
La Junta de Política y Regulación Financiera (JPRF) aprobó una resolución que establece nuevas reglas para la reestructuración y refinanciamiento de créditos vencidos. Esta medida busca ofrecer alivio financiero a quienes tienen dificultades para pagar sus deudas con bancos, cooperativas o mutualistas, tanto públicas como privadas.
Según la resolución, las entidades podrán refinanciar o reestructurar créditos vencidos entre el 10 de agosto de 2023 y el 30 de agosto de 2024. El proceso estará vigente hasta el 31 de mayo de 2025 y se aplicará de manera individual, acordando las condiciones con el deudor. Las opciones pueden incluir períodos de gracia, y no se cobrarán gastos adicionales por estos ajustes.
En la práctica, los bancos privados del país ya ofrecen refinanciamiento y reestructuración para apoyar a sus clientes. Estos mecanismos permiten modificar las condiciones de un crédito cuando un cliente enfrenta problemas para pagar, ya sea ajustando plazos o reduciendo cuotas, señaló Marco Rodríguez, presidente de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca).
“No hay que olvidar que el dinero que prestan los bancos, es el dinero de los depositantes. Por lo que recuperar los créditos vencidos, haciendo operaciones de alivio financiero, por ejemplo, es un mecanismo que permite en última instancia proteger los recursos que los depositantes”, agregó.
La refinanciación y la reestructuración son medias de apoyo para personas con dificultades para pagar sus deudas. Pero tienen diferencias:
Ambas opciones ayudan a los bancos, cooperativas y mutualistas a evitar pérdidas y permiten a los clientes cumplir sus obligaciones financieras.
Para solicitar un refinanciamiento de un crédito no necesariamente el cliente debe encontrarse en mora. Este proceso se puede solicitar cuando su situación financiera cambia y necesita ajustar las condiciones del préstamo. El banco evaluará la situación para ofrecerle opciones.
En cambio, la reestructuración solo se aplica cuando el cliente ya ha caído en mora, es decir, se ha retrasado en el pago de una deuda o compromiso financiero. Además, su capacidad de pago está gravemente afectada. En este caso, se buscan nuevos términos para que pueda cumplir con su deuda.
Según los datos del Banco Central del Ecuador (BCE), los créditos entregados por el sistema financiero registraron un índice de morosidad de 5,1% en julio de 2024, mayor al registrado en el mismo mes de 2023, que fue del 4,4%.
Los segmentos de crédito con el índice más alto fueron microcrédito con 10,2%, consumo con 6%, educativo con 4% y vivienda con 3,8%.
Mientras que, la morosidad promedio en los bancos privados, en julio de 2024 alcanzó el 3,7%.