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El precio de la gasolina en Ecuador comienza mucho antes de llegar a una estación de servicio. Este proceso inicia en los mercados internacionales y atraviesa conflictos geopolíticos, impactando directamente el bolsillo de millones de conductores ecuatorianos. El problema se origina a más de 13 mil kilómetros de Quito, en el estrecho de Ormuz, un punto crítico donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
Recientemente, el crudo West Texas Intermediate (WTI), referencia utilizada para calcular gran parte de los costos internacionales de combustibles que afectan a Ecuador, superó los 98 USD por barril. Esta situación surge ante las tensiones entre Estados Unidos e Irán, lo que genera anticipación sobre posibles dificultades en el suministro global y provoca un aumento inmediato en los precios.
Desde este mes, los combustibles en Ecuador registraron nuevos incrementos. Las gasolinas Extra y Ecopaís pasaron de 3,024 USD a 3,164 USD por galón, lo que representa un aumento cercano al 4,6%. El Diésel Premium también subió, alcanzando un precio de 3,103 USD por galón. En cuanto a la gasolina Súper, su valor se ajustó a 4,81 USD por galón.
Sin embargo, Ecuador enfrenta un problema adicional: aunque es productor de petróleo, depende masivamente de combustibles importados. Ivo Rosero, presidente de la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados del Petróleo del Ecuador (Camddepe), afirma que actualmente el país importa cerca del 90% de los combustibles que consume.
Las cifras del Banco Central del Ecuador reflejan esta creciente dependencia. En marzo de 2025, Ecuador importó aproximadamente 4,68 millones de barriles de derivados refinados; un año después, esa cifra aumentó a 6,28 millones de barriles. Esto indica que el país no solo depende del exterior para abastecerse de gasolina y diésel, sino que también necesita importar cada vez más combustible refinado para satisfacer la demanda interna.
Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, sostiene que incluso si Ecuador refinara todo localmente, seguiría dependiendo del precio internacional del petróleo. “El petróleo es un commodity. Tiene un precio internacional y es imposible abstraerse de eso”, señala.
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Cuando un país decide mantener combustibles baratos pese al aumento del petróleo internacional, crea subsidios financiados por el Estado. Según Acosta Burneo, el sistema actual solo logra desacelerar el impacto del alza sin detenerlo. “Hoy el subsidio al diésel es de 1,93 USD por galón y ese dinero lo estamos pagando todos los ecuatorianos”, indicó.
Rosero, de Camddepe, también ha señalado que la capacidad logística para importar combustible a tiempo es crucial. “No traigan un buque, traigan tres”, enfatizó al cuestionar la falta de planificación en la importación. Mientras tanto, Ecuador paga más por los combustibles refinados que importa debido a costos adicionales asociados con su procesamiento y transporte.
A esto se suma otro problema: la Refinería de Esmeraldas opera con limitaciones recurrentes. Tras un incendio meses atrás, representantes del sector aseguran que la planta no volvió a trabajar al 100% de su capacidad. Acosta Burneo advierte que una refinería operando por debajo del 40% genera costos enormes y destruye competitividad.
La situación actual presenta una tormenta perfecta: el aumento del petróleo internacional; la creciente dependencia de importaciones; las limitaciones operativas en las refinerías nacionales; y un sistema diseñado para amortiguar aumentos bruscos que ahora enfrenta presión constante.
Desde la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH) reconocen que el contexto internacional influye directamente en el precio local. Aunque el sistema limita incrementos mensuales para evitar alzas descontroladas, economistas advierten que pierde efectividad cuando el petróleo se mantiene elevado durante períodos prolongados.
Aunque la guerra ocurra lejos, sus efectos llegan silenciosamente a Ecuador y afectan diversos aspectos económicos cotidianos.