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En un giro inesperado, el presidente Joe Biden anunció el pasado 21 de julio que no buscará la reelección en las elecciones presidenciales de 2024. Esta decisión abrió el camino para que la vicepresidenta Kamala Harris se convierta en la principal candidata del Partido Demócrata.
La retirada de Biden se produce en medio de crecientes preocupaciones sobre su edad y salud, temas que han sido el centro de debates políticos y discusiones públicas. Su anuncio alteró la dinámica de las elecciones de 2024, posicionando a Harris como la sucesora probable para liderar la candidatura demócrata.
Se espera que la posible candidatura de Harris unifique al Partido Demócrata y evite una batalla primaria contenciosa. Su experiencia política, junto con su rol actual como vicepresidenta, la posicionan como una fuerte contendiente para desafiar al nominado republicano en las elecciones generales. Los seguidores de Harris argumentan que su candidatura podría revitalizar la base demócrata y atraer a una coalición diversa de votantes.
Varios demócratas prominentes han sido mencionados como posibles compañeros de fórmula de Harris. Entre ellos se encuentran la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, conocida por su liderazgo en un estado clave, y el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, quien podría ayudar a asegurar votos en la crucial región del sur.
A medida que se aproxima la Convención Nacional Demócrata, el partido consolidará su estrategia para retener la Casa Blanca. La emergencia de Harris como la principal candidata marca un momento histórico, potencialmente llevando a la primera mujer presidenta en la historia de los Estados Unidos.
Santiago Carranco-Paredes, PhD. en estudios internacionales y docente universitario de la Universidad Internacional, señala que la atención se volcó sobre quienes podrían ser los candidatos del Partido Demócrata.
Según Carranco-Paredes, Kamala Harris, actual vicepresidenta, emergió como la favorita y ha recibido un apoyo considerable. Además, una inyección financiera significativa. Otros nombres mencionados por el experto incluyen a Gavin Newsom, gobernador de California, y Gretchen Whitmer, gobernadora de Michigan, quienes también pueden ser contendientes.
La decisión final se tomará en la convención demócrata en Chicago en agosto, donde pudiera surgir una contienda abierta si más candidatos deciden participar.
Carranco-Paredes indica que, aunque Harris ha recibido el respaldo de figuras influyentes y un crucial aumento en las donaciones, no es una conclusión inevitable que ella sea la escogida. La convención demócrata será fundamental en este aspecto, ya que Harris debe obtener el apoyo de los delegados.
Existe la posibilidad de que otros candidatos entren en la carrera y generen una contienda interesante y, por ende, la convención quede abierta a la elección.
En caso de ser elegida, Harris podría considerar a varios candidatos como compañeros de fórmula. Entre los nombres mencionados por experto se encuentran Josh Shapiro, gobernador de Pensilvania; Roy Cooper, gobernador de Carolina del Norte, y Mark Kelly, senador de Arizona. Estos candidatos pueden aportar diferentes fortalezas y mejorar las posibilidades de éxito de Harris en las elecciones.
Daniel García, docente de la Escuela de Relaciones Internacionales de la UIDE, también señala a Kamala Harris como la favorita para reemplazar a Biden. García destaca que Harris sería la primera mujer, afroamericana y con raíces asiáticas, en presidir la Casa Blanca, si es elegida. Hasta el lunes 22 de julio de 2024, García no ve otro nombre con reales posibilidades de disputar a Harris la candidatura demócrata.
García anticipa que la Convención Nacional del Partido Demócrata en Chicago, del 19 al 22 de agosto, será donde se proclamará oficialmente la candidatura del partido. Antes de ello, se presume un cabildeo para lograr apoyos de figuras importantes y facciones dentro del partido.
El analista resalta que el presidente Joe Biden, el expresidente Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton ya han expresado su apoyo a Harris, mientras que el expresidente Barack Obama aún no ha declarado su respaldo a ningún candidato.
En cuanto al compañero de fórmula, García especula con que Harris podría buscar un binomio con orígenes en estados “rojos” o “púrpuras”, es decir, estados de inclinación más “conservadora” que históricamente hayan votado por los republicanos o que estén en disputa.
La idea sería restarles a los republicanos la mayor cantidad de votantes centristas o conservadores.
Carranco-Paredes indica que la elección entre demócratas y republicanos tendrá implicaciones significativas para Ecuador. Una administración demócrata podría enfocarse en cooperación para el desarrollo sostenible, derechos humanos y cambio climático, beneficiando a Ecuador en términos de apoyo y colaboración en estos temas.
Por otro lado, una administración republicana podría enfocarse más en fortalecer las relaciones de seguridad y el control geopolítico, lo que podría dar como resultado acuerdos más estrictos en comercio y mayor cooperación en seguridad y lucha contra el narcotráfico.
Carranco-Paredes sostiene que una administración republicana podría ser compleja para los migrantes ecuatorianos en Estados Unidos.
García concuerda en que ha habido más continuidades que cambios en la política de Washington hacia América Latina entre las presidencias de Trump y Biden. Sin embargo, el experto señala que tanto Trump como Biden han mostrado reticencia hacia un acuerdo comercial con Ecuador, con un enfoque proteccionista debido a la disputa económica con China.
Para García será necesario observar cómo evoluciona la política de inmigración y si se amplían los montos de cooperación en seguridad otorgados a Ecuador, que han sido mínimos en la administración Biden.
Ambos expertos coinciden en que Kamala Harris es la favorita para la nominación demócrata, aunque Carranco-Paredes menciona otros posibles contendientes como Gavin Newsom y Gretchen Whitmer. En cuanto a la selección del compañero de fórmula, ambos sugieren que Harris podría buscar complementar sus orígenes californianos con un binomio de estados conservadores.
En términos de relaciones internacionales, ambos destacan las diferencias en las políticas demócrata y republicana, con un enfoque en cooperación multilateral y derechos humanos por parte de los demócratas, y un enfoque en seguridad y control geopolítico por parte de los republicanos.