconexión entre los esfuerzos gubernamentales y los de los emprendedores como uno de los principales problemas por resolver.
La coordinación fue también parte de la propuesta ecuatoriana. Oña destacó la participación del país como uno de los cuatro colíderes de la Coalición de Ministros de Comercio sobre el Clima y como uno de los coordinadores del Diálogo sobre la Contaminación por Plásticos de la OMC.
El representante ecuatoriano defendió conectar las iniciativas existentes y promover la cooperación horizontal sin duplicar trabajos. El propósito es que las políticas ambientales se traduzcan en mejoras productivas y oportunidades comerciales.
En un encuentro posterior, Ecuador, Finlandia y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) abordaron cómo las alianzas público-privadas pueden ayudar a los pequeños productores a cumplir los requisitos de sostenibilidad y acceder a mercados internacionales.
El panel se desarrolló este 30 de octubre en Ginebra, durante el Examen Global de la Ayuda para el Comercio 2026 de la OMC.
La sesión destacó el proyecto Alianzas para Cadenas de Suministro Sostenibles (PASS), que se ejecuta en Ecuador con financiamiento de Finlandia.
La iniciativa, desarrollada por la ONUDI en colaboración con el grupo empresarial Fazer, busca fortalecer las capacidades de pequeños productores de cacao en sostenibilidad y trazabilidad, es decir, el seguimiento del producto desde su origen.
Luis Oña Garcés, encargado de Negocios de la Misión Permanente de Ecuador ante la OMC, señaló que los agricultores pueden aplicar prácticas sostenibles y, aun así, carecer de recursos técnicos y financieros para demostrar su cumplimiento.
Por ello, Oña planteó que las exigencias ambientales consideren las condiciones de los países productores y estén acompañadas de asistencia técnica y financiamiento.
El representante ecuatoriano también pidió incorporar las experiencias y preocupaciones de los pequeños agricultores en el diseño y la aplicación de estos requisitos. Subrayó que las alianzas deben contribuir al fortalecimiento productivo y al bienestar de las comunidades, además de facilitar el cumplimiento de las normas y preservar su acceso a los mercados internacionales.
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