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La central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, en la Amazonía del Ecuador, incrementó su producción la mañana de este miércoles 8 de abril de 2026. Según datos del Operador Nacional de Electricidad (Cenace), entre las 00:00 y las 10:00, la planta generó un promedio de 1 166 megavatios, lo que equivale al 78% de su capacidad instalada.
En ese mismo lapso, Coca Codo Sinclair aportó el 52% del total de la energía hídrica entregada al país, consolidándose como el principal soporte del sistema eléctrico nacional durante la jornada.
El aumento en la producción responde directamente al incremento del caudal disponible. En los últimos días, las lluvias elevaron el volumen de agua que alimenta la central, lo que permitió una mayor operación.
El martes 7 de abril, el caudal promedio que ingresó a la central alcanzó los 197,28 metros cúbicos por segundo. Esta cifra supera ampliamente el promedio mensual de 136,9 metros cúbicos por segundo y los 97 metros cúbicos por segundo registrados en la semana previa.
Coca Codo Sinclair, con una potencia instalada de 1 500 megavatios, es la hidroeléctrica más grande del país. Está ubicada entre las provincias de Sucumbíos y Napo, en la Amazonía, y funciona como una central de pasada, por lo que depende directamente del caudal disponible en tiempo real.
En paralelo, la central Paute, en el Austro del Ecuador, se ubicó en segundo lugar en generación hídrica, con un promedio de 461,2 megavatios en el mismo periodo, operando con 8 de sus 10 unidades.
La menor operación de Paute permitió una leve recuperación del embalse Mazar, que abastece a las centrales Mazar, Paute y Sopladora. En la última jornada, el nivel del reservorio subió de 2 136,16 a 2 136,58 metros.
El embalse Mazar tiene una extensión de 31 kilómetros y capacidad para almacenar hasta 400 millones de metros cúbicos de agua, lo que lo convierte en un componente clave para la regulación energética en el país.
Hasta las 10:00 de este miércoles, la matriz eléctrica nacional se sostuvo principalmente en fuentes hídricas. El 69,5% de la generación provino de hidroeléctricas, mientras que el 29,8% correspondió a generación térmica y el porcentaje restante a otras fuentes.
Este comportamiento evidencia la dependencia del sistema eléctrico ecuatoriano de las condiciones climáticas, especialmente de las lluvias en la región amazónica o vertiente oriental.
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