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Frente al Mar Mediterráneo, en el puerto de Niza, se desarrolló la Conferencia de los Océanos de la ONU, presidida por Francia y Costa Rica. Entre más de 70 jefes de Estado, el presidente argentino Javier Milei hizo una aparición que combinó controversia, diplomacia estratégica y un inesperado respaldo al acuerdo Mercosur-Unión Europea.
Milei llegó junto a una delegación mínima y su hermana Karina, secretaria General de la Presidencia. A pesar de su escepticismo ambiental y el desprecio que manifestó por organismos internacionales como la ONU, asistió a la cumbre más ecológica de su agenda internacional, según reportó el portal Clarín.
Durante su breve estancia -solo una noche- Milei se alojó en un hotel frente al mar, evitó lujos innecesarios. Participó fugazmente en la conferencia, escuchó los llamados globales sobre la contaminación por plásticos, la elevación del nivel del mar y la urgencia de financiamiento para mitigar la crisis oceánica. Clarín señaló que el mandatario abandonó el evento antes de tiempo, para preparar su reunión bilateral con Emmanuel Macron.
Pero la verdadera agenda estaba fuera del programa oficial: reactivar el acuerdo UE-Mercosur. Negociar apoyo francés para el desarrollo argentino de reactores nucleares de pequeña escala, claves en la transición energética y útiles para el avance de la inteligencia artificial.
Pese a desmentir el Mercosur durante su campaña, Milei mostró un giro. Emmanuel Macron, anteriormente reticente a firmar el acuerdo por presiones del sector agrícola francés, ahora se abre a cláusulas “espejo” y de “salvaguarda”, que igualen los estándares ambientales y sanitarios entre bloques.
Brasil, de la mano del presidente Lula da Silva, jugó un rol decisivo en esta reactivación. El portal Clarín confirmó que Lula aprovechó su visita de Estado a Francia para presionar a favor del bloque sudamericano, recibiendo de Macron el compromiso de firmar el tratado “antes de fin de año”.
La conversación entre Milei y Macron no concluyó en documentos firmados, pero sí en entendimientos estratégicos. Algunos de ellos son la cooperación en minerales críticos, impulso al comercio bilateral y eventual apertura a inversiones francesas. La semana siguiente, Mendoza enviará a su ministra de Minería a París para consolidar acuerdos.
El Mercosur, considerado hasta hace poco una estructura “vintage”, se posiciona nuevamente como eje de integración comercial. Y Javier Milei, crítico acérrimo del multilateralismo, empieza a aceptar que los intereses nacionales también se juegan en foros internacionales.
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