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Hay lugares que se guardan en la memoria de tus sentidos entre colores, olores y sabores. En Los Ángeles, EE. UU., el olor del humo de marihuana es algo que permanece. Aunque no es tan abrasador como el del famoso Barrio Rojo de Ámsterdam, en los Países Bajos. Y aun así, estas localidades se parecen e idealizan entre sí, entre aroma, legalización y problemas.
La legalización de la marihuana o del cannabis para uso recreativo es el elemento en común entre ambas localidades. Y en las propuestas de mejoras y cambios de las reglas del juego cada una es referente de la otra para autoridades y activistas. Este es un tema con implicaciones económicas -como viste en la primera parte de este artículo, pero también culturales e ideológicas.
Si en un día de visita en Los Ángeles, uno decide buscar marihuana basta con entrar a internet para encontrar el dispensario más cercano. Así como si se buscara un restaurante. Ese es el indicador de la legalización, que asombra a quienes no lo viven en sus países. O, quizás, no necesites buscarla, sino que ella te encuentra.
Mientras se camina por las calles de la ciudad, en algunas puedes percibir ese olor tan peculiar de un ‘porro’ (o pre-roll) encendido. A pesar de que la legalización no incluye fumar en espacios públicos; ni aquí ni en Ámsterdam.
Y es que comprar marihuana o algún derivado del cannabis para uso recreativo o medicinal está al alcance de turistas y residentes en Los Ángeles.
Entre los edificios de estilo Art Deco, gótico y modernos del Downtown de Los Ángeles conviven partes del alma polarizada de esta ciudad. Tan solo en un extracto de dos cuadras sobre la calle Broadway se mezclan: arte, tecnología, cine, moda y drogas. Muy Los Ángeles, ¿no?
Basta una caminata en esta zona para entender y sentir ese collage urbano. Las compras -o el vitrineo- pueden ir desde ropa y zapatos de marcas conocidas en una tienda de descuentos; el último iPhone en el Apple Tower Theatre, un establecimiento icónico de la marca instalado en el edificio del primer cine sonoro de la ciudad, y cerrar el recorrido con gramos de marihuana, pipas, gomitas o porros. Cada uno en presentaciones infinitas, extendidas en la creatividad de las marcas por tamaños, colores, empaques, gramaje de THC, propiedades de la flor de cannabis, efectos, etc.
Los porros (o pre-rolls), por ejemplo, se muestran distintos. Su empaque es el que varía porque el rollo es el mismo que se conoce en el mundo. Unos pueden venir en tubos transparentes, similares a un tubo de ensayo de laboratorio; otros en tubos forrados con colores llamativos, y también en pequeñas cajas al estilo de los cigarrillos o de naipes en neón.
¿Y en precios? Van desde los 5 dólares en presentaciones individuales a 40 dólares en paquetes.
La primera puerta de acceso a la marihuana son los dispensarios. Estos son establecimientos legales para distribuir y comercializar marihuana y cannabis. En MedMen, ubicado en el Downtown de Los Ángeles, los empleados te reciben abiertos a que disfrutes de la experiencia. “Just have fun”, dice uno de ellos en el recibimiento al lugar.
En una conversación casual inicial -de las que se acostumbra en este lado del mundo- se mezclan temas como el clima, algún halago por una prenda, una exclamación por tu país de origen y ya te dejan conocer su apertura. Si quieres comprar o tan solo curiosear eres libre de hacerlo. Solo tienen unas reglas: mostrar tu identificación para registrarte al ingreso y al final para el pago, dejar bolsos o mochilas en la entrada y no abrir los empaques.
Los clientes que llegan a la tienda tienen apariencias de oscilar entre 23, 40 y 70 años. Todos hacen la fila junto a la puerta para mostrar la identificación con paciencia, ya conocen del proceso. Una vez registrados eligen sus productos como si la memoria de la compra -o del viaje- anterior les guiara. Algunos se demoran más en el ingreso que en buscar sus porros, gomitas o flores, pagar e irse.
La segunda puerta son los ‘coffee shops’ de cannabis que son legales en California. Aunque en ciertas localidades no se permiten aún. Por ejemplo, en West Hollywood, dentro del Condado de Los Ángeles, hay lugares con permisos, pero en el mismo Downtown, parte del mismo Condado, aún no. En estos espacios, además de comprar y consumir marihuana y otros productos extraídos del cáñamo, se ofrecen alimentos y bebidas no alcohólicas. La regla es que sean no alcohólicas.
A pesar de que la legalización de la marihuana fue en 2016, la de los ‘coffee shops’ llegó casi 10 años después. Empezaron a funcionar desde el 1 de enero de 2025. Eso sí, bajo regulaciones locales.
El actor de Hollywood Woody Harrelson fue uno de los promotores de la petición para que se permitan los ‘coffee shops’. Él abrió su dispensario, The Woods WeHo (foto izq.), en 2022. El principal motivo de la solicitud de Harrelson y otros comerciantes era ampliar su oferta de servicios a consumidores para mejorar sus ingresos golpeados por la carga de impuestos y la competencia del mercado ilegal.
The Woods WeHo fue fundado por Harrelson, su esposa y sus socios, entre ellos el comediante Bill Maher, el tenista John McEnroe. La experiencia del lugar se basa en un espacio con jardines zen y salas privadas tipo cabañas. Se puede fumar en el lugar con la compra de algún producto o con el valor de una entrada de USD 10. Según el detalle de precios de su sitio, los precios de reservas de cabañas van desde 50 a 225 dólares.
Las campañas de comerciantes, activistas y políticos en favor de los ‘coffee shops’ planteaban como referencia el modelo de Ámsterdam. En los Países Bajos su existencia data de los años 70 y fue parte de una Política de tolerancia para separar los mercados de las drogas duras y blandas. En la actualidad existen 570 establecimientos de este tipo, según los datos del gobierno. Sin embargo, les han generado problemas de orden público, de salud y delincuencia, según las autoridades.
¿Sabías que en los Países Bajos, el cultivo es ilegal? Esto implica que no saben de dónde viene el cannabis que comercializan y consumen. Según la información oficial, “el origen y la composición del cannabis son inciertos”.
| Aspecto | Ámsterdam (Países Bajos) | Los Ángeles (EE. UU.) |
|---|---|---|
| Dispensarios regulados | no | sí |
| Coffeeshops (venta recreativa) | sí | sí |
| Cultivo personal permitido | sí | sí |
| Consumo en espacios públicos | no | no |
| Turistas pueden comprar | sí | sí |
| Venta con fines medicinales | sí | sí |
| Publicidad permitida | no | no |
Cada aspecto tiene características y normativas distintas en cada localidad.
Fuente: Gobierno de los Países Bajos y Departamento de Control de Cannabis de California
Cuadro: EL COMERCIO 2025
¿Los Ángeles huele a marihuana por las ventas del mercado legal o ilegal? Entre dispensarios ‘coffee shops’ y consumidores, la industria del cannabis en California tiene en la mesa algunos problemas por resolver. El modelo de la legalización de California cumplirá 10 años en 2026 y los sectores que lo propulsaron reclaman la promesa de efectividad.
Las contradicciones entre lo que es legal a escala federal y lo que es en lo estatal dejan algunos vacíos en para la ejecución de la ley, de bancos, de aeropuertos y más. Un caso emblema de esto es Luke Scarmazzo.
Este hombre cumplió una condena en una prisión federal por manejar un dispensario de marihuana medicinal en la ciudad Modesto, dentro del estado de California. A pesar de estar en territorio legal para hacerlo, las autoridades federales le acusaron de tráfico de drogas.
Scarmazzo y su socio fueron sentenciados a 21 años. Un juez ordenó su liberación anticipada cuando ya tenía 14 años de la condena cumplida, según The Modesto Bee.
•• Más impuestos. El impuesto especial para las ventas de minoristas que es del 15% (sobre los ingresos brutos) aumentará a partir del 1 de julio de 2025. Este porcentaje subirá al 19%, según información oficial del Departamento de Administración de Impuestos y Tarifas de California (CDTFA, en inglés).
•• Reformas. Se encuentra pendiente una revisión del cambio de estatus de la marihuana en la clasificación federal del cannabis. La propuesta es cambiarla de la Lista I (drogas sin uso médico aceptado y con alto potencial de abuso como LSD, heroína y éxtasis) a Lista III (con sustancias como la ketamina y esteroides anabólicos).
La Administración para el Control de Drogas (DEA) y la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca deben analizar este cambio. Esto daría a las empresas legales un beneficio al aliviar algunas restricciones fiscales; facilitaría la investigación médica y también se reconocería un menor potencial de dependencia. Esto no conlleva que se legalice su estatus a escala federal.












